El hombre racional e irracional del siglo XXI

El hombre como ser racional e irracional

XV

“Por lo general siempre se presenta la razón de la sinrazón”.

Para referirnos a este tema del hombre como ser racional e irracional debemos hacer mención a la antropogénesis y evolución de las formas visibles de la vida humana. Por la antropología conocemos que el Ardiphitecus ramidus apareció 10 y 8 millones atrás,(at) (1) y a él le siguió el homínido Kenia (7 millones at), seguido por el homínido de Aramis en Etio¬pía (5 millones at) y luego apareció la familia Australophitecus afarensis, boisei, africanus y robustus, éste último 3.5 millones at, seguido por el homo hábilis, el homínido Lucy, y los homo Ergaster (3 millones at), homo Erectus (2 millones at), Heidelbergensis (1.5 millones at), Neandertalensis y Sapiens cromagno entre 3 y 1 millones a 500 millones at, de donde descendemos los seres humanos conocidos entre 30 y 50 mil años at.

En todo este tiempo de evolución hubo en África, Europa y Asia el crecimiento de la estatura, peso, volumen del cerebro, características específicas con sus habilidades y actividades distintas, recolección de frutos, caza, pesca, juego, labores, conformación estructural corpo¬ral, alimentación, rasgos faciales, habilidad manual, relaciones sociales complejas, lenguaje oral articulado, capacitado para elaborar rudimentarias abstracciones no sin pasar por comu¬nicación de gestos, movimientos mímicos para llegar luego a un lenguaje más coherente, hablado, al grafismo, a la representación pictórica en donde se representaban imágenes de animales, el esquema corporal rudimentario, las escenas de recolección agrícola, la danza y la guerra (plasmadas en la cueva de Altamira, Cevil, Cogul, Lascaux) así como las marcas de las manos y proyección rudimentaria e infantil del yo corporal en contraposición a los bellos y bien elaborados dibujos de animales (bisontes, caballos, ciervos y otros animales de caza), a la escritura petroglífica y geroglífica, a la cuniforme y al alfabeto.

En ese transcurrir del tiempo se van configurando creencias, pensamientos; fue así como apareció el mito de Adán y Eva en donde el hombre se suponía no era mortal, no existía el dolor y el sufrimiento, ni el bien ni el mal, pues no había conciencia de ser consciente; más aún, el ser humano era irracional y actuaba inconscientemente más cuando partía del antropoide con sus funciones neuropsíquicas limitadas; sin embargo, apareció la desobediencia a la autoridad y al concepto del jefe supremo Dios. El cual fue construyéndose a través de la relación hombre-medio ambiente. Así se llegó a las culturas egipcias y mesopotámicas, a la construcción de pirámides, a las organizaciones sociales y políticas, a la instauración de personajes heroicos y con ello a los mitos y más tarde a la cultura griega en donde se hizo referencia a las dos leyes fundamentales de la naturaleza. A la vez, ley natural y social con deseos de ser modificables por la voluntad, más las últimas establecidas por el hombre con las organizaciones sociopolíticas. Al mismo tiempo se manifestaron, las primeras reflexiones antropocéntricas del ser racional con capacidad para ser, estar, hacer, poseer y conocer; he ahí la inteligencia del saber y el comienzo de la filosofía que se conoce con un orden racional; al mismo tiempo, téngase en cuenta que el ser es capaz de filosofar antes de la aparición del pensamiento teológico. Así mismo los griegos se refirieron a la intuición, a la unidad e inmutabilidad de las cosas, al incesante movimiento, a los cuatro elementos básicos (al aire, fuego, tierra y agua), a las dos fuerzas contrarias (amor y odio), al logos, al número infinito de elementos, a la confusión, separación y mezcla de principios de causalidad, los cuales si bien en principio desconcertaron al ser humano se llegó a un orden dado por el espíritu, la inteligencia la mente y el “nous”; todo esto produciendo seguridad, (Sánchez Medina, G., 2008), (Sánchez Medina, G. 2002).

