Las Estatinas Podrían Aumentar el Riesgo de Diabetes

Las dosis altas de los muy populares fármacos reductores del colesterol conocidos como estatinas podrían tener una desventaja.

Un nuevo metaanálisis encuentra que las dosis intensivas de estatinas como Lipitor y Zocor aumentaban el riesgo de ser diagnosticado con diabetes tipo 2, en comparación con las dosis moderadas de los fármacos.

Pero aún así, la revisión reveló una menor incidencia de ataques cardiacos, accidente cerebrovascular y muerte, lo que significa que la balanza sigue estando a favor de tomar estatinas para proteger el corazón.

“El beneficio respecto a la protección cardiaca sigue favoreciendo a las dosis altas de estatinas, porque quienes las toman con frecuencia tienen enfermedad cardiaca y están en gran riesgo de eventos futuros”, señaló el Dr. Kausik K. Ray, autor principal de un trabajo que aparece en la edición del 22 al 29 de junio de la revista Journal of the American Medical Association.

“Los pacientes deben revisarse la glucemia anualmente, y si es elevada, tratarla de forma adecuada”, añadió Ray, profesor de prevención de la enfermedad cardiovascular en la Universidad de St. George, en Londres. “De los agentes evaluados, el beneficio neto fue mejor con la atorvastatina [Lipitor] en alta dosis, frente a la simvastatina [Zocor] de alta dosis”.

Las estatinas han tenido mucho éxito en la reducción de los niveles de colesterol, y se usan en personas con y sin diabetes, que es un importante factor de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

Según Ray, apenas alrededor del veinte por ciento de los pacientes que toman estatinas toman dosis altas. Alrededor del 80 por ciento toman dosis entre bajas y moderadas.

Ray, junto a colegas de la Universidad de Glasgow, reunió datos sobre cinco estudios aleatorios que comparaban el tratamiento intensivo con estatinas con dosis moderadas.

Esencialmente, todos los estudios trataban sobre Lipitor y Zocor, ya fuera comparándolos entre sí o comparando dosis distintas del mismo fármaco.

En conjunto, hubo 33,000 participantes, y un seguimiento promedio de casi cinco años.

Las personas que tomaban las dosis altas (80 miligramos) de uno de los fármacos tenían un riesgo doce por ciento más alto de diabetes de nuevo inicio, pero presentaban una reducción de 16 por ciento en el riesgo de eventos cardiovasculares, en comparación con las dosis moderadas.

Eso equivale a un caso nuevo de diabetes por cada 500 pacientes tratados por un año con una estatina a una dosis alta, comparado con un paciente menos que tendrá un accidente cerebrovascular o ataque cardiaco por cada 155 pacientes tratados por un año.

Pero el estudio presentaba varias limitaciones, señalaron otros expertos.

Por un lado, se trató de un metaanálisis que, según el Dr. Jacob Warman, jefe de endocrinología del Centro Hospitalario de Brooklyn en la ciudad de Nueva York, “no prueba nada”. Estos tipos de análisis tienden a resultar más en “generación de hipótesis”. (Cuando los investigadores llevan a cabo un metaanálisis, sintetizan estudios anteriores para buscar patrones que no hubieran surgido en un estudio individual).

“Es sugerente, pero no concluyente”, añadió el Dr. Steven D. Wittlin, director clínico del servicio de diabetes del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Rochester, Nueva York.

Aunque se vio un beneficio en las complicaciones macrovasculares, como los ataques cardiacos, no está claro si sucederá lo mismo con las complicaciones microvasculares o las que tienen que ver con los vasos sanguíneos pequeños y contribuyen a afecciones como la neuropatía, planteó Wittlin.

Eso podría cambiar la proporción entre riesgo y beneficio, anotó.

Además, como señalaron los mismos autores, todavía no se comprenden claramente los mecanismos responsables del efecto.

FUENTES: Jacob Warman, M.D., chief of endocrinology, Brooklyn Hospital Center, New York City; Steven D. Wittlin, M.D., clinical director, endocrine-metabolism division, and director, Diabetes Service, University of Rochester Medical Center, Rochester, N.Y.; Kausik K. Ray, M.D., professor of cardiovascular disease prevention, St. George’s University of London; June 22/29, 2011, Journal of the American Medical Association

HealthDay