La Depresión Posparto

Depresión Posparto

Aunque muchas personas saben que las madres primerizas están en mayor riesgo de depresión después del nacimiento de un niño, una investigación sugiere que cerca del 10 por ciento de los nuevos papás también sufren de depresión después del nacimiento.

Es más, los investigadores encontraron que si la madre experimenta depresión después del parto, el padre también es más propenso a estar deprimido, lo que pone al bebé en un riesgo significativamente mayor de desarrollar problemas emocionales, conductuales y de desarrollo más adelante, según el estudio.

“La depresión pre y postnatal en el hombre es algo real. En nuestro análisis, la tasa global de depresión en los padres fue de 10.4 por ciento, aproximadamente el doble de lo que cabría esperar en la población general de los hombres”, dijo el autor principal del estudio James Paulson, profesor asociado y psicólogo clínico en la Escuela de Medicina de Virginia Oriental, en Norfolk .

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 19 de mayo de Journal of the American Medical Association.

La depresión posparto afecta entre el diez y el treinta por ciento de las nuevas madres, según la información de respaldo del estudio. Lo que ha sido menos estudiado, de acuerdo con los autores, es el riesgo de depresión en los hombres antes y después del nacimiento de un hijo, así como las posibles consecuencias para el niño.

Para tener una mejor idea de la incidencia de la depresión postnatal paterna, Paulson y la coautora Sharnail Bazemore examinaron los datos de 43 estudios en el que participaron más de 28,000 hombres.

En general, 10.4 por ciento de los hombres experimentaron depresión en el periodo prenatal o postnatal. La tasa normal de depresión para los hombres de la población general es poco menos de 5 por ciento, según Paulson.

Las tasas de depresión en los hombres eran más altas cuando el bebé tenía entre 3 y 6 meses de edad, ya que alcanzaban cerca del 25 por ciento durante este período de tiempo, de acuerdo con el estudio.

Los investigadores también encontraron una asociación entre el riesgo de depresión materna y paterna. Si uno de los padres estaba deprimido, el otro tenía más probabilidades de experimentar depresión.

“Este estudio atrae la atención sobre una cuestión muy importante que a veces se pasa por alto”, dijo Shona Vas, profesora asistente de psiquiatría del Centro Médico de la Universidad de Chicago. “Una ocasión tan alegre como el nacimiento de un nuevo bebé es una transición enorme, y las transiciones causan mucho estrés. Además, es un cambio que impacta de manera significativa en las actividades del día a día, afecta al sueño, el cuidado personal, el ejercicio, entre otros”.

De acuerdo con Paulson y Vas, entre los signos de depresión paterna se encuentran un estado de ánimo triste o deprimido, una pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban, fatiga, problemas para dormir, pérdida del apetito, sentimientos de desesperanza e irritabilidad. El problema es que muchos de estos síntomas pueden ser desestimados porque la gente asume que se deben al nuevo bebé, tales como problemas de sueño o cambiar las actividades.

Tanto Paulson como Vas señalaron que la educación antes del nacimiento del niño puede ser muy útil. Simplemente informar a los padres que están en mayor riesgo de depresión, que deben prestar atención y lo que pueden hacer al respecto, podría servirles de ayuda.

“La educación se debe proporcionar por anticipado, para dar a la pareja tiempo para hablar de opciones y soluciones”, señaló Vas. “Buscar el modo de determinar cómo podrán tomar tiempo para sí mismos, sin dejar de mostrar su apoyo. Negociar de antemano como pareja cómo cada uno va a sacar tiempo para sí mismo”, sugirió.

Si reconoce cualquiera de los signos de la depresión en usted mismo o un ser querido, un médico de atención primaria es un buen lugar para comenzar a buscar tratamiento, según los expertos.

Sin embargo, “los hombres son mucho menos propensos a buscar servicios de salud mental [que las mujeres]”, señaló Paulson. “Si podemos conseguir que un hombre vea a su médico de familia o incluso a un profesional en salud mental, eso será un paso realmente importante”.

Mientras tanto, los hombres deben saber que la depresión paterna es “algo que puede y debe ser tratado”, dijo.

“Aún cuando no quiera buscar servicios para la depresión por sí mismo, hágalo porque su depresión puede afectar a sus hijos”, explicó Paulson. “La depresión que tiene lugar en las familias, no sólo afecta a papá. La depresión no se puede considerar de manera aislada. Cuando los padres están deprimidos, los niños pueden tener un riesgo mayor de problemas de comportamiento, y con cosas como el aprendizaje del idioma o aprender a leer”.

FUENTES: James Paulson, Ph.D., associate professor and clinical psychologist, Eastern Virginia Medical School, Norfolk, Va.; Shona Vas, Ph.D., assistant professor of psychiatry and clinical psychologist, University of Chicago Medical Center, Chicago; May 19, 2010, Journal of the American Medical Association

HealthDay

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