Coledocolitiasis: Discusión

Los modelos existentes para la predicción de la coledocolitiasis continúan siendo debatidos en la literatura. La mayoría de ellos muestran buen desempeño, pero los recursos humanos y tecnológicos disponibles, la experiencia de los cirujanos y la prevalencia de coledocolitiasis hacen difícil la aplicación universal de los mismos. 5-10,12-14 En este contexto, el uso racional de recursos diagnósticos durante el periodo preoperatorio resulta ser una necesidad y hasta el momento no existe claridad acerca de sus indicaciones. Las guías actuales de la ASGE (Asociación Americana de Cirujanos Gastroenterologos)15 indican que los hallazgos de la ecografía con dilatación de la vía biliar extra hepática, le presencia clínica de colangitis y el aumento de la bilirrubina total> 4 mg/dL son predoctores fuertes de coledocolitiasis, seguidos por la elevación de las enzimas hepáticas, la edad superior a 55 años y la presencia de pancreatitis, considerados moderados. Sin embargo, existen pocos modelos que especifiquen el uso práctico de estos predictores y algunos de ellos adolecen de debilidades entre las que se encuentran errores de metodología y de aplicabilidad clínica.

En primer lugar la determinación de las variables consideradas predictores fuertes, ha sido determinada con métodos de análisis multivariado, que sin embargo, no son claros en ofrecer información acerca de la forma cómo se obtuvieron los puntos de corte (mayor o menor de 4 mg/dL), cuál es el peso global de la variable en el modelo predictivo (equivalente al OR) y si existe interacción entre ellas (es igualmente predictor tener ictericia y dilatación de la vía biliar de manera independiente que tenerlas juntas). Estos elementos introducen sesgo y debilitan la capacidad predictiva del modelo. De otro lado, la mayoría de modelos existentes, hacen una clasificación dicotómica (tener o no tener riesgo de coledocolitiasis, o tener riesgo alto o bajo) basados en la frecuencia esperada de coledocolitiasis, sin aportar información al respecto de cómo se establecieron estos umbrales y que ocurre con el grupo de pacientes que quedan en un riesgo medio, no considerado usualmente.16 Tampoco se suelen asociar informaciones acerca de la conducta que se debe tomar y el efecto que esta conducta tenga sobre los costos de las estrategias diagnósticas. Finalmente, la forma de presentación suele hacerse con los coeficientes de la regresión, y sin pensar en la aplicabilidad clínica de dichas ecuaciones. 16

Así, como una forma de sobrepasar estas debilidades y de cara a la evaluación interina del modelo de predicción que viene siendo utilizado por el Hospital Universitario San Ignacio (Bogotá, Col.), fue que se decidió diseñar una regla de predicción clínica. La función de las reglas de predicción clínica son hacer uniforme y objetiva la evaluación de las diferentes características de una condición, establecer niveles de riesgo (discriminar) y establecer conductas basadas en sus resultados.17-19 En el contexto de la economía de la salud, también ofrecen utilidad como una forma de realizar un uso racional de los recursos, tratando de obtener el mejor desempeño para cada prueba que se utilice.

Este análisis mostró que individualmente, las características operativas de las variables clínicas, bioquímicas y de imágenes, son pobres. No obstante, cuando ellas son combinadas en un modelo, su desempeño mejora de manera ostensible, al igual que su capacidad discriminativa. Bajo nuestro modelo tradicional, el riesgo se determina utilizando una opción sumatoria, donde la presencia o ausencia de una de las variables por cada categoría (clínica, bioquímica o de imágenes) establece el riesgo potencial de coledocolitiasis. Sin embargo, esta opción, considera que la presencia de una variable tiene el mismo riesgo que la de varias en la misma categoría, lo cual sesga el resultado. Es claro que tener ictericia junto con colangitis, no tiene el mismo peso que tener cada una de ellas de manera individual. Lo mismo se puede asumir entre categorías, esto es, tener ictericia y aumento de las bilirrubinas no es igual que tener ictericia y aumento de la fosfatasa alcalina. El modelo tradicional ofrece una buena capacidad predictiva de acuerdo al valor del área bajo la curva ROC, pero su capacidad de discriminación se ve comprometida.