El pensamiento fue integrándose y apareció Homero (800 a.C.) con sus personajes y hé¬roes; más adelante Tales (624-547 a. C.) habla de la intuición y de la explicación causal de los fenómenos naturales y he ahí el comienzo de la ciencia con el pensamiento de Tales de Mileto; Pitágoras planteó la geometría; Empédocles (Siglo V a.C.) se refirió a la filosofía y al diálogo, apareció el diálogo y la mayéutica de Sócrates; el concepto de lo inmortal y lo mortal, y ésta última como la liberación del cuerpo y el alma como forma de vida que le da sentido para alcanzar aquella; es así como se llega a lo trascendente más allá de la vida ma¬terial y, a la vez se hacían preguntas de que es el ser, estar, tener y hacer para buscar una vida mejor o la felicidad; esta última ubicada fundamentalmente en el ser profundo antropoide que es consecuencia de lo que hace o actúa y anhela. Aquí es importante hacer la acotación de que el hombre descubre la libertad auténtica, la diferenciación de los valores de hombre y mujer discriminándose uno de otro. Se llegó a la conclusión de que el alma concedida por Dios, sería inmaterial, eterna y libre, esbozándose lo teológico, más allá del pensamiento mítico.

Pasaron los siglos y vinieron los imperios y culturas para arribar a la era Cristiana con sus creencias en Dios hecho hombre; más adelante siguió la época medieval, (2), la edad media, la época del barroco y la ilustración, el positivismo, el discurso del método de Descartes y la lógica de Kant (siglo XVIII) para llegar al siglo XIX y XX, al conocimiento de los ins¬tintos de vida-muerte y gregario, al inconsciente de Freud, al ser autónomo enunciado en el renacimiento, con un humanismo cultural, al concepto del saber y/o el conocer a través de un camino de realidad. Aquí es importante hacer la acotación de cómo el hombre en la modernidad filosófica durante los siglo XVII, XVIII y XIX hace un giro del antropocentrismo (iniciado siglos atrás) para llevarlo al conocimiento científico del cosmos, (en el Siglo XX y XXI) y salir del planeta tierra y del sistema solar, con el afán de reconocer el más allá de este reino terrenal natural, en donde el conocimiento central se realiza con la ciencia, a través de las revoluciones científicas tecnológicas y los modelos de comprensión físico-matemáticos. Sin embargo, actualmente el ser humano sigue siendo racional e irracional, consciente e inconsciente y así mismo lo es en sus decisiones y actuaciones, cada uno a su manera, con su situación, su ambiente, su cultura; y, de acuerdo con todo esto opera la proporcionalidad de esas características.

De la misma manera, el hombre fue evolucionando en el pensamiento científico médico aceptando que el ser humano depende de sus circunstancias que limitan la libertad y lo conducen por un determinismo de fuerzas conocidas y ocultas; sin embargo, el ser humano lucha por su liberación interna y externa para su propia autonomía; de todas formas la realidad, no siempre va acompañada de la inmediata acción que transforma la realidad opuesta a las necesidades; de tal forma; el hombre se enfrenta a su propio destino histórico económico-social y práctico, siempre con sus reflexiones y acciones, y la necesidad de trabajar para vivir acompañado de su naturaleza, pensamiento, necesidades reales y fantásticas, así como de los necesarios mitos, ritos y del pensamiento mágico que le da interpretaciones y seguridad; ya en el Siglo XVI se percibe el pensamiento lógico más estructurado.

En el Siglo XVIII la razón, libertad y autonomía, serían las claves de un nuevo concepto de la ética moderna sin el carácter religioso más sí con el esfuerzo en el equilibrio pensando en el yo y en el nosotros, y en la igualdad de los hombres ante la ley para decidir con sus derechos y deberes como ciudadanos. He ahí la importancia que deben tener las diferentes instancias del Estado para educar al ciudadano en el equilibrio que debe haber entre los dere¬chos y deberes, libertades y poderes, puesto que con frecuencia encontramos a las personas violentadas y convertidas en víctimas, justificando que sus derechos se han mancillado y por lo tanto usan a diferentes niveles, el poder de la libertad para protestar en forma agresiva ges¬tual y con actitudes, verbal o física sin tener en cuenta cuáles son sus deberes y hasta dónde o cuál es el límite que le da la libertad para poder agredir, hasta llegar a la violencia individual y social; obviamente ésta la violencia ha existido toda la vida; y, con ella la transgresión al “no matar” está presente en cada sociedad, en cada área geográfica, y en todas las épocas se ha hecho presente y opera lo que llamamos “salvajismo” o “barbarie”; por ejemplo, recordemos en las últimas décadas a los terroristas islámicos, la primavera árabe, el exterminio de los judíos, gitanos y grupos GLTBI en la Alemania Nazi, o en Rusia por Stalin en el Siglo XX, lo cual se menciona en otra parte de la obra; así mismo se han observado las masacres en África.

