En Busca de un Docente para América Latina

Dr. Álvaro Monterrosa Castro, M.D

Libardo Ospino Paternina

Latinoamérica, consciente de su ubicación conceptual desventajosa en la escala del saber filosófico, científico y tecnológico, busca elementos y/o mecanismos que vehiculen la conquista racional – metódica y continuada -, de sitiales más cómodos en el escalafón orbital de los saberes, los cuales construye el hombre día tras día en su búsqueda incesante de un estado de consciencia ideal, pero continente de la inherencia perfectible de lo humano.

Se considera una necesidad impostergable el formar una clase docente poseedora de estructuras conceptuales, metodológicas y actitudinales que conjuguen u homologuen las estructuras conceptuales, metodológicas y actitudinales desplegadas por los docentes de las sociedades y/o culturas más vetustas y más adelantadas del planeta. La construcción de este docente parece ser objetivo estatal en los países de América Latina, pues se observan algunas acciones que buscan la cualificación del trabajador de la educación, como el convenio ICFES – BID – Universidad Pedagógica Nacional, que en Colombia posibilita a los docentes de dicho ente formador de educadores, viajar al exterior con becas y/o comisiones de pasantías para que, trabajando al lado de conspicuos hacedores del quehacer investigativo – pedagógico, observen y se apropien de las estructuras arriba mencionadas, con el objetivo especifico de que a su regreso al país se conviertan en modelos multiplicadores de los paradigmas que hoy se estilan en el concierto pedagógico universal.

La tenencia de estructuras conceptuales válidas para el ejercicio de la actividad social de la educación, requiere claridad meridiana sobre algunos conceptos básicos: educación, pedagogía, enseñanza, didáctica, así como el conocimiento amplio, riguroso y profundo del saber específico que se trabaja en el aula o el laboratorio, lo cual exige conocer otros saberes que se correlacionan o interactuan con el objeto de la actividad docente particular.

Los procesos de cualificación y profesionalización, impulsados por los gobiernos y universidades privadas, buscan dotar al docente de las estructuras metodológicas necesarias y relevantes del acto y del discurso pedagógico para que de una vez por todas abandone el oficio de dictador de clases y se convierta en un constructor de conocimiento y de saberes, mediante el diario interactuar con sus alumnos. No obstante, la aprehensión y/o internalización de nuevas estructuras actitudinales, parecen ser un objetivo difícil de alcanzar, pues no es extraño observar a docentes que después de haber sido sometidos a los procesos referidos, regresan a su lugar de trabajo a seguir desempeñando su oficio de dictadores magistrales.

La posesión de estructuras actitudinales pertinentes al quehacer pedagógico implican el ser dueño de un espíritu investigador, motivante del gusto por la actividad lecto – escritora, la cual dota al docente de herramientas válidas para el desempeño exitoso de su diario quehacer.

No es otra la preocupación de pensadores nuestros como Gonzalo Cataño en la “Artesanía Intelectual”, Romulo Gallego – Badillo en “Saber Pedagógico” y “Discurso Sobre el Constructivismo”, Fabio Jurado Valencia y Guillermo Bustamante Samudio en “Los Procesos de la Lectura” y en “Los Procesos de la Escritura”. Ya en el viejo continente Arthur Schopenhauer había exclamado: “me es difícil creer en la inteligencia realmente grande de quienes no han escrito”.

Las anotaciones precedentes conducen a pensar en la construcción de una hermenéutica que estructure la formación, desde espacios adecuados, de un docente moderno, poseedor de estructuras conceptuales, metodológicas y actitudinales, que lo ubiquen en su realidad espacio temporal, socio económica y política, para que sea un actor con sentido de pertenencia y compromiso con el componente social, cuyo desarrollo sea objeto esencial de su quehacer profesional. Un Docente que forme hombres íntegros, objetivos, críticos, sinérgicos, coautores del desarrollo de la comunidad en que viven.

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