Si se acepta que para cada nivel debe tomarse una conducta diagnóstica (de acuerdo a las guías de la ASGE, pacientes de bajo riesgo (riesgo de coledocolitiasis <10%) deben ser sometidos colangiografía intraoperatoria; mediano riesgo (10-50%) deben llevarse a endosonografía endoscópica, CRMN, CPRE o exploración laparoscópica de la vía biliar) y alto riesgo (>50%) deben someterse a una CPRE , la perdida de la capacidad discriminativa redunda en un uso inadecuado de recursos, como indica la evaluación de nuestro modelo actual. De otro lado, la creación de grupos de riesgo, permite que los exámenes diagnósticos tengan una mayor capacidad predictiva en cada uno de ellos, dado que la prevalencia por grupo se mantiene dentro de rangos aceptables, que hacen que los valores predictivos sean lo suficientemente altos como para tomar una conducta terapéutica. Por ejemplo, para el caso de los pacientes de bajo riesgo, donde la probabilidad de coledocolitiasis es mínima, el uso de exámenes diagnósticos de alta sensibilidad y costos no ofrecen ventajas clínicas pues la probabilidad postest después de aplicar el examen se mantendrá relativamente baja sin que logren sobrepasar el umbral terapéutico, haciendo su uso poco eficiente.

Los resultados de disminución del uso de recursos, cercano a los 28 millones de pesos, ocurre por una mejor discriminación de los pacientes entre los grupos de bajo y riesgo medio, en donde consideramos que los cirujanos, y en general los clínicos que se enfrentan a este tipo de pacientes, deben definir con claridad cual es el limite mínimo (umbral) que están dispuestos a asumir para admitir cálculos residuales o al mismo tiempo para estudiar de forma sistemática a todos los pacientes, dado que todos pueden estar en una situación de riesgo.

Nosotros asumimos un ejercicio estadistico que involucra nuestra prevalencia de coledocolitiasis y al mismo tiempo nuestros recursos y experiencia. No obstante, bajo este análisis los grupos quirúrgicos deben establecer su propio análisis de costos y tecnología y adoptar una decisión individual.

De acuerdo a este principio, el grupo intermedio de la estrategia antigua (dos variables) disminuye en su proporción, aumentando el número de pacientes en el grupo bajo, donde el examen diagnóstico  recomendado es mucho más barato, sin aumentar significativamente la frecuencia esperada de coledocolitiasis (sin aumento del riesgo). Además, esta disminución hace que se usen menos CRMN, el cual es un examen altamente sensible pero de alto costo. Una reducción menos importante ocurre en el grupo de alto riesgo. De igual manera creemos que en este grupo (riesgo medio), la disminución en el número de pacientes, hace que la CPRE se evite como examen diagnostico y que los pacientes sometidos a los riesgos potenciales derivados de este procedimiento invasivo, sean también menores.

Algunos costos que no fueron considerados en este análisis, como el efecto que tiene la toma de decisiones inmediatas en la estancia hospitalaria en los servicios de urgencias, la descongestión potencial de los servicios diagnósticos, y la disminución del riesgo de eventos adversos de los exámenes invasivos, pueden aumentar la diferencia de costos respecto a la estrategia tradicional. Incluso, es posible pensar que, dado el riesgo tan bajo de coledocolitiasis para el grupo normal y de bajo riesgo, estos dos grupos podrían agruparse en uno solo, sin uso de ningún recurso diagnóstico y con procedimientos terapéuticos a necesidad, pero esto debe evaluarse en un estudio específicamente diseñado para tal fin.

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