Si nos detenemos un momento a reflexionar, todos deseamos un espacio propio para estar, hacer, tener y ser o sentirse que somos; y, de ahí la identidad, pasando en ocasiones por alto los deberes, el irrespeto a la autoridad con la violación de normas, leyes y destrucción al que se supone es el enemigo que frustra; aquí se incluyen a todo lo que participa en las fantasías tanáticas para eliminar los límites de la insatisfacción, producida por los límites y normas; al romperlas se abren las puertas del descontrol contra la autoridad del padre; si esto es así, ¿qué podemos esperar cuando el poder lo da la agresión y violencia? La respuesta es que deviene el caos y/o la muerte. He aquí cómo opera lo irracional, lo inconsciente e inhumano.

También la violencia es manifestada con resentimiento, odio, desorden, caos, desafueros y muerte a diferentes niveles; es lo que nos trae o aparece en los medios de comunicación en distintas partes del mundo y en forma desigual; unos atacan verbalmente, otros con piedra e incendios, o con cuchillo y, a bala o bombas.

En nuestro medio se observa que una protesta se despierta con un color de camiseta la cual define o distingue al enemigo de muerte, hasta lograrlo eliminar, pues se arguye: “es él o yo”, como si continuamente todos estuviéramos en una confrontación a muerte. Filósofos, políticos, sociólogos, psicoanalistas, psicólogos, periodistas, deportistas, comentaristas y tantos otros más se debaten en los principios de causalidad de la violencia; aún más, desde el Siglo XX pasado se han hecho foros, simposios, conferencias y publicaciones sobre el tema; así llegamos al Siglo XXI en un mundo en conflicto armado, en el que a la vez aparece una esperanza para lograr una paz más allá de la culpa y después de la reparación.

Si bien todo este planteamiento pertenece al área psicosocial, es pertinente traerlo aquí para tenerlo en cuenta en los problemas psicoemocionales con que el médico es factible que encuentre en la urdimbre de la psiquis del enfermo, en la cual puede participar el sadismo y masoquismo derivado del narcisismo e instinto de muerte.

Actualmente a nivel mundial, es frecuente observar la violencia socio-política-económica que se despierta ante las frustraciones por carencias del bienestar social común cuando hay falta de trabajo, comida, casa, sana recreación, elementos básicos como el agua potable o la de limpieza y otros más indispensables para una buena y sana convivencia; es entonces cuando provoca y origina las protestas, las cuales van creciendo desde una simple marcha, la cual se puede convertir en revoluciones por la indignación que siente el sujeto en sus derechos de vivir dignamente; esto ocurre en distintos niveles, pero en especial aparece cuando son evidentes las grandes diferencias socio-económicas y/o por la desatención y abandono del Estado y/o los gobernantes de turno; de allí la relación trabajo-dinero-comida-bienestar o lo negativo en cuyo caso deviene el malestar en la cultura y la violencia social. De una u otra manera los contenidos latentes emergen mezclados con con los manifiestos.

Existe en nuestra cultura actual el “tsunami de la violencia” de masas a distintos niveles (político-socio-económicos), sumado al mediático con visos o evidencias sadomasoquistas morbosas, las cuales algunas denominan “amarillismo” (el color amarillo tiene su simbolismo y/o asociación con las materias fecales); cada sociedad o mejor cada cultura se expresa según su inconsciente colectivo funcional. Nuestra sociedad sudamericana del Siglo XXI y otras tantas del mediterráneo o del Asia Menor, impera lo que se denomina las “ansias del progreso”, la igualdad, el equilibrio, la equidad que se desea tener o adquirir con el dinero fácil (narcotráfico, lavado de activos, corrupción). He aquí el núcleo en que se basan los po¬deres comprando valores, vidas, moral y principios. La sociedades como los seres humanos se ordenan y organizan de acuerdo a las necesidades y tendencias predominantes, a la vez que con las fantasías conscientes e inconscientes (y por ende racionales e irracionales) imperan¬tes; es así como el psicoanálisis, o mejor los psicoanalistas explican los modelos del conocimiento psíquico para ubicar las características especiales; por ejemplo, se habla de culturas con tendencias orales, voraces, envidiosas, esquizoparanoides, psicopáticas, depresivas, anales, fálicas, algunas resentidas, guerreristas extremistas, laboriosas, pesimistas, dependientes, mentirosas, corruptas, y así sucesivamente; es de tal forma que se combina una característica con otra, y como otro resultado nos puede mostrar un perfil psicodinámico.

