Alerta sobre Anticoagulantes

Después de varios errores de alto perfil con medicamentos, algunos mortales, entre ellos anticoagulantes utilizados ampliamente, la Joint Commission ha emitido una alerta para recomendar estrategias para reducir esos errores.

Esta nueva alerta se enfoca específicamente en la heparina y la enoxaparina de bajo peso molecular, así como en la warfarina.

“Los anticoagulantes han causado daños graves en varios incidentes a través de los años, entre ellos, recientemente, daño a bebés y adultos en ambientes muy distintos en todo el país”, aseguró durante una teleconferencia el miércoles el Dr. Mark Chassin, presidente de la Joint Commission.

“Cuando se usan apropiadamente y con seguridad, salvan vidas y previenen afecciones muy graves como el accidente cerebrovascular”, continuó.

Los anticoagulantes se encuentran entre las cinco clases principales de medicamentos que tienen problemas de seguridad para los pacientes en los EE. UU.

“Los anticoagulantes son medicamentos notoriamente difíciles de manejar”, señaló el Dr. Peter Angood, vicepresidente y director de seguridad de los pacientes de la comisión.

“La diferencia entre una dosis apropiada que salva vidas y una excesiva o insuficiente, es muy ligera”, agregó Chassin. “Un poquito más de lo adecuado puede causar sangrado intenso. Un poco menos de lo adecuado podría no prevenir problemas de coagulación para los que se toma el medicamento.

Según Diane Cousins, vicepresidenta del Centro para el avance de la seguridad de los pacientes de United States Pharmacopeia, durante los últimos siete años, setenta mil errores con medicamentos han tenido que ver con anticoagulantes, de los cuales 26 causaron la muerte. La heparina y la warfarina se han encontrado constantemente entre los diez medicamentos sobre los que más se ha informado. El tres por ciento de estos errores con los medicamentos fueron perjudiciales, en comparación con apenas el 1.5 por ciento de la base de datos en general.

La heparina, la warfarina y la enoxaparina se relacionaron con la mayoría de los errores.

Los errores son de varios tipos. Un punto decimal mal ubicado puede hacer que la dosis sea 10 veces mayor. En un caso, se registró el peso del paciente en 130 kg (unas 290 lb) en lugar de 130 libras (unos 60 kg), por lo que se usó una sobredosis fatal.

“Entre los principales factores que causan errores se encuentran las distracciones, los aumentos en la carga de trabajo y el personal poco experimentado”, señaló Cousins. Un miembro poco experimentado del equipo que había sido asignado temporalmente a una unidad administró una dosis incorrecta a un paciente de mayor edad, cosa que perjudicó al paciente.

En 2008, la Joint Commission creó un estándar separado llamado The National Patient Safety Goal (meta nacional de seguridad del paciente) para resaltar la atención que merecen estos medicamentos. Esta alerta más reciente complementa ese documento.

Entre las recomendaciones descritas se encuentran las siguientes:

· Se debe evaluar a los pacientes para determinar qué tan apropiado es recibir anticoagulantes, incluso la posibilidad de cualquier interacción.
· Los hospitales deben estandarizar la manera como se recetan, etiquetan, empacan, se entregan en el hospital y se administran.
· Los centros hospitalarios deberían fijar límites sobre anticoagulantes cuando la dosis pueda estar más allá de los rangos habituales y esperados. A menos que un médico en particular ordene que esa dosis es correcta, no se debe administrar.
· Se debe dar atención especial a bebés y niños.
· Las organizaciones deberían pensar en instalar sistemas computarizados de entrada de órdenes médicas y en usar código de barras.

La Joint Commission es una organización independiente sin fines de lucro que acredita a más de 15,000 organizaciones y programas de atención de la salud en los EE. UU.

HealthDay

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