Cerebro Mente y Estrés: Resumen y Breve Historia

(Interrelación de sistemas. El psicosoma)1

Académico Profesor
GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA MD
Miembro Honorario
Academia Nacional de Medicina de Colombia

Guillermo Sánchez Medina

Fig. 2.2.1.- Profesor Guillermo Sánchez Medina.
Oleo FST.

Resumen

El presente escrito trae algunas definiciones con respecto al cerebro, mente y estrés así como unos datos históricos para llegar al concepto de la psicoinmunoendocrinología y la interrelación de los diferentes sistemas de control del organismo que plantea cómo la emoción es un puente entre el psiquis y el soma y se traen nueve teorías explicativas de la emoción; la última de las cuales es una teoría integradora.

Se plantea el Sistema Neurovegetativo Autónomo, los órganos de los sentidos, el síndrome general de adaptación, el sistema psiconeuroendocrino, los conceptos de neurobiogenética y la energía en las reacciones químicas, su transporte y enzimas, así como la transmisión de la actividad neuronal las funciones receptoras y transmisores con sus potenciales eléctricos de acción para llegar a la señalización a través de los bits cuánticos y se menciona la plasticidad cerebral.

Se enuncian los desórdenes psicopatológicos, en especial la depresión, los desórdenes psicóticos, el sistema inmunológico y el psicosoma y finalmente se hacen algunas consideraciones con respecto a los tratamientos. Los textos terminan con una síntesis y conclusiones con un modelo integrativo de los diferentes sistemas que se ocupan del cerebro-mente y estrés.

El Cerebro

El cerebro propiamente dicho está compuesto por los hemisferios cerebrales (derecho e izquierdo), los cuales forman la mayor parte del encéfalo y están separados por una cisura profunda en la línea media, de adelante atrás, la cual conecta los dos hemisferios a través de esta línea media que conforman el puente.

Según las investigaciones de la neurociencia, el hombre tiene en volumen y en peso un cerebro mayor que el de la mujer. El cerebro está delimitado por los lóbulos frontal, parietal, occipital y temporal con surcos que los demarcan.

Cada uno de estos lóbulos tiene sus funciones específicas. Volviendo a las estructuras del sistema nervioso central, el encéfalo consta de varias partes especializadas para desempeñar aquellas funciones. Tengamos en cuenta cómo el encéfalo de los vertebrados tiene la misma estructura general, con modificaciones importantes, según el estilo de vida y la inteligencia.

Desde el punto de vista embriológico, las primeras funciones del encéfalo (romboencéfalo) se refieren al comportamiento automático de la respiración y el ritmo cardiaco; el mesencéfalo controla la visión y el prosencéfalo el olfato. En los mamíferos adultos, por ejemplo, en el ser humano en su parte del prosencéfalo (cerebro anterior) tuvo un desarrollo no comparable al mesencéfalo 2 y al rombencéfalo 3; estos dos últimos corresponden al hipotálamo, al cerebelo y al bulbo raquídeo.

Por otra parte, el prosencéfalo incluye el tálamo, el sistema límbico y la “corteza cerebral”, la cual llamamos también “cerebro”.

El cerebro se divide macroscópicamente en lóbulos y circunvoluciones a la derecha y a la izquierda.

Las circunvoluciones tienen “crestas” que se denominan giros, y “valles” que se llaman surcos. Algunos surcos son bastante pronunciados y largos, y se usan como límites convenidos entre las cuatro áreas del cerebro (lóbulos). Así existen los lóbulos: El Frontal Este lóbulo es el responsable de los movimientos voluntarios, la planificación, se piensa que es el lóbulo fundamental para la personalidad y la inteligencia., (reacciones motoras). El Parietal: se encuentra bajo los lóbulos frontales (parietal en latín significa “pared”) y es el responsable de las reacciones de sensibilidad (sensoriales). El Temporal: (es el término en Latín para “sienes”), este lóbulo está íntimamente conectada con los oídos. El Occipital: tiene que ver con las reacciones de la visión.

En el área frontal se localiza en parte lo motor, en la parietal lo sensitivo, en lo temporal lo auditivo y en la occipital lo visual; es importante hacer referencia a cómo en las terminaciones neuronales en la piel, las mucosas, tejidos blandos, se detecta el placer y dolor, temperatura, las sensaciones de presión, movimiento, espacio, deseo, necesidad, posición, y la estesognosia; básicamente estas sensaciones se registran en la piel y sus interrelaciones con el sistema auditivo y ocular; así mismo existen áreas motoras en la región parietal.