Es trascendental tener en cuenta la educación médica y la ciudadana para conocer cómo y de qué forma debe el sujeto cuidar su salud física, psíquica, afectivo emocional, su pensa¬miento y su comportamiento, pensando siempre en aquella famosa frase de cómo debemos “amar al prójimo como a sí mismo”. El amar es también cuidar y el cuidado debe iniciarse con el Yo, (3 ).

Existe una gran población no solamente mal informada, sino ignorante, y, a la vez dependiente y resentida por esa misma dependencia. Esa población se vuelve reivindicadora de sus derechos y libertades que desequilibran al ser profundo, y, alguna fracción de ellas, se vuelven irracionales consigo mismo y con los demás. Es a toda la población que es necesario educar en forma masiva en sus propias responsabilidades de los distintos cuidados que es indispensable tener en los medios y así llegar a la medicina preventiva en donde cada sujeto estará comprometido con sigo mismo, con sus deberes de colaborar física, psíquica, social y económicamente por el bien propio y el común. Nuevamente téngase en cuenta que “el amor así mismo” no significa el narcisismo secundario patológico, sino el cuidado amoroso y no libidinal auto erótico corporal; se trata del deber de la atención que cada sujeto ha de guardar, vigilar con orden las funciones somáticas de sí mismo, no exponiéndose y descuidando con negaciones las posibles fallas psico-físico-químicas funcionales, emocionales o materiales que el sujeto puede avocarse por defecto o exceso en la actividad, en la ingesta y en los límites de adaptabilidad.

Con respecto a los medios de comunicación, ellos como se deja ver, son también responsables de colaborar en establecer ordenaciones psico-socio-económicas (es así como se llama el cuarto poder); con frecuencia encontramos cómo lo que se comunica es la “noticia” que vende porque ella es la que debe hacer impacto, leerse y así aparece el expectáculo como un hecho para vivir intensamente; con esa premisa se olvida de que la noticia no solo debe informar, sino que es necesario formar con ellas, opiniones justas con equidad y construir identidades con valores e ideales, equilibrados y reales, dejando a un lado la curiosidad morbosa del común ciudadano ávido del detalle del crimen, estafa, robo, asesinato, abuso sexual, etc. Reflexionemos que ésta última es la que más vende o entra en la sociedad de consumo (compra-venta), en la cual aparece como entre más misterio y secreto se esconda, más es necesario develar y mayor interés despierta en el lector o televidente; es así como nos encontramos con el binomio “curiosidad y morbosidad”, convirtiéndose el ciudadano en “juez” con la supuesta opinión pública y más cuando esta se construye en las redes del “internet”. De todas maneras, la comunicación debe ser utilizada para la educación del cuidado médico y así poder realizarse con explicaciones y no solo con los espectáculos.

La discusión de la responsabilidad de los periodistas sigue su marcha en el campo mediático con la premisa de que es necesario dar y repetir la información pues somos libres de informar, dejando atrás el principio de formación de ideologías, de valores sociales, de respeto por los límites de la intimidad. Es así también como llegamos a “la cultura del espectáculo” en donde se asienta la morbosidad erótico tanática enfermiza o que enferma la psiquis en aras del “libre desarrollo de la personalidad” sin contar con los potenciales de los instintos libi¬dinosos (Eros y de la muerte, tánatos). Así llegamos a una sociedad de cambio de valores, de acostumbramiento de la violencia, del libertinaje, de la relación sexual transitoria, fácil, ligera o inmediata, sin trascendencia y menos con amor. He ahí las bases de una cultura enfermiza psicopatológica, la cual requiere un viraje en búsqueda de valores familiares, amorosos y no banales o desviados o perversos con satisfacción puramente instintuales animales, y obvia¬mente no creativas, (4).

