El Tabaquismo podría estar en sus Genes

Para algunas personas, dejar de fumar podría representar una particular dificultad, debido a que su dependencia puede explicarse, en parte, por la genética, según sugieren tres estudios recientes.

Uno de los informes, parte de un trío de hallazgos que aparecen en la edición en línea del 25 de abril de la revista Nature Genetics, encontró que tres regiones genéticas se relacionaban con el número de cigarrillos que se fuma al día.

“Una región se asociaba con el inicio del tabaquismo, y una variante se asociaba con su cesación”, señaló la coautora del estudio Helena Furberg, profesora asistente de investigación de la Universidad de Carolina del Norte. “Las variantes genéticas del cromosoma 15 que se asociaron con el tabaquismo empedernido yacen en una región que contiene genes receptores de la nicotina, que otros científicos han asociado antes con la dependencia a la nicotina y el cáncer de pulmón”.

Los hallazgos provienen de un análisis de los fenotipos de 74,053 personas.

Se necesita más investigación antes de que estos hallazgos puedan trasladarse a la práctica clínica, apuntó Furberg. “En este momento, hacerse una prueba de estas variantes no informará nada útil sobre el riesgo de tabaquismo o la capacidad para abandonar el hábito”, advirtió. Pero en el futuro, añadió, quizás los investigadores puedan usar estas variantes genéticas para predecir los efectos de distintos tratamientos para la cesación del tabaquismo.

“Hasta que se alcance esa meta, se debe animar a todos los investigadores a dejarlo, sin importar el genotipo”, comentó.

En el segundo informe, un equipo de investigación liderado por Clyde Francks, de la Universidad de Oxford, evaluó el genoma humano buscando genes asociados con el consumo de cigarrillos.

Basándose en un análisis de más de 40,000 personas, encontraron que un grupo de genes del cromosoma 15q25 se relacionan con el número de cigarrillos fumados al día.

“Comprender la genética de la adicción al tabaco debe tener implicaciones importantes para la salud global a largo plazo”, dijo Francks en un comunicado de prensa de Oxford.

El tercer estudio, de investigadores de Islandia, también buscó en el genoma humano para encontrar genes asociados con el número de cigarrillos que una persona fuma al día. Usando datos de más de 70,000 fumadores, confirmó que genes del cromosoma 15 se relacionaban con el uso de tabaco. Los investigadores también encontraron dos genes, el CYP2A6 y el CYP2B6, que tienen que ver con el metabolismo de la nicotina, y otros dos, el CHRNB3 y el CHRNA6, implicados en la forma en que el organismo procesa la nicotina.

Algunas de estas regiones también se relacionan con una predisposición al cáncer de pulmón, anotaron los investigadores.

“Las variantes claves de cada región se relacionan con la dependencia a la nicotina y el cáncer de pulmón, lo que genera la pregunta de si el riesgo de cáncer de pulmón se da a través del efecto sobre la conducta respecto a la nicotina, o si también tiene que ver con una mayor vulnerabilidad a los efectos nocivos de fumar”, escribieron los autores.

El Dr. Norman H. Edelman, asesor científico de la American Lung Association, dijo que la información sobre la que se informa en el estudio “complementa los datos actualmente limitados que indican que una predilección por fumar tiene al menos algún componente genético, tal vez significativo”.

Sin embargo, Edelman resaltó que opina que todavía falta mucho para cualquier beneficio directo de los hallazgos.

“No creo que alterará de forma directa nuestro abordaje a la cesación y la prevención del tabaquismo a corto plazo, pero tal vez en el futuro ayude a cambiar las actitudes hacia los fumadores”, apuntó.

Demasiadas personas piensan que los fumadores tienen una enfermedad creada por ellos mismos, comentó Edelman. “Ahora podemos ver que algunos tuvieron que batallar contra una predilección genética al mismo tiempo que eran convertidos en adictos por un agresivo sector tabacalero cuando eran niños, dado que casi todos los fumadores se inician en la adolescencia o preadolescencia”.

Robert West, profesor de psicología de la salud y director de estudios del tabaco de la Unidad de Conducta de la Salud de Cancer Research UK del Colegio Universitario de Londres, añadió que “hay evidencias claras de una contribución genética al desarrollo de la dependencia a la nicotina”.

Estos estudios ayudan a crear una imagen de qué mecanismos subyacen a este hecho, “pero tenemos una inmensa tarea por hacer para convertir esto en algo que pueda usarse para ayudar a tratar o prevenir la dependencia a la nicotina”, aseguró West.

“Es dudoso que los frutos de este trabajo tengan algún día un efecto tan potente como el que se podría lograr mediante intervenciones que ya sabemos son poderosos agentes de cambio, como los consejos médicos, los programas de respaldo conductual, los aumentos en los impuestos y las campañas en los medios de comunicación de masa”, añadió West.

FUENTES: Helena Furberg, Ph.D., research assistant professor, University of North Carolina, Chapel Hill; Robert West, Ph.D., professor, health psychology, and director, tobacco studies, Cancer Research UK Health Behaviour Unit, University College London; Norman H. Edelman, M.D., scientific consultant, American Lung Association; April 25, 2010, Nature Genetics, online

HealthDay

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