Pruebas de ADN pueden reducir las Hospitalizaciones

Pruebas de ADN

Un estudio reciente halla que una prueba genética sencilla que ayuda a los médicos a determinar la mejor dosis para la warfarina, un anticoagulante, para pacientes individuales podría reducir las hospitalizaciones en la tercera parte durante la fase inicial de ajuste de la dosis.

La prueba identifica variaciones en dos genes que influyen intensamente sobre la sensibilidad a la warfarina (Coumadin), que se usa para prevenir los coágulos en pacientes que tienen afecciones de alto riesgo, como fibrilación auricular, o luego de la cirugía para reemplazar una válvula cardiaca.

“Las pruebas genéticas son una herramienta que los médicos pueden usar para predecir con más precisión la mejor dosis de warfarina lo más pronto posible”, señaló en un comunicado de prensa de la Colegio estadounidense de cardiología (American College of Cardiology) el Dr. Robert S. Epstein, director médico y presidente del Instituto de Investigación Medco de Franklin Lakes, Nueva Jersey. “Los pacientes podrían alcanzar una dosis estable con más rapidez y, por consiguiente, estar en menor riesgo de resultados negativos, como sangrado excesivo o coagulación indeseada”.

Se esperaba que los hallazgos fueran presentados el martes en la reunión anual del Colegio en Atlanta.

En el estudio participaron 896 personas que, poco después de comenzar la terapia con warfarina proporcionaron una muestra de sangre o de la parte interior de la mejilla que se analizó para detectar la presencia de dos genes, CYP2C9 y VKORC1, que revelaron sensibilidad a la warfarina. La gente que tenía alta sensibilidad fue asignada a una dosis baja de warfarina y se sometió a pruebas de sangre frecuentes. La gente que tenía baja sensibilidad recibió una dosis más elevada de warfarina.

Durante los primeros seis meses que tomaron warfarina, los que se sometieron a pruebas genéticas fueron 31 por ciento menos propensos a ser hospitalizados por cualquier razón y 29 por ciento menos propensos a ser hospitalizados por sangrado o tromboembolia que un grupo que no se sometió a pruebas genéticas.

Epstein señaló que el costó de las pruebas genéticas, entre $250 y $400, se justificaría por los costos hospitalarios reducidos.

“Si reducimos apenas dos hospitalizaciones por cada 100 pacientes que se someten a la prueba, esto compensa el costo de la genotipificación”, dijo.

FUENTE: American College of Cardiology, news release, March 16, 2010

HealthDay

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