Aquí podríamos hacer una pregunta: ¿qué es la intimidad? La respuesta podemos construirla como aquella que se refiere al “espacio psíquico emocional en donde comienza nuestra integridad y lo que mantiene al ser unido al sí mismo” (en uno o en una unidad). En el “sí mismo” están implícitos los valores, principios individuales y colectivos los cuales ordenan al sujeto y permiten el equilibrio del ser en el mundo; aquí se incluye la persona en su totali¬dad, cultura, la historia, la familia, la herencia y en ellas las habitualidades y las decisiones, “el sí y el no” para llegar a las decisiones. El límite de nuestra intimidad es el del nuestro “símismo” (“self”) o hasta donde opera nuestra mismidad y que se refiere a lo que nuestra libertad permite, dentro de nuestro yo psíquico y corporal; he ahí la intimidad psíquica, corporal, espiritual, social y familiar. Téngase en cuenta cómo la intimidad puede ser parcial o total; aún más, hablamos de intimidad del Yo cuando hay entrega de uno y otro, lo cual se puede lograr en la relación sexual, y, cuando se llega al orgasmo, se rompen los límites del Yo y queda este último fundido en el otro; he ahí el momento del clímax, cuando es factible la unión de los dos seres para crear otro ser vital con la posibilidad de desarrollarse y llegar a la independencia con todos los límites que la acompañan. Dentro de toda esta conceptualización debe incluirse la consciencia moral (Superyó del psicoanálisis), individual y colectiva; esta última se construye bajo las normas que se hacen colectivas y surgen como una protección al individuo dentro de su entorno. La carencia de pudor produce rompimiento de la integridad y con ello de los ya mencionados valores, a la vez que de la integridad del ser humano.

Recuérdese cómo los animales tienen sus normas o conductas programadas instintuales provenientes de la propia naturaleza; por ejemplo, la defecación; mucho de los animales la realizan en sitios específicos tapando los excrementos y otros marcando territorio y algunos tienen el hábito de limpiar sus partes pudendas; a la vez el apareamiento se realiza de acuerdo con sus ciclos hormonales y con frecuencia la hembra acepta el macho más fuerte o el que la seduce con el canto, la danza o el plumaje u otras cualidades. He ahí el papel de la biología expresada por la acción del instinto.

A medida que pasó el tiempo y llegaron los años 60 y 80 del Siglo XX, vino la revolución sexual y se rompieron tabús y con ellos también pudores para adquirir mayor libertad, lo cual también produjo un camino de libertinaje, de perversión o de corrupción, iniciándose la desintegración del individuo y de la sociedad. Para todos es bien conocido que un siglo atrás los homosexuales o la colectividad GTLBI eran rechazados y estaban ocultos; hoy, ya tenemos el dicho de que “salieron del closet”, establecieron sitios de ubicación y de encuen¬tro, con días especiales y de manifestaciones GTLBI y hasta produjeron una bandera. Otro de los ejemplos es el matrimonio civil GTLBI y la adopción de hijos, como defensa de su libertad con sus supuestos derechos sin contar con sus propios deberes sociales y los derechos ajenos y en especial el de los niños y por ende el de la familia y así de la identidad, (5). Aquí podríamos preguntarnos ¿acaso hoy día nos preocupamos por los estilos de vida saludable?, ¿Quién acude a un examen mental de rutina? Lo que encontramos es que el enfermo llega al médico cuando no tolera la ansiedad, el dolor psíquico, sus obsesiones o compulsiones o las consecuencias de su comportamiento.

