Homenaje, Profesor Jorge Camacho Gamba (1907 – 1998)

En su elección como Miembro Honorario

Dr. Alberto Hernández Sáenz
Académico de Número

Señor Presidente de la Academia Nacional de Medicina, doctor Gilberto Rueda Pérez;
Señores Miembros de la Junta Directiva;
Señor Profesor Jorge Camacho Gamba;
Doña Lida Latorre de Camacho;
Germán, Amparo, Alfonso y Juan Manuel Camacho Latorre;
Señores Académicos;
Señoras y Señores;

Amigos Todos:

“No hay pueblo de avanzada cutura y educación, donde no esté arraigado en el alma de cada uno de sus habitantes, un culto fervoroso, por la niñez”. Es una de las frases del Profesor Jorge Camacho Gamba, con quien realicé muy amenas tertulias en los últimos años, con la preocupación de recoger información valiosa sobre su vida y su obra, que convertidos ya, en patrimonio nacional, comparto hoy con ustedes.

Nace en Bogotá el martes 16 de Enero de 1906, en el hogar formado por don Francisco Camacho Angulo y doña Florentina Gamba de Camacho. Aunque nacido en la capital, por sus raíces, él siempre se consideró santandereano; allí en Puente Nacional transcurrieron su niñez y su infancia, particularmente en “Piracía”, una de las haciendas de don Francisco Camacho Angulo. Allí aprendió sus primeras letras, que le enseñara una institutriz.

El joven Jorge Camacho ingresó al Colegio Mayor de San Bartolomé, en donde se educaran también sus siete hermanos. Recuerda en particular a los padres jesuítas Aspiros, Sumalave y Rafael María Granados, quienes, comenta el doctor Camacho, “fueron excelentes maestros, que me inculcaron el deseo de estudiar”. Se graduó de bachiller en 1925.

La madre, sembró en él, el sentido de la importancia del servicio a los demás, sobre todo a los niños, semilla de donde va germinando su vocación de ser médico. Al año siguiente luego de “un pequeño concurso”, dece el Profesor, ingresé a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, situada en la carrera 10, era el único sitio docente en Bogotá, donde se enseñaba medicina en aquella época.

Con especial afecto hizo memoria de sus profesores: Rivas Merizalde, Jorge E. Cavelier, Jorge Bejarano, Pablo A. Llinás, Calixto Torres Umaña, Marco Aurelio Iriarte, José María Montoya, Julio Manrique y Abraham Salgar, generación de notables que plasmó la historia de la medicina colombiana en los albores de este siglo. “Todos eran aducadores de la mente”, recuerda el Académico Camacho.

El joven médico se gradúa en 1934, con una tesis denominada: “Apuntaciones sobre la química de la alimentación, leche ácida caseosa y el estado nutritivo del lactante en Bogotá”, editada por Renacimiento 1934. Fue su presidente de tesis el Profesor Jorge Bejarano.

Su práctica de post-grado la inició en el Hospital de la Misericordia. Comenta el doctor Camacho, “al internado de pediatría se accedía mediante concurso”. Allí permaneció 3 años, primero como practicante externo y luego, interno en el servicio del profesor Calixto Torres Umaña.

Por esa época, comenzó la actividad que más lo gratificó, su carrera docente pediátrica, se inicia como jefe de clínica y por riguroso concurso accedió como profesor asociado, luego profesor agregado y finalmente, fue profesor titular de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. En estos últimos fue profesor de la misma cátedra, en la Escuela de Medicina Juan N. Corpas. Son más de cuatro décadas de su vida dedicada a enseñar medicina infantil. Conversando con él, le pregunté ¿cuál había sido su contribución más importante a la medicina colombiana? El sin vacilar contestó: “mi cátedra de Pediatría”.

En 1942 fundó la Revista Colombiana de Pediatría y Puericultura, comenta que, “desde hace 50 años esta publicación ha sido un interés prioritario y permanente, dentro de mis cotidianos propósitos para satisfacer también mi deseo de darle desarrollo adecuado a la investigación y a mi cátedra de Pediatría”. Atribuye la permanencia en el tiempo de su revista, al hecho de que él ha sido siempre su director. Y sostiene que la persistencia de un director al frente de una revista, le da unidad de criterio y asegura la vigencia para que una publicación médica perdure. Son más de 45 volúmenes en que están consignados trabajos de numerosos pediatras colombianos, europeos, norteamericanos e hispanohablantes. Esta publicación, que en 1992 cumplió sus bodas de oro, constituye la más completa síntesis del acaecer de la pediatría en Colombia.

