Hormonas sexuales y el riesgo de cáncer de próstata

El riesgo de cáncer de próstata de un hombre no está relacionado con la cantidad de hormonas sexuales que circulan en el torrente sanguíneo, según sugiere un análisis británico reciente.

Según los autores del estudio, la conclusión se basa en una revisión de 18 estudios que representan el 95 por ciento de todas las investigaciones disponibles, el cual examinó los enlaces potenciales entre la enfermedad y los niveles de la hormona en la sangre.

“Ha habido interés por largo tiempo sobre si las variaciones naturales en los niveles hormonales en la sangre de un hombre se relacionan con el riesgo futuro de enfermedad”, aseguró Andrew Roddam, autor del estudio, de la unidad de epidemiología de Cancer Research UK de la Universidad de Oxford. “Lo que hemos demostrado con esta colaboración es que las fluctuaciones naturales en los niveles de andrógenos [y estrógenos] no parecen estar relacionadas con el riesgo posterior para la enfermedad”.

Los hallazgos aparecen en la edición del 29 de agosto de la Journal of the National Cancer Institute.

El cáncer de próstata es el tipo más común de cáncer que afecta a los hombres estadounidenses, además del cáncer de piel. Se calcula que se diagnosticaron 220,000 casos nuevos de cáncer de próstata en los EE.UU. en 2007 y 27,000 hombres murieron de la enfermedad, según la American Cancer Society.

Aunque no hay una sola causa conocida para el cáncer de próstata, el riesgo es mayor para los mayores de cincuenta, los hombres de raza negra y los que tienen antecedentes familiares de la enfermedad.

Por mucho tiempo, se ha considerado que los niveles elevados de hormonas sexuales masculinas, conocidas como andrógenos, son un factor de riesgo para el cáncer de próstata. Para explorar la posible relación entre las hormonas y el cáncer, Roddam y sus colegas analizaron información de estudios en los que participaron más de 10,000 hombres que tenían cáncer de próstata y que no tenían la enfermedad. La investigación había sido realizada entre 1961 y 2001, y la mayoría de los participantes del estudio que tenían cáncer de próstata habían recibido el diagnóstico después de los sesenta.

Luego de compensar por otros factores, como la edad, el índice de masa corporal, la situación marital y educativa, los antecedentes de tabaquismo y el consumo de alcohol, los autores del estudio no hallaron una correlación estadística entre las concentraciones de hormona sexual antes del tratamiento en el torrente sanguíneo y el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

De manera similar, ninguna combinación de nivel hormonal, como una concentración muy elevada de una hormona sexual y una concentración muy baja de otra, se relacionó con el riesgo de cáncer de mama.

En un editorial acompañante, el Dr. Paul A. Godley, coautor, profesor asociado de medicina de la facultad de medicina de la Facultad de Carolina del Norte, aseguró que los hallazgos “espectaculares” podrían estimular la investigación sobre el cáncer de próstata en una nueva dirección.

“Los investigadores deberían redirigir su atención hacia investigación sobre factores de riesgo nutricionales, de estilo de vida o ambientales que son potencialmente modificable”, sugirió, en lugar de dirigirse a factores que no se pueden cambiar, como los niveles hormonales en la sangre, que no parecen afectar el riesgo.

Sin embargo, el Dr. Peter T. Scardino, presidente del departamento de cirugía del Centro oncológico conmemorativo Sloan-Kettering de la ciudad de Nueva York, advirtió que sería errado concluir que las hormonas masculinas no tienen nada que ver con el cáncer de próstata.

“Este estudio busca establecer si la cantidad de hormonas femeninas o masculinas del torrente sanguíneo puede predecir si se adquirirá el cáncer de próstata y la respuesta es no”, dijo. “Pero la próstata es como una esponja para las hormonas que las saca de circulación y las convierte en formas aún más poderosas que pueden funcionar en la próstata. Entonces, los niveles hormonales en la sangre podrían no tener relación con la cantidad de hormonas en la glándula prostática misma.

“El punto es”, agregó, “que no me gustaría que la gente pensara que alterar el ambiente de las hormonas masculinas en la próstata no tendría efecto. Ciertamente lo tendrá. Entonces, si se toman medicamentos como finestarida para encoger la próstata y orinar mejor o Propecia para prevenir la calvicie, estos medicamentos trabajan directamente con los niveles hormonales en la próstata, no el torrente sanguíneo. Estos medicamentos funcionan muy bien”.

HealthDay

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