Principios de Interrelación

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Téngase aquí en cuenta cómo todavía no se han descubierto el tipo de organización y ordenación biomolecular y sus centros específicos en donde se dirigen y controlan todas las acciones de distinta índole; lo que sí conocemos desde el punto de vista psicoanalítico, es cómo en el Yo corporal, en su interrelación con lo psíquico, es de donde parten las órdenes y decisiones de acción y conducta intra e intersocietaria iniciadas en las relaciones vinculares madre-feto-bebé.

Esto pertenece a lo que propongo llamar el “principio de interrelación” (interacción), que no pertenece a un sector específico sino a las interacciones cerebro-mente (cuerpo-psiquis), pues es en estos dos campos en donde interfuncionan los diferentes sistemas: Nervioso Central (SNC), Nervioso Autónomo (SNA), Nervioso Periférico (SNP), Cardiovascular Respiratorio (SCV), Oral Digestivo (SOD), Genitourinario (SG), Endocrino (SE), Inmune (SI), Hematopoyético (SH), Linfático (SL); cada uno de los mencionados con sus funciones producidas por las acciones moleculares y otras por las interacciones con otras en las diferentes combinaciones químico-físicas y que actúan de acuerdo con las funciones de onda de las partículas cuánticas, las que participan o hacen parte del sistema psíquico o mental (SP), (con sus señalizaciones correspondientes), en y con todas sus interrelaciones funcionales en las que opera la materia y la energía con una tendencia, (ver gráfica No. 1).

Cuando pensamos en que existe una tendencia natural hacia una secuencia de orden, desorden y nuevo orden, esta conceptualización la podemos asociar con el principio del equilibrio dinámico (equilibrio-desequilibrio) y la lógica matemática y por ende con la exactitud o la “cuasi exactitud” de las ecuaciones matemática dentro de toda una complejidad.

Entonces ¿será que las leyes naturales son exactas y ellas ya incluyen la ordenación matemática?

Esta pregunta pertenece más a una observación y comprobación descubriendo hechos, fenómenos y leyes que se han realizado a través de la historia; aún más, los filósofos ya lo han propuesto; así lo encontramos en Dominique Dubarlé en “La lógica formalizante y la física hegleriana” 26. De la misma manera, están presentes estos conceptos en la obra de Henry Lefebvre, en “Lógica formal, lógica dialéctica” 27.

Entendamos aquí, como ya se mencionó en otra parte, todo se interrelaciona en forma compleja, relativa, probabilística, complementaria, transformadora, simétrica y asimétrica, con distintas variables, con funciones íntegradoras y desintegradoras para confluir y volver repetitivamente a ciclos alternos o continuos, los cuales por ahora no están bien calculados y que pueden tener un fin más con otra pregunta: ¿si de ese punto se puede partir nuevamente a otros? Estas ideas también nos llevan a pensar en la organización de sistemas y a la comprensión de los procesos inter e intrasistémicos.

Así es como llegamos a la conceptualización del pensamiento sobre las neurociencias en las que confluyen distintas disciplinas, desde las materialistas simples hasta las más complejas matemáticas y electrónicas, y entre ellas toda la biología, es decir la vida del hombre y finalmente incluir la cosmología 28.

Esta idea de “interrelación” no es nueva, mas es importante recabar en ella y comprenderla dentro de la teoría de la complejidad (pensamiento complejo) y la interrelación de disciplinas, no solo para entender los hechos y fenómenos, sino cómo debemos operar en ellos.

Otro aspecto a dilucidar aquí es el que se refiere a cómo los mismos organismos u organizaciones no solamente se seleccionan sino que construyen sistemas de defensa:

Con los llamados anticuerpos, en los cuales una proteína reconoce a otra por asociación, la acepta o no para considerarla e integrarla o ubicarla como extraña porque invade su espacio y organización; por ejemplo, en el caso de las bacterias o virus, construyéndose así los ya bien conocidos sistemas de anticuerpos o estructuras inmunológicas.

Es de tener en cuenta cómo existe una interrelación y participación entre la información cerebral (neuronal) y los diferentes sistemas para establecer la capacidad de aprendizaje, memoria y conocimiento; sin embargo, sólo el Sistema Nervioso Central y el Sistema Inmune tienen la capacidad de la memoria y aprendizaje, además no todos reaccionamos de igual forma.

