Obesidad: Epidemia “no infecciosa” del siglo XXI

Obesidad Epidemia del siglo XXI

La obesidad, entendida como un exceso de grasa corporal, es una “enfermedad crónica” considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la epidemia “no infecciosa” del siglo XXI, puesto que el SIDA (enfermedad infecciosa), ocupa el otro extremo de la balanza.

Así mismo, mientras el número de sujetos con exceso de peso va aumentando en los países desarrollados e industrializados, la desnutrición que “mata de hambre” a millones de personas, supone junto al SIDA la otra gran lacra de la sociedad actual.

El sobrepeso y la obesidad son perjudiciales para la salud, tanto por sí mismas, como por ser situaciones que predisponen a la aparición de otras enfermedades crónicas que disminuyen tanto la esperanza como la calidad de vida del sujeto que la padece (la obesidad puede llegar a reducir en 10 años la expectativa de vida).

Entre las enfermedades que pueden aparecer directamente relacionadas con un peso excesivo están la diabetes, hipertensión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos, infarto de miocardio, trombosis cerebral, apnea del sueño, enfermedades articulares agudas y crónicas (artritis, gota, artrosis, etc.), algunos tipos de cáncer y trastornos psicológicos.

En España el sobrepeso afecta a alrededor del 40% de la población y la obesidad al 14.5%; si sumamos las dos situaciones encontramos que a más de la mitad de la población española, le sobra peso.

Pero si esta situación es preocupante en la población adulta, más lo es entre la población infantil en la que el incremento de niños con exceso de peso es alarmante, hasta el extremo de que España es uno de los países europeos con un índice mayor, sólo tras Grecia, Malta e Italia.

Pero además, en España, precisamente la Comunidad Valenciana y Murcia se sitúan a la cabeza de niños obesos.

En España, los costes asociados a la obesidad suponen un 7% del gasto sanitario total, lo cual significa unos 2500 millones de euros anuales.

Existen algunos tipos de obesidad que son debidos a enfermedades endocrinológicas (hipotiroidismo,..), tratamientos hormonales (cortisona,..), fármacos antidepresivos, etc., pero en la mayoría de los pacientes el exceso de peso es debido a una alimentación basada en el consumo de más calorías de las que se necesitan y/o a una disminución del gasto energético, es decir ausencia de ejercicio físico.

El patrón de alimentación es diferente de un sujeto a otro, pero a menudo podemos observar “vicios” que conducen a ingerir alimentos sin necesidad: picar entre comidas, continuas visitas a la nevera, levantarse a comer por la noche, etc., que muchas veces son fruto de situaciones anímicas en las que la comida “alivia” la tensión emocional (soledad, stress, disgustos, problemas familiares, etc.).

Desgraciadamente, en muchos casos, esta pérdida de control frente a los alimentos conduce a un sentimiento de culpabilidad, que no hace sino agravar la situación de angustia del paciente obeso, con lo cual se tiende a cerrar el círculo vicioso.

Entre los niños y adolescentes, el aumento del peso está estrechamente relacionado con un cambio radical de estilo de vida; 8 de cada 10 menores se van de casa sin desayunar, el 27% de las familias rara vez comen juntos y por tanto no se transmiten de padres a hijos hábitos alimentarios saludables, los niños españoles pasan una media de 3 horas al día viendo la televisión, jugando con videoconsolas o conectados a Internet.

Una vez ha saltado la alarma, tanto desde el mundo científico: Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y otras, así como desde el ámbito familiar y educativo (asociaciones de padres de alumnos, centros educativos, etc.), ámbito empresarial (industria alimentaria, empresas de hostelería y cadenas de restauración) y ámbito sanitario (ministerio de sanidad, consejerías de comunidades autónomas, etc.), se establece la necesidad de “hacer algo ya” , de manera que se crea la estrategia NAOS cuya finalidad es la de: mejorar los hábitos alimentarios e impulsar la práctica regular de la actividad física con especial atención a la población infantil.

En definitiva se trata de actuar todos unidos, sensibilizando e informando a la población sobre el impacto positivo para su salud de un estilo de vida sana (los medios de comunicación juegan aquí un papel esencial, adecuadamente asesorados por expertos en el campo y no “chamanes” ), implicar a líderes mediáticos como deportistas de élite en la promoción de la práctica de ejercicio físico regular, promocionar la creación de parques infantiles de ocio, implicar a los educadores en la transmisión de conceptos de vida sana y saludable, revisión y mejora de los menús escolares, evitar en los centros educativos máquinas expendedoras de refrescos y productos ricos en calorías (bollería, frutos secos, etc.).

En definitiva, pensamos que se ha creado la conciencia de que nos espera un futuro nada favorable, y mucho peor para nuestros hijos, si somos incapaces de poner remedio a esta situación. Estamos todos en el mismo barco y por lo tanto hay que sumar esfuerzos.

Desde la Sociedad Valenciana de Endocrinología, Diabetes y Nutrición, existe el empeño de aportar nuestro granito de arena para poder llevar a buen puerto este objetivo.

Fdo. José Fco. Martínez Valls
SVEDyN. Universidad de Valencia

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