Aspirina no Previene el Primer Ataque Cardiaco

Primer Ataque Cardiaco

En contradicción con las recomendaciones actuales, un ensayo reciente halla que la aspirina no reduce el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular de los pacientes de diabetes o enfermedad arterial periférica.

La aspirina claramente es efectiva para la prevención secundaria y reduce el riesgo para quienes ya han sufrido un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular, señaló la Dra. Jill Belch, profesora de medicina vascular de la Universidad de Dundee en Escocia. Su informe fue publicado en la edición en línea de BMJ.

Sin embargo, en el estudio de 1,276 personas que no habían sufrido aún un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular, pero que estaban en alto riesgo por diabetes o enfermedad arterial periférica (obstrucción parcial de las arterias de las piernas), “hallamos que no se beneficiaron de la aspirina a diario”, aseguró Belch. El estudio mostró que la aspirina no resulta eficaz como prevención primaria, anotó.

“La cantidad de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares fue exactamente igual en el transcurso de ocho años para los que tomaban aspirina y para los que tomaban un placebo”, aseguró Belch.

Lo mismo ocurrió con los antioxidantes administrados en el ensayo, dijo, que no fue una sorpresa. “Todos los estudios con antioxidantes de los últimos diez años han sido negativos”, aseguró Belch.

Tanto la American Heart Association como el gobierno estadounidense recomiendan aspirina para quienes no han sufrido ataques cardiacos o accidentes cerebrovasculares pero están en riesgo elevado de problemas cardiovasculares por afecciones como la diabetes.

Esas recomendaciones probablemente deban cambiar, señaló el Dr. William R. Hiatt, profesor de medicina de la Universidad de Colorado, que escribió un editorial acompañante.

El estudio sobre el que recién se informa “coincide con otros seis estudios sobre prevención primaria, los cuales fueron negativos”, aseguró Hiatt.

Las recomendaciones actuales se basan en análisis de estudios que hallaron algo de beneficio de prevención primaria en subgrupos, dijo. “En general, si el paciente no tiene enfermedad cardiaca, el riesgo de sangrado supera cualquier beneficio de la aspirina”, advirtió Hiatt.

La recomendación de la U.S. Preventive Services Task Force de usar aspirina en pacientes en alto riesgo de enfermedad cardiaca citó cinco estudios en los que participaron 50,000 personas. Sin embargo, su informe anotaba que “ningún ensayo mostró una diferencia significativa en la mortalidad por todas las causas entre los grupos de control y los tratados con aspirina”.

Hiatt aseguró que había trabajado en un comité asesor de la U.S. Food and Drug Administration que revisó una solicitud en 2003 de Bayer para ampliar las etiquetas de la aspirina para que incluyeran la prevención primaria para la enfermedad cardiaca. “No pudimos aceptar su solicitud”, dijo.

La publicidad que urge a la gente a tomar aspirina como beneficio para el corazón tiene sentido para quienes ya han sufrido un evento, coincidieron Belch y Hiatt.

“Funciona si ya ha sufrido un ataque cardiaco”, aseguró Belch. “Sin embargo, no hay pruebas de prevención primaria, ninguna prueba”.

“La evidencia de que se debe administrar aspirina a pacientes de enfermedad cardiaca conocida es sólida”, aseguró Hiatt. “Pero la evidencia para quienes tienen factores de riesgo para la enfermedad cardiaca varía”.

HealthDay

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