Aquí viene una pregunta: ¿será que las funciones de la química molecular (funciones que producen sistemas) pertenece a la dinámica cuántica actualmente en investigación y descubrimiento? La respuesta posible es positiva; más aún, cuando conocemos la intervención de combinaciones y recombinaciones para construir estructuras de antígenos que representan selección y favorecen la multiplicación de células productoras de estos mismos anticuerpos, capaces de reconocer (los ya mencionados cuerpos extraños) con interacciones diferentes y específicas que tienen el fin de proteger la unidad, la organización biomolecular o sistémica.

Valdría la pena aquí preguntarnos si el medio ambiente colabora propiciando toda esta defensa, y por lo contrario, si no se presenta una serie de parámetros favorables colapsan las defensas, más cuando pueden existir ataques a otros niveles y de otros desequilibrios, desórdenes sistémicos. He ahí nuevamente un determinismo biológico y la necesidad con cierta aleatoriedad del comportamiento ambiental.

Interacción de Sistemas

Gráfica No. 3. Interacción de Sistemas. Ref: Elaboración propia.

Podemos concluir cómo la vida consiste en procesos químicos y físico-eléctrico-magnéticos atómicos y cuánticos que conforman la estructura biomolecular y así también la mental. Dentro de estos procesos químicos, existen cuatro átomos fundamentales, el hidrógeno, el carbono, el oxígeno y el nitrógeno, entre ellos constituyen el 98% de todos los átomos del ser humano. He aquí la base material y energética en donde funciona la psiquis.

La emoción como puente entre psiquis y soma

Antes de seguir adelante debemos considerar cómo funciona o se interrelacionan la psiquis y el soma. La hipótesis es que a través de la emoción se realiza el puente. La palabra emoción viene “’e’ y ‘moción’” o “’com’ ‘motio’” o “’per’ ‘motio’” o “’con’ ‘mover’” lo que significa “con o por movimiento, acción”.

La emoción es distinta al afecto y al sentimiento; es lo que se mueve dentro de nosotros mismos en el Yo psíquico y físico; el sentimiento es lo que sentimos percibimos o experimentamos porque nos afecta; he ahí los afectos, lo que se agrega en nosotros mismos, por ejemplo el amor, el odio, el cariño, la amistad, la ternura, la inclinación.

Unos y otros emociones, afectos y sentimientos se entrelazan para producir toda una experiencia interna positiva o negativa, compleja y expresada con palabras o sentimientos o afectos con una magnitud de corto o mediano plazo (ligero, poco, bastante, mucho, algo, muy bueno, malo, excelente, etc.) que en últimas termina en positivo o negativo.

De ahí que el amor, el odio, la amistad, el temor, la incertidumbre el respeto, la gratitud, la rabia, la cordialidad, la malquerencia, el desafecto, la turbación, la inquietud, la excitación y tantas otras, son maneras del sentir del ser humano, el placer o el displacer, la tristeza o el sufrimiento, el displacer o lo contrario la felicidad y el placer son emociones, afectos que sentimos, expresamos o no.

A la vez, los estímulos sensoperceptivos, con sus mecanismos reconoce y conoce esta sensación de bienestar o displacer y favorece o desfavorece la superviviencia. Cada uno de estos estímulos y respuestas tiene su mecanismo específico psicoquímicofísico a través de las sensopercepciones y órganos de los sentidos con sus procesos, situaciones y estados concomitantes.

Entiéndase que el estímulo sensoperceptivo tiene que pasar a la corteza:

Al tálamo y al hipotálamo, al sistema límbico para la elaboración de todo el proceso emocional en las relaciones vinculares y con sus controles emocionales que se realizan gracias a las operaciones psicodinámicas que se elaboran en el cerebro en donde participan el consciente y el inconsciente; obviamente, los impulsos inconsciente tienen mayor dificultad de control emocional y de voluntad y por lo tanto un gran alto riesgo de equivocar la respuesta, puesto que en ellos predomina el valor emocional y están sometidos a múltiples incidencias de la realidad interna, en la cual se incluye toda la funcionalidad orgánica y por ende el sistema emocional (los estímulos y respuestas) en donde participa y predomina la necesidad de supervivencia.

Téngase aquí en cuenta que existen errores emocionales 29 y lo que denominamos experiencias subjetivas comandadas por las emociones en donde aparece lo incorrecto pero que puede corregirse gracias a la introspección y concientización de las motivaciones y necesidades profundas; por eso es necesario saber lo que deseamos, necesitamos y sentimos buscando caminos creativos para expresar las emociones.

