Legislación Colombiana en Salud

Introducción

Con este número de la Revista Colombiana de Menopausia damos comienzo no sólo a un año más de publicación, sino es la apertura a un nuevo milenio. Sin duda alguna este comienzo debe hacernos reflexionar sobre el papel que como médicos jugamos en la sociedad actual.

En este nuevo siglo el enfoque de la medicina deberá cambiar. Día a día debemos pensar más en prevención que en tratamiento. Creo que es innegable que el campo de la menopausia es uno de los principales en el área de la prevención. Ya no pensamos en mejorar síntomas; estamos más enfocados en prevenir osteoporosis, enfermedad cardiovascular, enfermedad de Alzheimer y muchas otras. En fin, nuestros esfuerzos van encaminados a mejorar la calidad de vida de nuestra población.

Para lograr este objetivo necesitamos unir esfuerzos. No podemos estar “divorciados” de los entes que rigen las políticas de salud en el país. Qué interesante que en este número de nuestra Revista ya aparezcan dos artículos que analizan el papel que la Ley 100 de 1993 juega en el ámbito de la menopausia! Esta ya es una voz de alerta, un llamado a la reflexión.

Creo que es el momento para hacer un alto en el camino. Los médicos debemos recuperar el liderazgo perdido años atrás. Quién mejor que nosotros para trazar las políticas en salud. Nadie más puede entender mejor la problemática de nuestros pacientes. Que triste es ver como en pocos años se han desintegrado nuestros hospitales. Es doloroso ver como se nos obliga a violar el Juramento Hipocrático, ya que se han interpuesto entes que anteponen los intereses económicos a las necesidades del “usuario”; cuantas veces se han rechazado pacientes en las diversas entidades por carecer de una empresa que responda por sus gastos.

La filosofía plasmada con la Ley 100 es hermosa. No busca otra cosa que brindar servicios equitativos al total de la población. Pero algo falla y el resultado final ha sido catastrófico: el colapso del sistema de salud. Si bien existen recursos millonarios para la atención en salud, un gran porcentaje de estos dineros no está llegando a los hospitales. Los invito a que unamos esfuerzos y que como médicos asumamos el liderazgo para corregir las falencias de la Ley 100. Debemos luchar por nuestras instituciones, a través de un vía democrática que permita modificar esta legislación.

Los invito a que nos unamos a la convocatoria que ha hecho el Hospital de la Samaritana. Busquemos la forma de modificar la Ley 100 a través de un referéndum. De la supervivencia de nuestros hospitales depende nuestro futuro.

Germán Barón
Editor adjunto

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