El profesor Camacho ha sido un incansable asistente a foros y congresos internacionales de Pediatría, donde hace conocer los logros de la escuela pediátrica colombiana y entabla relación de amistad con notables pediatras de todo el mundo, con quienes mantiene una correspondencia científica, y son sus colaboradores en la Revista Colombiana de Pediatría y Puericultura.

En la década de los años 50, por invitación de los profesores Manuel Antonio Rueda Vargas, Jorge Bejarano y Calixto Torres Umaña, construye, crea y dota en el hospital San José de Bogotá, con ayuda de generosos benefactores, el Servicio de Pediatría Calixto Torres Umaña. Son los primeros residentes del servicio, Bernardo Gutiérrez, Carlos Arrázola (q.e.p.d.), y Alberto Hernández Sáenz. Soy entonces un dichoso beneficiario de las enseñanzas del maestro, e inicio así mi indeclinable amistad, admiración y afecto, que perdurarán para siempre. El hizo el discurso de orden cuando ingresé a la Academia Nacional de Medicina, y comentó varios de mis trabajos presentados a esta institución.

El profesor Camacho fue el primer director y por muchos años, jefe del servicio Calixto Torres Umaña. Era este un sitio admirable de asistencia y docencia. Sus reuniones de los jueves, fueron notables dentro del ámbito pediátrico bogotano. Por esa época escribí en mi diario: “el doctor Camacho Gamba, es una lección permanente, razona inteligentemente sus conceptos y no los impone”. Muchos fueron los ilustres visitantes extranjeros del servicio, recuerdo particularmente a los profesores Humberto Notti y Florencio Escardó de la Argentina, E.H. Christopherson de la Academia Americana de Pediatría, María Luisa Saldun de Rodríguez del Uruguay y Teodosio Bayedor de Cuba.

Permanente estudioso e inquieto investigador, son estas, dos facetas sobresalientes de su personalidad. Estando en París conoció los estudios sobre Toxoplasmosis, del Profesor Didier. El se interesó mucho en ellos y de regreso al país describió con la colaboración del Académico Alejandro Posada y el profesor César Uribe Piedrahíta, el primer paciente con ‘Toxoplasmosis en Colombia y Latinoamérica’. Esta investigación le valió el ingreso a la Academia Nacional de Medicina, como Miembro Correspondiente, en la década de los años 50.

En 1958 presentó en asocio del Académico Alberto Hernández Sáenz, el primer caso en Colombia de un recién nacido infectado con citomegalo-virus. El Profesor Camacho Gamba, también es pionero en describir la Enfermedad Fibroquística del Páncreas.

Mi primera visita a la Academia de Medicina fue en marzo de 1960, la realicé cuando fui invitado por el Profesor Camacho, para presentar con él, el trabajo: “Tratamiento de un Seudohermafrodita”.

Anota el Profesor Camacho: “viajando por Sur América, he encontrado que la infancia colombiana sufre una mayor proporción de anemia, particularmente en los climas cálidos. Esto, compromete la función cerebral de los niños y no pueden aprovechar las enseñanzas”. Su interés por investigar la anemia carencial entre nosotros es notable. Todos sus trabajos e investigaciones están consignados en las páginas de la Revista de Pediatría y Puericultura y en la literatura médica internacional. Su producción científica está contenida en más de 200 publicaciones.

Su libro “Valor de la Clínica en el Diagnóstico Pediátrico”, con numerosas ilustraciones a todo color, y un contenido muy didáctico, fue declarado fuera de concurso, con el Premio de Obras Médicas Salvat, de 1983.

Se desempeñó con notable éxito como Presidente de la Federación Médica Colombiana. Dice al respecto el Académico Camacho, “allí desarrollamos muchas actividades en favor del cuerpo médico, e internacionalmente en los congresos para fortalecer la condición del médico en Latinoamérica”.

