Minimizar la Exposición al sol es mucho mejor que usar Protector Solar

Minimizar la Exposición al sol es mucho mejor que usar Protector Solar

Los amantes del sol no quieren oír hablar de ello, pero un nuevo estudio señala que la mejor forma de protegerse contra los rayos ultravioletas que causan cáncer es evitando la luz del sol y usando ropa protectora para minimizar esa exposición.

Los protectores solares constituyen más bien una segunda y no muy buena opción, pero son mejores que nada, señalaron los dermatólogos suizos que realizaron el estudio.

Los hallazgos deben ser acatados con cierta urgencia por los residentes del hemisferio norte, donde el verano ya se aproxima con la promesa de días largos y tranquilos en la playa u otros lugares al aire libre.

“Usar ropa protectora y sombrero, así como reducir la exposición solar al mínimo, debería anteponerse a los protectores solares”, escribió el Dr. Stephan Lautenschlager, de la Clínica Ambulatoria de Dermatología del Hospital Triemli de Zurich, en la edición en línea del 3 de mayo de The Lancet.

Pero su consejo podría ser “inaceptable en nuestra sociedad global de actividades al aire libre, y los protectores solares podrían convertirse en el medio predominante de protección solar por varias razones sociales, por ejemplo disfrutar de un bronceado y relajarse bajo el sol”, agregaron los autores del estudio. “De todas maneras, no se debería abusar de los protectores solares en un intento de aumentar el tiempo de exposición al máximo”.

Un experto estuvo de acuerdo con la Recomendación.

“Estoy a favor del enfoque defendido por la [American] Cancer Society”, dijo el Dr. Martin Weinstock, profesor de dermatología en la Universidad de Brown y presidente del grupo asesor para el cáncer de piel de la American Cancer Society. “Es el Slip-Slop-Slap. Slip on a shirt, slop on sunscreen, slap on a hat, (algo así como enfundarse en una camiseta, embadurnarse de bloqueador y encajarse el sombrero). Esa es la manera de estar seguro durante las actividades al aire libre”.

De acuerdo con el grupo de Lautenschlager, el tipo de ropa que se lleve puesta puede marcar una gran diferencia en cuanto al factor de protección solar (FPS). Por ejemplo, las prendas de tejido apretado y gruesas de dril, lana o poliéster ofrecen la mejor protección, mientras que el algodón, el lino y el acetato son menos efectivos, anotaron.

En términos de protectores solares, hay dos tipos, los inorgánicos y los orgánicos. Los protectores solares inorgánicos actúan al dispersar los rayos UV mediante óxidos de cinc o de titanio. Este tipo de protector solar es bien tolerado por la piel y produce pocos efectos alérgicos. Es recomendado para los niños, apuntaron los autores del estudio.

Los protectores solares orgánicos absorben los rayos UV, y están hechos a partir de moléculas orgánicas complejas que son “fotoprotectoras”. Los protectores orgánicos deben aplicarse 15 ó 30 minutos antes de salir al sol.

Y los protectores a prueba de agua o resistentes al agua deben ser usados para reducir la necesidad de volverlos a aplicar tras nadar en el agua y secarse con una toalla, rozar la ropa o la arena y sudar, anotó el grupo de Lautenschlager.

Weinstock cree que el factor FPS es lo más importante al momento de elegir un protector solar. “Recomiendo un FPS de 30 o más”, dijo.

El grupo de Lautenschlager advirtió que aunque algunos estudios han encontrado que los protectores solares protegen contra el daño grave de la piel y los cánceres de piel no melanoma a causa de los rayos UV, aún no está claro si ayudan a proteger contra el melanoma, la forma más peligrosa de cáncer de piel.

“La población debe estar bien informada sobre cómo hacer un mejor uso de los protectores solares”, escribieron los autores. “La aplicación de una cantidad generosa de protector solar es, por un gran margen, el factor más importante para la eficacia del protector solar, seguido por la uniformidad de la aplicación y el espectro de absorción específico del agente utilizado”.

La Dra. Doris Day, dermatóloga del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York, ofrece otra regla de seguridad para minimizar la exposición a los rayos UV.

“Hay una buena regla, conocida como la regla de la sombra, que es bastante útil”, señaló Day en una declaración. “Mientras más pequeña sea su sombra, más peligrosos serán los rayos del sol”. Por ejemplo, al medio día cuando el sol es más fuerte, usted tiene muy poca o nada de sombra, así que lo mejor es permanecer en el interior o a la sombra”.

El cáncer de piel, incluidos el melanoma y el no melanoma, es el tipo más común de cáncer, ya que representa cerca de la mitad de todos los cánceres. Se estima que cada año se diagnostican un millón de casos de cáncer de piel no melanoma en los Estados Unidos. La mayoría son de células basales, entre 800,000 y 900,000.

El cáncer de células escamosas ocurre con menos frecuencia, quizá entre 200,000 y 300,000 casos al año. La gente no muere por estos cánceres con frecuencia. Entre 1,000 y 2,000 personas aproximadamente mueren a causa del cáncer de piel no melanoma en los Estados Unidos cada año, de acuerdo con la American Cancer Society.

El melanoma, por otro lado, es el causante de la mayoría de muertes por cáncer de piel, aunque sólo representa el 3 por ciento de todos los casos de cáncer de piel. La American Cancer Society estima que se producirán 59,940 nuevos casos de melanoma en los Estados Unidos este año, y cerca de 8,110 personas morirán a causa de esta enfermedad.

HealthDay

1 COMENTARIO

  1. Quemaduras provocadas por el sol : Las quemaduras solares son la reacción visible de la piel frente a la exposición a la radiación ultravioleta (UV). Estos rayos invisibles forman parte de la luz solar y pueden provocar daños no visibles en la piel. Las quemaduras múltiples y, o excesivas hacen que la piel envejezca prematuramente y pueden provocar cáncer de la piel.
    Prevención

    La mejor manera de evitar las quemaduras solares es evitar las exposiciones excesivas al sol. Hacer un uso racional del sol.
    Al principio del verano se debe tomar el sol unos pocos minutos cada día, e ir aumentado el tiempo a medida que la piel se va adaptando a la exposición.
    Utilizar cremas protectoras solares (fotoprotectoras) que actúan como filtro solar.
    Debe elegirse el factor de protección más apropiado en cada caso: es muy útil consultar con el médico o el farmacéutico y pedirle el consejo.
    En las primeras exposiciones al sol es mejor utilizar un filtro solar de alta protección (de 30 a 60).
    Posteriormente podemos ir reduciendo la protección a medida que transcurre el verano.
    Los niños y personas de piel delicada deben protegerse con protecciones elevadas y no tomar el sol entre las 10 y las 16 h. ya que a estas horas la radiación UV es máxima y cancerígena.
    Al bañarse o si se suda mucho hay que renovar la crema de protección.
    Las sombrillas, camisetas o sombreros nos ayudan a evitar una exposición solar innecesaria.
    Los lactantes hasta los 6 meses no se deben exponer al sol.
    Hasta los 3 años las exposiciones solares se han de limitar.
    Una exposición al sol es beneficiosa para los niños mayores para poder producir vitamina D siempre que se evite el bronceado intenso y las quemaduras, ya que son factores que predisponen al cáncer de piel en la edad adulta.

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