La Ceguera Degenerativa podría deberse a Factores Genéticos y al estilo de Vida

La Ceguera Degenerativa podría deberse a Factores Genéticos y al estilo de Vida

Boston (Estados Unidos), 9 enero 2006.

Si la persona que tiene una predisposición genética a sufrir enfermedades degenerativas de la mácula (que, con los años, pueden degenerar en ceguera) se expone a determinados factores de riesgo en su estilo de vida, las posibilidades de padecer esta enfermedad podrían verse multiplicadas. Así lo apunta un reportaje publicado en el último número de la revista Archives of Ophthalmology.

Con el paso del tiempo, las enfermedades degenerativas de la mácula pueden generar ceguera y su aparición está relacionada con factores genéticos y medioambientales, según el citado artículo. En él, se hace referencia a un estudio que descubre que las mutaciones en el gen de complemento al factor H (CFH) y en el gen LOC 387715, que son muy habituales entre las personas de raza blanca, son uno de los elementos determinantes en el riesgo de sufrir esta patología. Junto a esta causa genética, se encuentran los factores de riesgo de tipo ambiental, como la obesidad y el tabaquismo.

La investigación ha sido realizada por miembros del Hospital de Brigham y la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston (Estados Unidos). En ella se compararon los casos de 457 hombres y mujeres que padecían enfermedades degenerativas de la mácula, a los que se les sometió alrededor de mil controles y se comparó con otros tantos sujetos sin este tipo de patologías. La edad media de diagnóstico de estas enfermedades degenerativas de la visión fue de 68,7 años.

Según las conclusiones, las personas que no eran obesas pero sí propensas genéticamente a sufrir estas patologías mostraban cuatro veces más posibilidades de padecerlas que aquellas que no tenían esa propensión genética y también tenían un peso saludable.

Si a la propensión genética se le unía el tabaquismo, las posibilidades ascendían hasta 8,69 veces más que aquellos sin propensión genética y no fumadores. Si el sujeto estudiado era propenso genéticamente y padecía obesidad, su riesgo era doce veces mayor que las personas sin obesidad y sin la mutación genética.

El trabajo demostró que estos riesgos genéticos no estaban condicionados por otros factores de riesgo asociados a la enfermedad tales como el uso regular de aspirinas, la ingesta de fruta o el consumo de alcohol.