“Las áreas de los lóbulos que no están especializadas se llaman cortex de asociación. Además de conectar las cortezas sensorial y motora, se piensa que esta es también el lugar donde nuestros procesos de pensamiento ocurren y muchas de nuestras memorias son finalmente almacenadas.

La corteza es una delgada capa fuertemente circunvolucionada. Esta capa incluye unos 10.000 millones de neuronas, con cerca de 50 trillones de sinapsis”. (C. George Boeree), (4).

Así llegamos a unas de las partes más importantes: el tálamo (5) , el sistema límbico y la corteza cerebral; el primero es una especie de estación de retransmisión compleja que canaliza información sensorial de todas las partes del cuerpo al sistema límbico y a la corteza cerebral, además integra, selecciona, procesa y analiza la información para luego retransmitirla a la corteza.

La neurohistofisiología, como su palabra lo indica estudia las funciones de las neuronas (en la sustancia blanca y gris de la corteza) clasificadas de acuerdo a su origen embriológico y morfología. Dentro de las células especiales están las “neuronas espejo” descritas en el año de 1998 por Victtorio Gallese y Alvin Goldman 6.

Al Sistema Nervioso Central y Periférico se le suma el Sistema Nervioso Autónomo Simpático y Parasimpático, y el Sistema Inmunológico y Endocrino; unos y otros se interrelacionan a través de los estímulos físico, químico eléctricos con un comportamiento biológico para controlar el llamado “estrés”.

(Lea También: Estrés)

La mente

La mente es un concepto global de las funciones que animan al cerebro y por lo tanto es una facultad por medio de la cual se efectúan los pensamientos, se tiene inteligencia, memoria, atención, aprendizaje, conocimiento, consciencia, sensopercepción, objetivismo y subjetivismo, afectos y sentimientos, significación y sentido, diferentes funciones conscientes e inconscientes, capacidad de comunicación, interpretación, lenguaje, imaginación y capacidad de configurar la realidad interna y la externa. Todas estas funciones tienen la base ya mencionada psicobiológica con la participación físico-químico-eléctrica.

Estrés

La palabra estrés en español significa “fatiga”, es una reacción fisiológica del organismo en que participan diversos mecanismos de defensa psicofisicoquímicos para afrontar una situación o estímulo amenazante que se incrementa. El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, y cuando es demasiado, sobreviene la patología y los problemas que repercuten en los otros sistemas lo cual ocurre por sobrecargas.

Es por ello por lo que aparecen las anomalías patológicas. La ansiedad es uno de los primeros síntomas así como lo es (un olvido o represión) la falta de atención y concentración.

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Breve Historia

Recabando sobre la historia de las neurociencias, se encuentra que en el Siglo XIX ya se había desarrollado el sistema frenológico mediante el cual cada facultad psíquica tenía un determinado grupo de neuronas.

A la vez se habían descubierto los nervios sensoriales y motores, la conducción eléctrica de los axones, las lesiones de la zona frontal izquierda del cerebro produciendo las afasias; se formuló la hipótesis de la membrana porosa para describir procesos de conducción eléctrica de las neuronas, la funcionalidad del cerebelo y la corteza, así como la función del habla en el área de Wernicke.

Por esa misma época del Siglo XIX apareció Santiago Ramón y Cajal que le dio el nombre de neuronas a las células nerviosas; y, a finales del siglo XIX Sigmund Freud estudia el mundo psíquico inconsciente, el eros y tánatos, las etapas libidinales, los traumas y conflictos libidinales y toda la comprensión psicodinámica.

Ya por esa época hablaba de las conexiones entre el cerebro y la mente, el estudio del comportamiento reflejo, seguido de la teoría química de la transmisión sináptica.

El psicoanálisis tuvo su desarrollo con diferentes modelos y lo mismo la psicología cognitiva, la epistemología genética, los trabajos sobre mecanismos iónicos de excitación e inhibición de la sinapsis cerebral y de la consciencia, la liberación de neurotransmisores y receptores, el intercambio de información, la teoría holográfica, la plasticidad neuronal que implica el aprendizaje y la memoria, los procesos de información visual y la capacidad de las neuronas corticales para reorganizarse ante situaciones de deprivación sensorial, las redes microtubulares, los circuitos cerebrales del cortex cerebeloso, y la participación del calcio presináptico, así como la interconexión entre la oliva, el tálamo, cerebelo y la corteza.

