“Se orina en la cama”

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El niño se orina, no porque tiene flojo el “freno de la vejiga”, ni porque toma mucha agua de noche; se orina por causas psicológicas o nerviosas. Ningún niño feliz sigue mojando la cama después de los 2 años de edad. El que se orina presenta un síntoma indudable de crianza mala o defectuosa. En esto están de acuerdo la mayor parte de los especialistas.

La cuestión principal es esta: ¿por qué la llenura de la vejiga no despierta al pequeñuelo? No la siente. ¿Y por qué no la siente? Alfonso Bernal del Riesgo 24 Errores en la Crianza de los Niños Y si la siente, ¿por qué no se despierta y busca el orinal o llama…? Y si la siente y no quiere llamar, ¿por qué no aguanta? Pues por esto: los mecanismos inconscientes y semiconscientes de control no han progresado, no han madurado en estos niños. El cuerpo puede tener 4, 8 ó más años de edad, pero en esto sigue siendo un bebito.

“Sí, es así” —me decía una amiga— “la cosa no tiene remedio”. Sí, ¡hay remedio! El tratamiento psicológico, pero no sólo del niño sino de su familia; esto es, mediante el cambio adecuado y total de la crianza. Sé por experiencia que los consejos dan resultados pocas veces. Las pildoritas que se recetan, llegan en ocasiones oportunamente, pero en la mayoría de los casos, ni mejoría producen. Porque se ha comprobado que la primera y principal causa de enuresis nocturna (incontinencia urinaria) se origina en la detención del desarrollo psíquico producida por la crianza errónea.

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Al inicio, la enuresis es una mera consecuencia del retraso; pero al llegar el niño a los tres años de edad, otros posibles motivos se añaden al indicado. Uno —que he visto operar varias veces— es de índole agresiva. Simplemente, la pequeña víctima de la familia se orina… en su familia. Lo hace porque le piden que no lo haga, por el llamado “espíritu de contradicción”. Y porque ya entiende que ha de hacer un esfuerzo en beneficio de quienes no lo merecen.

El niño, sin duda, es enseñado desde muy temprano a fastidiar. Nadie tiene sobre la alegre faz de la tierra más derecho a fastidiar que el niño. Porque a él también lo fastidian cantidad…

En la “agresividad urinaria” se han encontrado elementos eróticos de naturaleza uretral. Se dice que los niños disfrutan más que los adultos cuando orinan (y también cuando defecan). En la información clínica, muchos pacientes confiesan que sentían una agradable y difusa sensación erótica cuando dormidos mojaban la cama.

La humedad en los días de calor, puede resultar grata al niño tropical, y como dicen los seguidores de las enseñanzas de Freud, recordarle su feliz estancia en el húmedo claustro materno. Este factor placentero falta, claro está, en el invierno crudo, y en los niños “escoriados” y de piel irritable. Pero todo esto es hipotético…

El niño y el muchachón se siguen orinando en la cama porque los siguen forzando a no crecer psíquicamente de acuerdo con su edad cronológica.

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