Asocian la Depresión a Etapa inicial de la Enfermedad Cardíaca

Asocian la Depresión a Etapa inicial de la Enfermedad Cardíaca

(HealthDay News/HispaniCare) — La depresión, sobre todo sus signos físicos, como la fatiga y la pérdida del apetito, podría contribuir al engrosamiento de las arterias, un signo inicial de enfermedad cardiovascular, informan los investigadores.

Una investigación previa había sugerido que las emociones negativas como la ansiedad y la ira incrementaban el riesgo de enfermedad cardiaca. Pero en el nuevo estudio, la depresión (y sus síntomas físicos) fue la pieza emocional clave de los signos iniciales de la enfermedad cardiaca.

“En otros estudios, la ansiedad, la depresión, la ira y la agresividad habían sido asociadas por separado al riesgo futuro de enfermedad cardiaca”, señaló el investigador principal Jesse C. Stewart, miembro del departamento de psicología de la Universidad de Indiana-Universidad Purdue de Indianápolis. Pero el problema de esos estudios era que no analizaban las emociones negativas en conjunto. Y dado que los síntomas pueden superponerse, es difícil determinar cuáles emociones juegan el papel más importante en la enfermedad cardiaca, destacó.

Para el estudio, el equipo de Stewart analizó las conexiones emocionales de la enfermedad cardiaca en 324 hombres y mujeres con una edad promedio de 60.6 años. Para determinar los signos iniciales de la enfermedad cardiaca, los científicos examinaron el grosor de la íntima-media de la arteria carótida, una medida de las capas internas de las arterias que está relacionada con la etapa inicial de enfermedad cardiaca. Estas medidas se tomaron al inicio del estudio y otra vez al cabo de tres años.

“Hallamos que los síntomas depresivos de leves a moderados estaban asociados con una mayor progresión de la arteriosclerosis [endurecimiento de las arterias], y un mayor engrosamiento de la pared arterial”, aseveró Stewart. “Por el contrario, los síntomas de ansiedad, agresividad e ira no estuvieron relacionados en absoluto con un cambio en el grosor de las arterias”.

Además, el análisis demostró que sólo los síntomas físicos de la depresión predijeron la progresión de la arteriosclerosis. Y al parecer los síntomas de la depresión existen primero que los signos de la arteriosclerosis, señaló Stewart.

Los hallazgos aparecen en la edición de febrero de Archives of General Psychiatry.

Stewart no está seguro por qué la depresión tiene este efecto. “La depresión ha sido asociada con algunos cambios fisiológicos, lo que incluye el sistema inmunológico. Probablemente, estos cambios fisiológicos explican esta asociación”, apuntó.

El estudio también halló que el 5 por ciento de los participantes del estudio que tomaban antidepresivos lograba mejores resultados que los que tenían depresión pero no tomaban estos medicamentos. “Mostraron una reducción significativa en la progresión de la arteriosclerosis”, apuntó Stewart.

Pero, debido a que la muestra era tan pequeña, no es posible hacer una afirmación definitiva del valor de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) en la reducción de la arteriosclerosis, destacó Stewart. “Existe evidencia interesante de que los ISRS podrían estar asociados con una reducción en la progresión de la arteriosclerosis”, dijo.

Stewart considera que los hallazgos del estudio pueden ayudar en el tratamiento y la prevención de la enfermedad cardiaca.

“Identificar los aspectos perjudiciales de la emoción puede conducir a la identificación de las personas que están en riesgo de enfermedad cardiaca debido a su tendencia a experimentar emociones negativas y a las que se podrían beneficiar de una intervención farmacológica y psicológica”, señaló. “Determinar esos aspectos perjudiciales podría conducir al desarrollo de intervenciones más potentes y focalizadas”.

La Dra. Nieca Goldberg, jefa de cuidado cardiaco femenino del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York, anotó que las personas depresivas eran menos propensas a cuidar de sí mismas y a tener más factores de riesgo para la enfermedad cardiaca.

“Las personas depresivas no adoptan estilos de vida sanos”, aseguró Goldberg, vocera de la American Heart Association y autora de The Women’s Healthy Heart Program (El programa de corazón saludable para las mujeres). “Comen en exceso, fuman más, e incluso podrían consumir más alcohol. Además, las personas depresivas tienen plaquetas que son más proclives a la coagulación”.

Goldberg cree que los médicos deberían prestar más atención a la depresión y a otros factores psicológicos que pueden afectar la salud de los pacientes.

“Durante demasiado tiempo, el sistema médico ha separado la cabeza del resto del cuerpo”, añadió. “Es importante que consideremos los aspectos psicológicos de la vida de nuestros pacientes, porque es un factor importante en la atención de los pacientes”.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare HealthDay

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