En la mitad del siglo pasado apareció el “bikini”, y actualmente se ve el “top less”y el “hilo dental”; en ocasiones se contempla un hermoso cuerpo esbelto de la mujer quien muestra su armonía; más allá, viene el rompimiento del pudor para provocar un exhibicionismo y un voyeurismo que son las puertas de las desviaciones perversas y la producción del hastío y la factibilidad de buscar estímulos prohibidos o no conocidos; de ahí que se busques otros medios de estimulación sexual. Recuérdese cómo en la época de los juegos los jóvenes adolescentes competían desnudos. No se entienda aquí que nos estemos refiriendo a pautas y normas retrógradas, ortodoxas y religiosas, sino a la defensa que se trata de plantear en la integridad de la identidad del ser en su esencia y existencia siguiendo las leyes naturales que marcan nuestro destino, el cual el ser humano dándose cuenta o sin saber lo guía por el abismo de la desintegración de la familia y con ello por el doloroso camino del masoquismo.

Téngase en cuenta que el “pudor” (6) no solo pertenece a la sexualidad sino a la intimidad psicoafectiva emocional de cada quien. He ahí el respeto por el otro, y a la vez por “sí mis¬mo”. Quien no se respeta física, psíquica y socialmente menos podrá hacerlo con el otro y tampoco sentirse digno de su ser; existen un amplio aspecto de características irracionales las cuales pueden fácilmente chocar con la razón del hombre en evolución situándolo así en una involución aparente o parcial.

Por lo expresado, reflexionemos cómo proteger el respeto individual y colectivo con la libertad, el derecho y el deber del conocimiento de los límites de cada cual y que se manifiestan con el pudor. Si bien actualmente se habla de derechos y deberes de los pacientes, todavía no hay un buen adecuado conocimiento y todo lo que esto implica antes, durante y después de pasar por una institución hospitalaria, pues muchas ocasiones se le da al paciente un tratamiento de “clasificación y código” con número de cama, color, de clase, de atención, desconociendo muchas veces la educación, cultura y capacidad cognitiva del paciente y por lo tanto no respetando su identidad, (algunas veces se ha visto cómo las enfermeras tratan al paciente con el protocolo establecido como si aquél tuviera una esclerosis cerebral o Alzheimer o fuera un incapacitado).

De todas maneras, los medios de comunicación tienen sus reglamentaciones, sus leyes, y últimamente se aplica el “hábeas data” la cual se refiere a la libertades fundamentales sobre la información con todos sus límites por parte de la justicia respetando la curiosidad de cada cual; por lo tanto el sujeto puede preguntar para qué se usa la información personal y ésta última no será obligatoria “si no se requiere cumplir con funciones públicas o de urgencias médicas o con fines históricos, estadísticos o científicos”. He ahí una seguridad informática pues ella debe proteger a cada uno de los ciudadanos, (Santos Calderón, E., 2012).

Existe una ideología fraguada en ideas heredadas, otras aprendidas de los mayores o de las culturas en general y en especial la que se construye por dentro de los medios de comunicación que participa a diferentes niveles científicos, laborales, políticos y religiosos en los cuales puede haber un sentido positivo o negativo; en este último caso se crea una falsa creencia y consciencia que puede ser útil o no para su bienestar físico, psíquico y social. Al mismo tiempo en los siglo XX y XXI se han tramado los hilos en la urdimbre del superhombre, de la perfección del “ideal del ser humano”, del poder a cualquier nivel, desde el físico y económico al psíquico, al espiritual o científico, para controlar al otro o a los otros y aún a sí mismo en su propia libertad en su ser, hacer y en su existencia.

Téngase en cuenta que el hombre siempre lucha por su libertad; en ese camino se encuentra con la sociedad de consumo que lo atrapa y se vuelve esclavo de la compra-venta, y vive no de acuerdo consigo mismo, con su esencia, sino con los valores que le dicta la sociedad de consumo programados y postulados por los demás, con el sello de las ideas igualitarias y democráticas para sentirse integrado en la sociedad, (7); en todo este campo opera las creencias en la salud física, psíquica y social con todas las creencias, en las cuales se enmascara la mentira o la ignorancia, desconociéndose así todo el pensamiento científico que se está fraguando en este siglo XXI gracias a la ciencia y tecnología que el hombre cada vez avanza para satis¬facer sus ideales; así también el ser humano se abandona a esa sociedad de masas y no hay tiempo para reflexionar en su ser íntimo, y, menos el médico lo tiene con sus pacientes; es así como se deshumaniza la relación médico-paciente ajustándose el profesional a los protocolos exigidos por las instituciones, (8); por ejemplo, la selección de médicos para hacer la especialidad en psiquiatría, debe hacerse completamente con puntajes en pruebas y entrevistas en el término de 48 horas o menos (es decir, dos días), no importando si son hábiles o no; esto mismo se hacía dos o cinco décadas en un tiempo suficiente para “conocer la personalidad” y aptitudes del candidato lo cual podía durar para el tiempo de reflexión y de interconsultas de las entrevistas entre cinco y diez días. Ahora preguntémonos ¿cuánto tiempo le dedica por lo general el psicoterapeuta de una empresa de salud al paciente? La respuesta es entre 10 y 20 minutos máximo; así mismo ocurre con los pacientes de medicina interna y de otras especialidades, puesto que “no hay tiempo disponible” y “hay que cumplir con las normas y los tiempos”, “que son técnicamente suficientes”, (De Francisco, 2012).