Sobre el Capítulo X de la Academia Americana de Pediatría, comentó “el interés que existía por estrechar los vínculos, por armonizar las enseñanzas y por luchar más por el niño americano”. Fue esta la motivación para crear el Capítulo X de la Academia Americana de Pediatría, siendo Presidente el doctor Helmholmz. Habiéndose entonces convertido en adalides de esta fundación, el doctor Félix Hurtado y el Profesor Camacho. Este Capítulo funcionó desde 1962, de acuerdo con los objetivos propuestos por varios años, con cerca de 1.500 miembros de Centro y Sur América. Al retirarse el Profesor Camacho de la posición de Presidente del Capítulo Colombiano este comenzó a languidecer, y finalmente fue cerrado por las directivas de la Academia Americana de Pediatría. Este hecho constituyó una pérdida en el camino que se había construido de integración de los médicos colombianos y su comunicación con la American Academy of Pediatrics, puente con los pediatras de los Estados Unidos a través de la Academia y de todas sus publicaciones.

Fundó en compañía del Académico Héctor Pedraza, en la calle 19 # 7-27, teléfono 511, el primer lactario de Bogotá, para la preparación exacta de fórmulas alimenticias.

Escaló todas las posiciones en la Academia Nacional de Medicina, ingresó como Académico Correspondiente; Académico de Número y Secretario de la Academia. Actualmente es el segundo miembro en antigüedad de nuestra Corporación.

Nos hemos congregado hoy en sesión solemne para consagrarlo como Académico Honorario, por todas las virtudes que lo hacen merecedor de esta notable distinción.

En la Academia marcó época su obra. Siempre inquieto, fogoso, participativo y polémico, deja una labor admirable. Su intervención en el alma misma de la Academia, es sobresaliente. Ingresó a esta corporación como Académico Correspondiente, como ya se dijo, con su trabajo: “Toxoplasmosis en Colombia”; su investigación: “El Problema del Hierro en las Zonas Tropicales”, vale su promoción a Miembro de Número.

La carrera del Profesor Camacho Gamba tiene el sello de la honestidad y del servicio a la comunidad. Condecorado por la Asociación pro Naciones Unidas con la Medalla “Manuel Antonio Rueda Vargas”. Fue además, Director de la Clínica Pediátrica Jorge Bejarano, del ISS, donde desarrolló una encomiable labor.

Pertenece a numerosas Sociedades Científicas, entre ellas: Sociedad Colombiana de Pediatría y Puericultura (1937); Emérito de la American Academy of Pediatrics (1934); Miembro Honorario de la Academia de Medicina de Medellín (1952); Miembro de la Sociedad de Cirugía de Bogotá y de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Además, es Miembro Correspondiente de las Sociedades de Pediatría de: Bolivia, Chile, Ecuador, Santo Domingo, Venezuela, Cuba, México, Perú, Uruguay y Argentina.

El Profesor Camacho comenta, “El haber sido ayudante de los Profesores Jorge Bejarano y Calixto Torres Umaña, me abrió las puertas para el ejercicio profesional”, que desempeñó con notable efectividad, siempre consolando al doliente y con gran acierto en sus juicios clínicos consignados en el libro ya mencionado: “Valor de la Clínica en el Diagnóstico Pediátrico”.

El homenaje que hoy ofrece la Academia Nacional de Medicina, a uno de sus más destacados miembros, honor que me ha correspondido al representarla, es símbolo de la gratitud a una vida consagrada al servicio de Colombia y la expresión de que para un país es esencial ejemplo, el reconocimiento de la trayectoria de uno de sus hijos.

El Profesor Jorge Camacho Gamba, cuyo carácter, inteligencia y recia voluntad, constituyen con sus ejecutorias, un camino de valioso servicio, ha construido con su vida un sólido ejemplo, y paradigma para las presentes y futuras generaciones de nuestro país.

Bibliografía

1. Academia Nacional de Medicina. Prontuario :30. 1992.
2. Camacho Gamba, Jorge. Valor de la Clínica en el Diagnóstico Pediátrico. Bogotá. Montoya y Araújo 1986.
3. Camacho Gamba, Jorge. Apuntes para la Historia de la Pediatría en Colombia. Revista Colombiana de Pediatría y Puericultura. Tomo XLIII :230-254. Abril 1992.
4. Hernández Sáenz, Alberto. Entrevistas con el Profesor Jorge Camacho Gamba. 1-26, 1993 (Inédito)

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