Finalmente devino la participación de la física ondulatoria (partículas cuánticas) en el funcionamiento de la relación Cerebro-Mente 7, 8.

A todas estas investigaciones se les sumaron las neuroendocrinológicas. El primero que describió una enfermedad endocrina producida por estrés fue el padre José de Sigüenza (1557) al decir que le había dado al paciente (un clérigo de 31 años) una fuerte melancolía, después de que en el campanario de la iglesia del monasterio del Escorial en construcción, en donde era su trabajo, recibió una violenta descarga al caer un rayo sobre las campanas, quedando sin sentido del susto; por el estrés, el lego cambió su rostro de blanco a pardo triste con lunares negros y tres años más tarde murió.

Por ese mismo siglo XVI, Gaspar Barolinus describió la cavidad de las glándulas suprarrenales en las cuales ubico la bilis negra, humores que daban vitalidad.

En 1714 Eustaquio dibujó las glándulas suprarrenales y en 1841, François Magendie se pronunció acerca de cómo estas glándulas no producían bilis negra.

En 1849, Thomas Addison describió la enfermedad que lleva su nombre y seis años más tarde publica la monografía de la enfermedad. Clipel en 1899 publicó el trabajo sobre la forma pseudomeningítica del Síndrome de Insuficiencia Suprarrenal, y en 1907 Delmas hablaba de los delirios en la enfermedad de Addison; por el año 1914 Sergent se refirió a este síndrome el cual presentaba un fondo melancólico, amnesias, cefaleas, alucinaciones y fençomenos oníricos. En 1928 Ratner hizo una relación entre la enfermedad de Addison y la neurosis traumática.

Un año después Gregorio Marañón hace énfasis en los trastornos psíquicos; de 1930 a 1954 (24 años) más de 40 científicos de Estados Unidos y Europa publicaron trabajos específicos al respecto; por los años 50 ya se realizaban dosificaciones de hormonas y se hacía alusión a la intervención del hipotálamo, la amígdala, la pituitaria y las funciones de la glándula suprarrenal. Más adelante en los años siguientes, se produjeron distintos escritos de investigaciones de diversa índole que dieron luces a la psicofisiopatología del “desorden psiconeuroendocrino” 10.

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Autores

  • 1 La revisión de la temática se hizo en parte a la realizada en la obra: “Cerebro-Mente” (El pensamiento Cuántico), 2009.
  • 2 El mesencéfalo es el segmento más alto del tronco del encéfalo, conecta el puente troncoencefálico o puente de Varolio y el cerebelo con el diencéfalo.
  • 3 El rombencéfalo es una porción de encéfalo que rodea al cuarto ventrículo cerebral; lo integran mielencéfalo y metencéfalo juntamente. Se encuentra localizado en la parte inmediatamente superior de la médula espinal y está formado por tres estructuras: el bulbo, la protuberancia anular o puente de Varolio, y el cerebelo. En él se encuentra, también, el cuarto ventrículo.
  • 4 Dr. C. George Boeree, (1998). “El cerebro y la corteza cerebral”, Departamento de Psicología. Universidad de Shippensburg, https://www.psicologia-online.com/ebooks/general/corteza_cerebral.htm.
  • 5 Negrillas y bastardillas indican la importancia que se le da al concepto.
  • 6 Gallese V., Goldman A., (1998). “Mirror Neurons and the simulation theory of mind-reading” Trends Cogn Sci. 12: 493-501.
  • 7 Sánchez Medina G., et. al., (2009). “Cerebro-mente. El pensamiento cuántico”, Editorial Cargraphics, Bogotá-Colombia.
  • 8 Sánchez Medina G., (2010). “Cerebro-Mente. Siglo XXI”, Academia Nacional de Medicina, en prensa.
  • 9 Ratner J., (1928). “Beitrage zur klinik der melandermie (Uber traumatischen addisonismus).” Ztschr. Neurol. Psychiat. 112: 783.
  • 10 Marañón G., (1922). “El caso más antiguo conocido de la Enfermedad de Addison”. El Siglo Médico, año 69, T. 70, N0. 3602, T. 3, Monografías, Madrid-España.

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