Todo este mundo de la emoción ha sido estudiado desde milenios; sin embargo, (Vladimir Velmar-Jankovic) VJ Wukmir (1967) fue uno de los que más dedicó su pensamiento a estudiar la emoción y el sufrimiento y la probabilidad de supervivencia frente a estímulos determinados. La emoción sería otra variable de un estado o proceso de los estímulos que llegan al sensorio y cuya respuesta 30 puede ser positiva o negativa y orientada a la vida a una ordenación que cuando se desordena produce el trastorno o el desorden de otros sistemas y a la enfermedad perjudicando a los diferentes organismos.

Con el estudio de la emoción se han elaborado varias clasificaciones que parten desde las micro expresiones faciales:

Las gestuales o las expresadas a través de movimientos motores o verbales y que oscilan desde la alegría, el placer, la atracción, hasta la tristeza, la ira o rabia, la arrogancia, la indignación, la desilusión, el vacío, la plenitud, el desprecio o desdén, el orgullo, la sorpresa, la culpa, el miedo y aún la muerte pasando por las agresiones con la palabra o con la conducta y entre ellos participa la mentira; he ahí también la participación de la simpatía, empatía, antipatía que nos acompaña en las relaciones con los demás 31.

Dentro de toda esta contextualización hay que contemplar la vulnerabilidad de cada uno de los sistemas provocada porque no siempre existen los mecanismos defensivos funcionales en las situaciones traumáticas, o dicho de otra forma el trauma es de por sí un factor impetuoso que provoca vulnerabilidad, sorpresa e impide una nueva organización u orden en los sistemas y en especial el sistema psíquico emocional.

La emoción es un fenómeno orgánico vegetativo que, aunque normalmente corresponde a un estado afectivo, puede presentarse independientemente de éste, a condición de que el mecanismo orgánico de la emoción esté extraordinariamente sensibilizado. De los puntos en que la fisiología y la psicología se tocan, uno de ellos es la emoción y ésta íntima conexión forma “un todo psicobiológico”. Entre las principales teorías que hasta el Siglo XX se expusieron para explicar la emoción, tenemos las siguientes:

1). La teoría de James-Lange (William James y Carl Lange, 1884)

Plantea que la emoción deriva de la percepción central de los cambios periféricos; es decir, todo objeto que provoca una emoción determina cambios en el cerebro que a su vez, se traducen en alteraciones en la secreción sudoral, en la inervación vasomotora, en la motilidad del estómago o de los intestinos. Para James los estados de consciencia llamados “alegría”, “cólera”, “tristeza”, no son más que la consciencia de alteraciones fisiológicas que se producen en el organismo 32, 33, 34.

2). Teorías talámicas de la emoción.

Philip Bard (1934) estudiando el gran componente afectivo de los enfermos con lesiones talámicas, sugirió que fuese el tálamo en donde se originaban las emociones 35. Walter Bradford Cannon (1927) demostró que la conducta emocional queda fundamentalmente alterada si se extirpan diversas zonas subcorticales. Se conoce cómo es la corteza interviene en el mecanismo de producción de emociones, por un lado inhibiendo las respuestas reflejas en niveles inferiores del neuroeje, por otro modificándolas o reformándolas.

Los impulsos aferentes, determinantes de la emoción, acceden a un centro integrativo situado en el hipotálamo; de aquí marchan a la corteza donde adquieren un carácter más específico. A su vez, impulsos motores abandonan el hipotálamo y producen las modificaciones viscerales características de la emoción 36, 37, 38.

3). Teoría rinoencefálica o cingular de la emoción.

James W. Papez fue su defensor y sostuvo que el sistema constituido por el hipotálamo, el núcleo anterior del tálamo, la circunvolución pre-callosa, el hipocampo, y sus interconexiones mutuas, constituyen un mecanismo bien armonizado cuya finalidad es intervenir en la génesis de las emociones, en su expresión externa 39.

Aquí entra la circunvolución límbica, adquiriendo importancia también en la estructura neurológica de la personalidad. Según Juan Rof Carballo y Kleiser el esquema corporal y el “esquema del sí mismo” entran en íntima relación con al circunvolución del cíngulo; y, así se explicaría la importancia que tiene en los procesos afectivos todo cuanto concierne a lesiones o exalte el “sentimiento de sí-mismo” 40, 41, 42.

