Células del Páncreas de los Cerdos ayudan a los Diabéticos

Las células pancreáticas de cerdos que han sido encapsuladas se han trasplantado con éxito en humanos sin que el sistema inmunológico ataque a estas nuevas células.

Y lo que es más, los científicos informan que las células pancreáticas de cerdos trasplantadas produjeron rápidamente insulina como respuesta a los altos niveles de azúcar en sangre, mejoraron el control del azúcar en algunos e incluso liberaron a dos personas de las inyecciones de insulina, al menos a corto plazo.

“Ésta es una forma radical y muy novedosa de tratar a la diabetes”, aseguró el Dr. Paul Tan, director ejecutivo de Living Cell Technologies, en Nueva Zelanda. “En lugar de administrar inyecciones de insulina a los diabéticos tipo I, les trasplantamos células que producen insulina y que fueron colocadas en cápsulas”.

La compañía dijo que tenía previsto presentar los hallazgos en junio en la reunión anual de la American Diabetes Association en Orlando, Florida.

A las células productoras de insulina se les llama células beta y se encuentran en las células islotes del páncreas. Sin embargo, hay una escasez de células islotes del páncreas humanas. Por esta razón, Tan y sus colegas usaron las células islote de cerdos, que funcionan como las células islote humanas.

“Estas células son casi del tamaño de la cabeza de un alfiler y las colocamos en una minúscula bola de gel. Esto las mantiene ocultas de las células del sistema inmunitario y las protege de un ataque”, explicó Tan, agregando que las personas que reciben estos trasplantes no necesitan tomar medicamentos inmunosupresores, que es una barrera común para recibir el trasplante de células islote.

Las células encapsuladas se llaman Diabecell. Mediante un procedimiento laparoscópico mínimamente invasivo, las células cubiertas se colocan dentro del abdomen. Tras varias semanas, se desarrollarán vasos sanguíneos para mantener las células islote, y éstas comenzarán a producir insulina.

La compañía publicó recientemente datos de su ensayo de seguridad inicial. En el estudio participaron ocho personas con diabetes tipo 1 difícil de controlar; los voluntarios tenían entre 21 y 68 años.

La mitad del grupo se sometió a tres trasplantes, dos se sometieron a dos trasplantes mediante cirugía mientras que los últimos dos sólo se sometieron a sólo un trasplante quirúrgico, de acuerdo con la información suministrada por Living Cell Technologies.

Los investigadores dieron seguimiento a los receptores de trasplantes durante alrededor de dos años. Hasta la fecha, no se han reportado eventos adversos graves. Dos personas dijeron que tuvieron molestia abdominal después del procedimiento hasta por cinco días. Ninguno experimentó reacciones del sistema inmunológico al trasplante.

Dos personas suspendieron las inyecciones de insulina, una durante cuatro semanas, y la otra durante 32 semanas, de acuerdo con Tan. Otras redujeron su necesidad diaria de insulina, y a los 18 meses del trasplante, todos observaron mejoras en sus niveles de A1c (una medida de control del azúcar a largo plazo).

Ya ha comenzado la siguiente fase de los ensayos, y según apuntó Tan, los investigadores ya están observando mejoras en cuanto a la falta de reconocimiento de la hipoglucemia y un mejor control del azúcar en sangre. La falta de reconocimiento de la hipoglucemia es una complicación de la diabetes tipo 1 duradera, y ocurre cuando las personas dejan de desarrollar una respuesta fisiológica a los bajos niveles de azúcar en sangre, tales como hambre, dolor de cabeza o sudoración. Es una complicación muy seria y puede poner la vida en peligro.

Tan apuntó que con el ensayo actual, financiado en parte por la Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF), los investigadores esperan determinar la dosis óptima del trasplante. Y luego esperan pasar a los ensayos clínicos de fase 3 en unos cuantos años.

Lo que aún no está claro es cuánto durarán las células encapsuladas y si las personas necesitarán o no repetir los trasplantes, de forma similar a como se requieren inyecciones de refuerzo para algunas vacunas.

“Si logramos reemplazar las células beta, conseguiremos impactar de manera drástica en la diabetes tipo 1. Las dos cosas que han obstaculizado el éxito de los trasplantes de células son el uso de inmunosupresores y la escasez de células islote humanas, y Diabecell en realidad aborda ambos problemas”, explicó Julia Greenstein, directora de terapias de células beta de la JDRF.

FUENTES: Paul Tan, M.B.B.S., CEO, Living Cell Technologies, Auckland, New Zealand; Julia Greenstein, Ph.D., director, beta cell therapies, Juvenile Diabetes Research Foundation, New York City

HealthDay

DÉJANOS TU COMENTARIO

DÉJANOS TU COMENTARIO

Please enter your comment!