Así como se ha hecho mención a la evolución del hombre racional no se puede negar y descartar la irracionalidad que ha operado y opera en el hombre a través de la historia; sin embargo, fue a finales del Siglo XIX que Sigmund Freud develó y demostró el funcionamiento irracional inconsciente que se manifestó en los sueños, en el arte, en múltiples actos de la vida cotidiana. Ese descubrimiento sirvió y sirve como la “vía regia” para conocer el mundo oculto, reprimido pero presente que enmascara la verdad del ser humano y que le resta autonomía y por ende libertad.

Es de advertirse cómo con el razonamiento antrópico, con todos los elementos antropológicos, cosmológicos, psicofísicos, científicos es como podemos llegar al conocimiento íntimo del ser en el universo, aceptando que existe el “pensamiento mágico omnipotente”, y a la vez, el “pensamiento verdaderamente científico” al cual estamos haciendo referencia y dándole el predominio para no perecer en la magia y sus consecuencias que todavía se observan en el siglo XXI.

Todavía en este decenio del Siglo XXI permanecen ciertas ideas, creencias, mitos, ritos, ceremonias religiosas antes de aparecer la curiosidad e investigación de los principios de causalidad; de ahí la tendencia en ubicar la magia en la ciencia, lo cual significa que se proyecta el pensamiento mágico en la ciencia, dándola connotación de gran poder a esta última o lo contrario, se le desconoce, ignora o niega. El Magíster Dr. Eduardo Domínguez Gómez experto de la Universidad de Antioquia y quien analiza el hecho de que en ciertas regiones se tiene “una percepción ajena y episódica de lo científico; más aún con una desigualdad por los cambios culturales de las diferentes áreas geográficas en especial la del tercer mundo que trata de modernizarse”; esto significa el conocimiento de la tecnología, de la informática o la comunicación; de ahí las naciones dependen “directamente de su capacidad para crear conocimiento, desarrollar las ciencias y las tecnologías”. Por otra parte existen los pueblos resignados, lo que se llamaban adaptados a la ignorancia o a lo que se pudiera tener acceso. Sin embargo, las nuevas pautas, la misma informática impulsa a la enseñanza y aprendizaje de nuevos conocimientos, (Domínguez Gómez, 2013).

Ocurre sí, que son pocos los centros de investigación más cuando esta función tiene un gran costo económico. Ocurre también que el hombre no renuncia a la esperanza de adquirir beneficios, y solución a los problemas físicos, psíquicos y sociales, y aún la misma vida a través de sus creencias heredadas. El autor citado arriba E. Domínguez Gómez escribe: “… si el conocimiento no tiene nada de magia, de genio inspirador ni de milagro, su sabia nutrica no es la creencia porque resulta del trabajo indagador de muchas personas, instituciones y entidades que la misma sociedad creada, pone en acción y modifica si la evaluación y así lo reclama, ¿porqué persisten tales concepciones mágicas?”, la respuesta es porque el pensa¬miento mágico omnipotente no nos abandona.