4). Otra de las teorías es la de Mayer quien se refirió a cómo las corrientes nerviosas que se difunden por el cerebro pueden encontrarse unas con otras en forma armónica o no;

En el primer caso tendríamos la euforia y en el segundo la depresión.

5).Teoría de la emoción-conducta. Los psicólogos de la forma sostienen que en la emoción hay “una simplificación estructural de conducta”.

La emoción implicaría una evasión de una solución inteligente, por imposibilidad de resolverla. La estructura funcional sería el acceso emotivo.

6).La teoría neurológica de Ruckmick (Christian A.)

Sostiene que la conducta emotiva es, por tanto, una conducta relativamente indiferenciada, que tiende a afectar globalmente al sistema nervioso y, en especial, a las zonas filogenéticamente más antiguas y por eso se explica al participación que tiene las respuestas del sistema nervioso autónomo .

7).La teoría de los neurotransmisores y receptores químicos

Y sus equilibrios o desequilibrios en el torrente sanguíneo y por ende en los centros diencefálicos (por ejemplo, las endorfinas, la serotonina, la adrenalina y tantos otros ya estudiados 44, 45.

8).La teoría integradora (de última generación).

Es la que reúne las teorías anteriores sumadas a los conceptos de la psicología cognitiva (estímulo-respuesta, placer-displacer, ansiedad, miedo, agresión, tranquilidad, relajación, mansedumbre) y sistémica más con la participación de las codificaciones originadas por las señalizaciones de las partículas cuánticas que producen las imágenes, representaciones (capacidad de memoria), y todas aquellas funciones asociadas a las vivencias y con ello la emoción sus resonancias 46.

En suma, estas teorías y otras más posiblemente pueden explicar diversos mecanismos y hechos ocurridos en ciertas regiones de la corteza cerebral con sus neuronas y circuitos correspondientes (especialmente en las áreas precentral y prefrontal, el tálamo, el hipotálamo, el llamado cerebro emocional del Sistema Límbico y el tronco cerebral), están encargadas de regular y servir de mediadoras de los complejos patrones coordinados de actividad corporal que son característicos de los estados emocionales.

Sabemos que en la emoción intervienen las funciones del sistema vegetativo y el simpático produciendo ascenso de la tensión arterial, dilatación de la pupila, palidez o enrojecimiento de cara, modificaciones en las secreciones de las glándulas exocrinas. También el parasimpático toma parte; por ejemplo, en los estados de ansiedad en los micro y macro traumas (psico-físicos); sin embargo, en algunas emociones la función es compleja, con aumento y predominio de un sistema y viceversa.

Así, en la tristeza, los nervios simpáticos contraen los vasos de la piel, mientras que los parasimpáticos son responsables de la secreción de lágrimas y de la dilatación de los vasos oculares. El sistema neurovegetativo influye sobre los órganos endocrinos por una sutilísima inervación (Sunders-Plassmann 47 y, recíprocamente, los centros y sinapsis neurovegetativos son sensibilizados o inhibidos por la acción de las hormonas.

Bien sabido es que la circulación cerebral depende a su vez de la regulación vegetativa.

El control de los vasos del sistema nervioso central corre a cargo del sistema neurovegetativo (Wolff citado por Rof). Por consiguiente, los desequilibrios de la distonía neurocirculatoria han de repercutir no sólo sobre la periferia, sino también sobre los centros nerviosos. Desde luego, se sabe, que las emociones influyen, a la vez que sobre la circulación periférica y esplánica, sobre la circulación cerebral.

En las emociones desagradables la sangre se desplaza de los miembros y también del cerebro hacia las vísceras abdominales, y lo contrario ocurre con las impresiones placenteras. Pío Del Rio-Hortega emitió la hipótesis de que una de las funciones de la glía sería la endocrina, en relación quizá con la actividad emocional 48. Como se expresa inicialmente la emoción está relacionada con las glándulas endocrinas y el sistema autónomo; por ejemplo en la secreción de adrenalina y de la hormona antidiurética del lóbulo posterior de la hipófisis.

