Nuevas Terapias contra la EM

Dos medicamentos podrían resultar ser avances en el tratamiento de la esclerosis múltiple, afirman los investigadores.

En un estudio, un fármaco experimental llamado fumarato oral (BG00012) redujo sustancialmente los síntomas en los pacientes de esclerosis múltiple con recaídas remitentes, según un ensayo clínico en fase II de investigadores europeos y norteamericanos.

Y en un segundo ensayo, los investigadores encontraron que el medicamento para la leucemia alemtuzumab (Campath) era alrededor de un 70 por ciento más eficaz que otro fármaco que ya se usa ampliamente para tratar la EM. Sin embargo, el alemtuzumab también tenía efectos secundarios significativos, entre ellos trastornos de sangrado, un mayor riesgo de enfermedad de la tiroides e infecciones. Esto provocó que los expertos señalaran que se necesita mucha más investigación antes de que se pueda recetar alemtuzumab para tratar la EM.

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso que afecta al cerebro y a la espina dorsal. Daña el recubrimiento de mielina, el material que rodea y protege a las células nerviosas. Este daño ralentiza o bloquea los mensajes entre el cerebro y el resto del organismo, según la U.S. National Library of Medicine.

Los síntomas de la enfermedad pueden incluir molestias visuales, debilidad muscular, problemas con la coordinación y el equilibrio, sensaciones como entumecimiento, picor u hormigueo, así como problemas de pensamiento y memoria.

Se desconocen las causas de la esclerosis múltiple. Pero podría tratarse de una enfermedad autoinmune, que sucede cuando el organismo se ataca a sí mismo. La EM afecta a más mujeres que hombres, y con frecuencia comienza entre los 20 y 40 años de edad. Se calcula que 400,000 estadounidenses padecen la enfermedad. Por lo general la enfermedad es leve, pero algunas personas pierden la capacidad de escribir, hablar o caminar. La EM no tiene cura, pero los medicamentos pueden ralentizarla y ayudar a controlar los síntomas, según la National Library of Medicine.

El estudio de 24 semanas de BG00012 incluyó a 257 pacientes entre los 18 y 55 años de edad que fueron asignados al azar para recibir 120 miligramos de BG00012 una vez al día (64 pacientes), 120 miligramos tres veces al día (64 pacientes), 240 miligramos tres veces al día (64 pacientes), o un placebo (65 pacientes). Se evaluó a los pacientes tras 12, 16, 20 y 24 semanas.

Escáneres cerebrales de IRM mostraron que los pacientes tratados con 240 miligramos de BG00012 tres veces al día tenían un 69 por ciento menos de nuevas lesiones que aumentan el gadolinio (GdE, por su sigla en inglés), un marcador de la actividad inflamatoria relacionada a la EM, entre las semanas 12 y 24 que los que recibieron el placebo. También tenían menos lesiones nuevas o crecientes de T2 hiperintensa y T1 hipointensa en la semana 24.

El estudio también encontró que el BG00012 redujo el índice anual de recaídas en un 32 por ciento, pero este hallazgo no fue estadísticamente significativo. Los pacientes que recibieron el fármaco tuvieron más probabilidades que los del grupo de placebo de sufrir eventos adversos como dolor abdominal y sofocos. Los eventos adversos relacionados a la dosis en los pacientes que tomaban el fármaco incluían dolor de cabeza, fatiga y sentirse caliente, apuntaron los investigadores.

“Se están llevando a cabo estudios a más largo plazo (de fase III) del BG00012 en poblaciones más numerosas de pacientes para definir su lugar en el futuro del tratamiento de la esclerosis múltiple con recaídas remitentes. “Si estos estudios muestran reducciones en el índice de recaídas similares con BG00012, interferón beta y acetato de glatiramer, el BG00012 podría ser un tratamiento inicial adecuado para la EM con recaídas remitentes”, escribieron el profesor Ludwig Kappos, del Hospital universitario de Basilea, en Suiza, y colegas.

El estudio aparece en la edición del 24 de octubre de The Lancet.

En un editorial acompañante en la revista, el profesor Per Soelberg Sorensen y el Dr. Finn Sellerbjerg del Centro danés de investigación sobre la esclerosis múltiple, señalaron que “el BG00012 podría tener un perfil de proporción favorable entre riesgo y beneficio en comparación con sus competidores orales y los medicamentos inyectables de primera línea disponibles actualmente. Sin embargo, aún tenemos que esperar los resultados de los grandes ensayos de fase III que se están llevando a cabo para establecer el lugar del BG00012 y otros medicamentos orales en el tratamiento de la EM con recaídas remitentes”.

El estudio de fármaco para la leucemia alemtuzumab, que reduce temporalmente los glóbulos blancos y es parte de una clase de medicamentos llamados anticuerpos monoclonales, incluyó a 334 pacientes. Los pacientes fueron asignados al azar para recibir alemtuzumab o interferón beta, una terapia estándar contra la EM, por tres años.

Alemtuzumab redujo el riesgo de recaída de la EM en un 74 por ciento, informaron los investigadores en la edición del 23 de octubre de la revista New England Journal of Medicine.

“La capacidad de un fármaco para la EM de promover la reparación cerebral no tiene precedente”, declaró al servicio noticioso AFP Alasdair Coles, de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, uno de los líderes del estudio. “Estamos siendo testigos de un medicamento que, si se administra suficientemente temprano, podría detener eficazmente el avance de la enfermedad y también restaurar la función perdida al promover la reparación del tejido cerebral dañado”.

Sin embargo, en un editorial acompañante en la revista, el Dr. Stephen L. Hauser, neurólogo de la Universidad de California en San Francisco, dijo que “los efectos tóxicos asociados al alemtuzumab reducen considerablemente cualquier entusiasmo para su uso rutinario en pacientes de esclerosis múltiple hasta que se sepa más sobre su seguridad a largo plazo y el sostenimiento de su eficacia”.

HealthDay

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