“No puedo darle el pecho”

Técnicas de lactancia

 

Toda madre conoce la ley de ciencias y naturaleza sin haberla aprendido, si siente de veras como madre. El niño necesita ser amamantado, y el hacer lo contrario puede dañar emotivamente el cerebro (inconsciente) del niño. Él ha de mamar, no sólo para aprender a digerir (“formar estómago”) sino por razones de higiene mental o nerviosa. Por lo menos debe mamar unos cuantos meses unas cuantas veces al día. Esto contribuye mucho a darle sentimiento de seguridad y de estar protegido.

Contra la lactancia se alega la elegancia; la causal de belleza… de la que puedo decirle algo interesante. También se usa la disculpa de la falta de tiempo.

Es incierto que los senos que amamantan quedan fláccidos y feos: la naturaleza comete injusticias, pero no ésa. Si sus senos son demasiado grandes ¿por qué no se somete a un plan de embellecimiento? Aproveche el pos lactancia (la retracción natural del tejido) para hacer que sus senos se achiquen y endurezcan.

No sea cómoda… si quiere ser atractiva y buena madre. Y no crea que esto es incompatible. El parto y la lactancia embellecen a la mujer sana. ¿Cómo se le ocurrió pensar de otro modo? Hay gente que tiene el sentido común vuelto al revés, y conste, que no aludo a usted.

Indudablemente, a quien le moleste darle el pecho a su hijo unos cuantos meses, unas cuentas veces al día (en la mañana, al regresar del trabajo y por la noche) se la podrá considerar una “madre deficiente”. (Por supuesto, a veces la verdad duele). Si no tiene tiempo, ¡búsquelo! Si no lo encuentra, es una madre “deficiente” o inmadura.

¿La salud? Si la madre está de veras enferma, no debe dar de lactar. Si pudo gestar y parir bien, es difícil que no pueda dar de lactar. Convénzase primero de que darle su pecho le haría daño a él.

Y por qué tanta insistencia? Repito que sería largo de explicar las razones de esta insistencia. El bebé que no sintió en sus labios el pezón materno es menos seguro y tranquilo.

“¡Pero si no tengo leche!”. Complétela con el biberón. Y si usted no quiere… no lo amamante. Darle el pecho a disgusto sería peor para el nene. Aunque usted no lo crea, él se da cuenta. Lo siente, no lo entiende pero sufre.

Crianza: No puedo darle pecho

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