Hay razones para suponer que el cerebro regula la secreción de las hormonas del lóbulo anterior de la hipófisis, y de este modo los estados emocionales pueden afectar indirectamente a la función del tiroides y de la corteza suprarrenal y la secreción de las hormonas del ovario y el testículo. Calvin S. Hall, Eleonor H. Yeakel y Rhoades hicieron experiencias en ratas, separando lotes de animales emotivos y no emotivos. Las autopsias de ambos grupos demostraron que las ratas emotivas tenían suprarrenales, tiroides e hipófisis de mayor tamaño que las ratas no emocionales. La emotividad estaría determinada por la constelación endocrina. (Hall CS., 1934; Yeakel EH., y Rhoades RP., 1941) 49, 50.

Psicoanálisis, Neurociencias y Salud Mental
26 Hyppolite Jean, (1973) dir. “Hegel y el pensamiento moderno”. México: Siglo XXI. 27 Lefebvre Henry. (1976). “Lógica formal. Lógica dialéctica”. México: Siglo XXI; p. 18.  28 Sepúlveda, Jaime. “Filosofía y neurociencias. Hegel: La realidad como vida”. Revista Colombiana de Psiquiatría, Suplemento No. 1, Vol. XXXIII, 2004, páginas 9-24.
29 Se considera un error emocional cuando el estímulo no corresponde a la respuesta emocional y posiblemente por factores irracionales e inconscientes; por lo tanto, el error está en la inadecuación de la respuesta emocional en forma e intensidad, momento. 30 Se considera la emoción respuesta a la respuesta emocional ante un estímulo; la respuesta puede ser positiva, negativa o neutra (satisfacción e insatisfacción, protesta o indiferencia) 31 González MP; Barrull E., et. al., (1998). “Las emociones. ¿qué es la emoción?”, https://www.biopsychology.org/biopsicologia/articulos/que_es_el_afecto.html 32 Lange Carl., (1942). “Psiquiatría”, Editorial Servet 33 LeDoux Joseph., “El cerebro emocional” Editorial Planeta SA 34 Sos Peña R., Mayor Martínez Luis., (1994). “La obra de William James y su teoría de emociones en las ciencias sociales”, Revista de historia de la psicología, vol. 15, No. 3-4. 35 Bard, Philip. (1934). On emotional expression after decortication with some remarks on certain theoretical views: Parts I and II. Psychological Review, 41, 309-329, 424-449. 36 Cannon, W.B. (1927). The James-Lange theory of emotions: A critical examination and an alternative theory. American Journal of Psychology, 39, 106-124. 37 _____, (1928). Neural organization for emotional expression. En C. Murchison y M.L. Reymert (eds.): Feelings and Emotions: The Wittenberg Symposium (pp. 82-103). Worcester, Massachusetts: Clark University Press 38 Cannon, W.B. (1931). Again the James-Lange and the thalamic theories of emotions. Psychological Review, 38, 281-295 39 Papez, J.W. (1937). “A proposed mechanism of emotion”. Archives of Neurology and Psychiatry, 38, 725-743, 1995 Winter;7(1):103-12 40 Rof Carballo Juan., (1950). “Patología Psicosomática”, Editorial paz Montalvo, Madrid-Cundinamarca 41 _____, (1952). “Cerebro Interno y Mundo Emocional”, Editorial Lobos, Barcelona-España. 42 _____, (1984). “Teoría y Práctica Psicosomática”. Bilbao – España: Ed. Desclee de Brouwer. 43 Ruckmick, Christian A. (1913). “The use of the term function in English textbooks of psychology”. American Journal of Psychology, 24, 99-123. 44 Jácome Roca Alfredo., (2005). “Fisiología Endocrina” Academia Nacional de Medicina, Tercera Edición, Bogotá – Colombia. 45 _____, (2008). “Historia de las Hormonas”, Academia Nacional de Medicina, Bogotá- Colombia. 46 Sánchez Medina G. et. al., (2009). “Cerebro-Mente” (El pensamiento cuántico), Editorial Cagraphics, Bogotá-Colombia. 47 Citados por Rof Carballo, J. 48 Del Río Hortega Pío. (1929). “Constitución histológica de la glándula pineal III. Actividad secretora de las células parenquimatosas y neuróglicas”. Arch. Neurobiol., 2: 3-31. 49 Hall C.S., (1934). “Emotional behavior in the rat. I. Defecation and urination as measures of individual differences in emotionality”. J. Comp. Psychol. 18, 385-403. 50 Yeakel E.H. y Rhoades R.P. (1941). “A comparison of the body and endocrine gland (adrenal, thyroid and pituitary) weights of emotional and nonemotional rats”. Endocrinology (Baltimore). 28, 357-340.

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