Expertos Recomiendan la Electricidad para Tratar la Incontinencia Urinaria

Expertos Recomiendan la Electricidad para Tratar la Incontinencia Urinaria

La incontinencia urinaria puede tratarse mediante estimulación eléctrica, según los especialistas de la Asociación Española de Urología. Así, José Luis Ruiz Cerdá, del Hospital La Fe de Valencia, y miembro de la sociedad científica, afirmó que esta técnica “ha supuesto un importante avance en el tratamiento de la incontinencia de orina” en aquellos casos en los que el paciente no responde de manera adecuada a la medicación ni a los ejercicios de rehabilitación de la musculatura de la pelvis.

La incontinencia urinaria es una enfermedad crónica que padecen más de dos millones de españoles. Además de ser un problema sanitario, la incontinencia urinaria conlleva importantes repercusiones en los ámbitos social y privado de quien la padece. Existen dos vertientes de la enfermedad; por un lado la incontinencia de orina de esfuerzo, que sucede durante la práctica de ejercicio físico o un esfuerzo como la tos o el estornudo; por otro lado, se encuentra la incontinencia de urgencia, que se produce precedida de un fuerte deseo de orinar.

Según Ruiz Cerdá, el sistema nervioso se comunica mediante señales eléctricas de manera natural, lo que explica el valor terapéutico de la electricidad. Así, los estímulos sensoriales, la integración neuronal y la respuesta motora están mediadas por señales eléctricas y “de ahí nace la idea” de aplicar estos impulsos eléctricos para modificar el comportamiento de un determinado sistema neuronal que está alterado.

La incontinencia urinaria de esfuerzo se da más en mujeres que en hombres, así, los expertos calculan que entre un 8 y un 12 por ciento de las mujeres de mediana edad la padece. Así mismo, se considera que prácticamente la mitad de las mujeres tendrá un problema de este tipo alguna vez en su vida, siendo a partir de los 55 años cuando aumentan las posibilidades. Más allá de los 65 años el riesgo está igualado en ambos sexos.

En ambos casos, los tratamientos son farmacológicos, de rehabilitación de la musculatura del suelo pélvico, e incluso quirúrgicos. En ambos casos también, el uso de la electricidad es una “alternativa a intervenciones quirúrgicas más agresivas”, según Ruiz Cerdá, y tiene una serie de ventajas frente a los tratamientos convencionales que la hacen un recurso interesante, como es la no agresividad y la reversibilidad del tratamiento.

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