Cambios de Horario podrían Afectar al Corazón

El final del horario de verano está a la vuelta de la esquina y podría causar problemas de salud más graves que solamente falta de descanso y mal humor.

Investigadores suecos encontraron que el número de ataques cardiacos se eleva después del cambio semestral de una hora.

“Éste es el primer estudio sobre el tema, por lo que se necesitan realizar más investigaciones”, apuntó el Dr. Imre Janszky, del Instituto Karolinska de Estocolmo y coautor de una carta publicada en la edición del 30 de octubre de la revista New England Journal of Medicine.

“Sin embargo, podemos decir sin lugar a dudas que nuestro estudio se suma a la evidencia de que los individuos vulnerables pueden beneficiarse al evitar cambios bruscos en su ritmo biológico”, dijo Janszky.

Entre estos individuos vulnerables se encuentran las personas que ya tienen privaciones del sueño, señalaron los expertos.

“Cuando alguien tiene problemas de sueño, obviamente la privación sí afecta la salud, lo que incluye la posibilidad de tener ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares”, advirtió Susan Zafarlotfi, directora clínica del Instituto de trastornos de la vigilia y del sueño del Centro médico de la Universidad de Hackensack en Nueva Jersey. “Esos pacientes que tienen un riesgo más elevado, como colesterol alto y, sobre todo, si roncan, deben tener mucho cuidado con la hora de acostarse y levantarse, no sólo con el retraso del otoño, sino también en general”.

El domingo 2 de noviembre se acaba el horario de verano y los relojes se atrasan una hora.

“Nuestro ritmo circadiano, que es el reloj biológico del cuerpo humano, sigue las pistas del tiempo y la luz”, explicó Zafarlotfi. “Este domingo cuando el reloj se atrase una hora, nuestros cuerpos no se adaptarán a este cambio tan rápido, así que las consecuencias clínicas serán fatiga, cansancio, un poco de falta de atención y concentración”.

Para la nueva investigación, los autores usaron un registro con información de todos los ataques cardiacos que se habían producido en Suecia desde 1987. Luego, compararon el número de ataques cardiacos que tenían lugar durante los primeros siete días después del “adelanto de la hora en primavera” y del “retraso de la hora en otoño”, así como el número promedio de ataques cardiacos que ocurrían dos semanas antes y dos semanas después del día de transición.

Hubo un aumento repentino en el número de ataques cardiacos durante los tres primeros días laborables después del cambio de hora en primavera, y el efecto fue más pronunciado en las mujeres. Sin embargo, con el cambio de hora del otoño, se observó un incremento significativo el primer día laboral justo después de la transición; este efecto fue mucho más pronunciado en los hombres, hallaron los investigadores.

Independientemente de la época del año, los efectos tendían a ser más fuertes en las personas menores de 65 que en las mayores de 65.

Los autores del estudio teorizaron que el incremento en el riesgo se debía posiblemente a los efectos negativos de la privación del sueño sobre la salud cardiaca.

El siguiente paso de la investigación será determinar si el sueño prolongado podría revertir el problema, sobre todo debido a que en las sociedades occidentales suele a faltar el sueño. El descanso nocturno promedio se ha reducido de 9 horas a 7.5 horas en el último siglo.

Existe la probabilidad de que dormir más ayude, dado el sorprendente hallazgo de que el riesgo más elevado de ataque cardiaco en el otoño tiene lugar el lunes, el primer día de trabajo de la semana.

HealthDay

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