Cáncer de Ovario

El cáncer de ovario es uno de los cánceres más difíciles de diagnosticar, lo que lo hace uno de los más mortales.

Los ovarios no son de acceso fácil para examinar, a diferencia de la piel, las mamas o el cuello uterino de una mujer. Además, los síntomas que acompañan el cáncer de ovario son vagos y se pueden confundir con los de otras afecciones que no son igualmente mortales.

“Muchas pacientes de cáncer de ovario pensarán en retrospectiva que han tenido esos síntomas, pero son vagos y se pueden relacionar con otras enfermedades”, señaló Debbie Saslow, directora de cáncer de mama y ginecológico de la American Cancer Society.

Debido a su naturaleza elusiva, el cáncer de ovario con frecuencia no se detecta a tiempo para salvar a la paciente. Según el U.S. National Cancer Institute, tres de cada cuatro casos de cáncer de ovario se diagnostican en etapa avanzada, luego de que la malignidad se ha propagado más allá del ovario.

Aunque la lucha contra la enfermedad ha sido lenta y a veces frustrante, los médicos consideran que están haciendo finalmente algunos avances para salvar más vidas.

Cuando se halla el cáncer de ovario en una etapa inicial, cerca del veinte por ciento de las veces, resulta fundamental para mejorar las probabilidades de la paciente. Cerca del 94 por ciento de las pacientes que reciben un diagnóstico precoz viven al menos cinco años, según la American Cancer Society.

Eso se compara con un índice general de supervivencia de 46 por ciento para todas las pacientes de cáncer de ovario, un índice que no ha logrado ser mejorado en más de un lánguido ocho por ciento en los últimos treinta años. Durante el mismo periodo, los avances en la investigación han permitido que se pueda sobrevivir a una gran variedad de cánceres.

“Por eso es que el diagnóstico del cáncer de ovario resulta tan lamentable, porque para cuando se diagnostica, probablemente el mejor tratamiento ya no funcione”, señaló M. Robyn Andersen, miembro asociada de la División de ciencias de salud pública del Centro de investigación oncológica Fred Hutchinson de Seattle. “Si pudiéramos incrementar el índice de diagnósticos precoces, quizá sea la forma más probable de cambiar el índice de mortalidad para el cáncer de ovario”.

Andersen dirigió recientemente un estudio que incrementó el nivel de detecciones precoces de cáncer de ovario en veinte por ciento combinando una prueba de sangre con un cuestionario de síntomas potenciales.

Además, los investigadores están trabajando en vacunas terapéuticas para combatir los cánceres de ovario y de mama.

El cáncer de ovario es relativamente poco común. Se presentan entre 40 y 45 casos nuevos por cada 100,000 mujeres, señaló Andersen. Una mujer tiene una probabilidad de uno en 72 de desarrollar cáncer de ovario durante su vida y de uno en 95 de morir por su causa. Esta enfermedad generalmente ataca a las mujeres de mayor edad y cerca de las dos terceras partes de los casos se diagnostican a partir de los 55 años.

Existen algunos síntomas que se han relacionado con el cáncer de ovario. Entre ellos se encuentran dolor pélvico o abdominal, distensión abdominal o aumento del tamaño del abdomen, dificultad para comer o sentirse llena con rapidez o necesidad urgente y recurrente de orinar.

Lamentablemente, estos síntomas también se presentan con varias afecciones comunes, como el síndrome de colon irritable, señaló Saslow. “Si una mujer tiene estos síntomas durante años, probablemente no sea cáncer de ovario”, advirtió. “Probablemente sea otra cosa”.

La investigación de Andersen halló que un cuestionario en el que una mujer marca estos síntomas resultó en el descubrimiento de cáncer de ovario en etapa inicial cerca del sesenta por ciento de las veces en un grupo de mujeres de alto riesgo. Además, la investigación halló que una prueba de sangre utilizada comúnmente para darle seguimiento a la salud de las pacientes de cáncer de ovario logró detectar la enfermedad a una etapa inicial cerca del sesenta por ciento de las veces.

Pero cuando se combinaron ambas pruebas, se logró identificar el ochenta por ciento de los casos de cáncer de ovario en etapa inicial en ese grupo de mujeres.

“Esto es muy emocionante porque sugiere que la combinación puede detectar mujeres que necesitan rápidamente más pruebas de diagnóstico”, comentó Andersen.

Las pruebas de diagnóstico, desde ultrasonidos hasta radiografías pasando por biopsias y pruebas de sangre, pueden ayudar a confirmar o rechazar una lectura positiva de cáncer en etapa inicial.

Aunque esta investigación se muestra prometedora, Saslow aseguró que las pruebas que está explorando Andersen todavía no son lo suficientemente precisas para dar un panorama verdadero para las mujeres. Con demasiada frecuencia, se detecta cáncer en mujeres sanas, lo que causa preocupación y dolor innecesario.

“El problema, como lo señalan los autores de ese artículo, es que al detectar un buen porcentaje de casos de cáncer de ovario también se obtiene una cantidad de falsos positivos”, agregó Saslow. “Se pueden encontrar mucho más cánceres y tener muchos más falsos positivos, o se puede limitar la cantidad de falsos positivos limitando también la cantidad de cánceres que se detecten”.

A medida que los investigadores se van acercando a una mejor manera de detectar el cáncer de ovario, otros equipos están buscando mejores maneras de tratar la enfermedad.

Se ha creado una vacuna que parece estimular al sistema inmunitario para detectar y destruir células de cáncer. La vacuna, desarrollada por el Dr. George Coukos de la división de oncología ginecológica de la Universidad de Pensilvania, se está sometiendo actualmente a ensayo clínico.

Otro avance es la administración de quimioterapia dentro del peritoneo, comentó Andersen.

“En realidad se están aplicando las sustancias químicas de manera más directa en el área en la que se encuentra el cáncer sin exponer más del área circundante a la quimioterapia”, explicó.

HealthDay

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