Ejercicio lleva a un Envejecimiento más Sano

Por si el mundo necesitaba más pruebas al respecto, llegan cuatro estudios recientes que verifican que el ejercicio sí es bueno para uno, incluso crítico si se desea sobrevivir y llegar a una edad avanzada vigorosa, resistente y en buena forma.

Los cuatro estudios aparecen en la edición del 25 de enero de la revista Archives of Internal Medicine.

“Me gustaría verlo organizado, toda la información que tenemos [ya] sugiere que ser activo es la manera más sana y ser inactivo es la manera anormal, malsana”, señaló James O. Hill, profesor de pediatría y director del Centro de nutrición humana de la Universidad de Colorado en Denver. “El ejercicio es mejor que cualquier fármaco u otra cosa que tengamos para el envejecimiento. No hay desventajas. Si fuera un medicamento, sería el más seguro y eficaz del universo”.

El primer estudio, que se basa en datos del Estudio de salud de las enfermeras en EE. UU., encontró que las mujeres que eran más físicamente activas en la mediana edad tenían más probabilidades de ser “supervivientes exitosas” para cuando cumplían 70.

Incluso caminar y otros ejercicios de intensidad moderada reducían el riesgo de enfermedades crónicas, problemas cardiacos y discapacidad cognitiva, encontró el estudio. Eso es una buena noticia para las mujeres que no se sienten cómodas con actividades como jugar tenis o correr.

“En cuanto a la magnitud, caminar y otras actividades moderadas casi equivalían al beneficio obtenido de actividad física más vigorosa”, aseguró el Dr. Qi Sun, autor principal del estudio y becario de investigación de la Facultad de salud pública de la Harvard en Boston, quien añadió que el hallazgo fue algo sorprendente.

El segundo estudio, que también se enfocó en mujeres, encontró que las que participaban en un programa de ejercicio de mayor intensidad cuatro días por semana tenían huesos más fuertes y menos probabilidades de caerse que las mujeres de un programa de “bienestar” que incluía relajación, además de flexibilidad, resistencia y equilibrio.

El programa de ejercicio mejorado, sin embargo, no redujo el riesgo de enfermedad cardiaca, apuntaron investigadores alemanes.

Otro estudio alemán encontró más evidencia de que el ejercicio, ya fuera moderado o de alta intensidad, reducía el riesgo de deterioro cognitivo en hombres y mujeres a partir de los 55 durante un seguimiento de dos años.

Y finalmente, investigadores de Columbia Británica (Canadá) informaron que las mujeres que practicaban entrenamiento en resistencia una o dos veces por semana tenían mejores habilidades cognitivas, pero sólo en las áreas de atención y resolución de conflictos, frente a las mujeres que se enfocaban en actividades de equilibrio y tonificación.

El entrenamiento en resistencia, que incluía fortalecimiento de piernas con una máquina de resistencia, tenía el beneficio añadido de fortalecer los cuádriceps.

De manera sorprendente, las mujeres que hacían entrenamiento de resistencia también experimentaron reducciones en el volumen cerebral, un fenómeno que normalmente se relaciona con una peor función cognitiva. Los autores del estudio señalaron que esta paradoja amerita más investigación.

Un comentario acompañante en la revista señaló que casi todas las molestias físicas a una edad avanzada resultan al menos en parte de la falta de actividad física.

Mientras tanto, se ha mostrado que el ejercicio memora la artritis, la osteoporosis, la enfermedad cardiaca, la enfermedad pulmonar, el cáncer y muchas afecciones más.

Sun enfatizó que “la moraleja es que, independientemente de todo, si se puede se debe hacer algo de actividad física”.

FUENTES: Qi Sun, M.D., Sc.D., research associate, Harvard School of Public Health, Boston; James O. Hill, Ph.D., professor, pediatrics, and director, Center for Human Nutrition, University of Colorado at Denver; Jan. 25, 2010, Archives of Internal Medicine

HealthDay

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