1 at: abreviación de antes o atrás.
2 “Cuando se menciona la época Medieval, debe mencionarse un momento para señalar que ‘los padres de la iglesia’ aceptaban el discurso filosófico, pero señalaban muy claramente que por encima del pensamiento estaba la Fe religiosa que tenía más valor que la filosofía. Esto es importante porque ocurrió en el Siglo XII d.C., que para algunos es el primer ‘renacimiento’; sí, un renacimiento de tipo religioso. Fue entonces cuan¬do se habló de las Ideas de Platón, pero que se veían desde otro ángulo del pensar como los ‘universales’ y se discutieron por mucho tiempo señalándole sus posibles características, discutiendo además si tenían ¬realidad propia o solo eran reales en el pensamiento. En ese Siglo XII y aún en el anterior se plantearon las pruebas de la existencia de Dios (San Anselmo) a veces muy ingenuas para llegar al Siglo XIII y plantearlas con más solidez filosófica con Santo Tomas de Aquino.
A mí me parece que en esa centuria se intentó con éxito darle más valor a la Fe religiosa que a la filosofía. Eso es lo más importante a destacar de ese Siglo, porque allí se intentó cambiar el pensamiento filosófico de Abelardo, por ejemplo, por el más lleno de Fe de San Bernardo de Claravel, que avanzó ese pensamiento hacia el misticismo de ese Siglo XII. Creo que es importante la época: Fe antes que filosofía y desde luego antes que ciencia”, (De Francisco, 2012).
3 Ver capítulo XII (en búsqueda de lo ideal).
4 Sugiero al lector aquí, revisar los textos del autor: “Amor, Odio y Perversión”, (Sánchez Medina, G. 1969), “Violencia vs creatividad”, Tomo I, cap. 3, pág. 79 (Sánchez Medina, 1995), “La identidad sexual” (Sánchez Medina, G. 2006) y la publicación “El éxito del ‘rating’”, (Sánchez Medina, A. 2013).
5 Le sugiero al lector consultar estos temas en la obra del autor “Identidad Sexual”, (Sánchez Medina, G. 2007, cap. XV “Aspectos legales y religiosos con respecto a la sexualidad”, p. 443-480.
6 El pudor en la sexualidad.
Al referirnos a este tema debemos hacerlo iniciando sobre la etimología de la palabra pudor, la cual viene del latín “pudoris” que significa vergüenza (sentimiento y motivo del mismo) (vergüenza de ser) y a la vez sentido del honor y del deber (pundonor, respeto, reputación, moderación) está asociado con la timidez, el recato y la modestia. De lo expresado anteriormente entendemos que el “pudor sexual” se refiere al respeto y vergüenza con respecto al sexo y a la intimidad que conlleva los actos íntimos. Nótese aquí que cuando nos referimos al término “íntimo” lo podemos descomponer en “in timidar” que viene de tímido del temor o miedo.
En la cultura actual existe un desafío contra los miedos o temores convirtiéndose la conducta en forma teme¬raria, retadora y desafiante ante cualquier miedo; de tal forma se crean los retadores del pudor mostrándose o exhibiéndose, sin vergüenza sus tendencias e intimidades.
Aquí podríamos hacer una pregunta: ¿qué es la intimidad? La respuesta podemos construirla como aquella que se refiere al “espacio psíquico emocional en donde comienza nuestra integridad y lo que mantiene al ser unido al sí mismo” (en uno o en una unidad). En el “sí mismo” están implícitos los valores, principios individuales y colectivos los cuales ordenan al sujeto y permiten el equilibrio del ser en el mundo; aquí se incluye la cultura, la historia, la familia, la herencia y en ellas las habitualidades y las decisiones, el sí y el no para llegar a las decisiones. El límite de nuestra intimidad es el del nuestro sí mismo o hasta donde opera nuestra mismidad y que se refiere a lo que nuestra libertad permite.
Dentro de toda esta conceptualización debe incluirse la consciencia moral, individual y colectiva; esta últi¬ma se construye bajo las normas que se hacen colectivas y surgen como una protección al individuo dentro de su entorno. La carencia de pudor produce rompimiento de la integridad y con ello de los ya mencionados valores, a la vez que de la integridad del ser humano.
7 “Aún así se habla del derecho al desarrollo de la personalidad equivocando los términos en que ese desa¬rrollo puede y debe hacerse”, (De Francisco, 2012)
8 “Así se deshumaniza la relación con el pretexto de mejorarla por la ‘tecnificación’, de todo lo que tenga que ver con la medicina. Se olvida lo fácilmente que la técnica conduce a la deshumanización”, (De Fran¬cisco, 2012).

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