Primer Injerto Venoso a partir de las propias Células de Pacientes Renales

Células de Pacientes Renales

El uso exitoso de las propias células del paciente para desarrollar válvulas mediante ingeniería tisular como punto de acceso para la hemodiálisis vaticina toda una revolución en la atención renal, señalan los investigadores.

El problema ahora mismo es que casi la mitad de los pacientes de diálisis filtran su sangre tres veces a la semana a través de un tubo plástico que crea una válvula, es decir una conexión entre las arterias y venas del paciente. Estos tubos de plástico fracasan con mucha mayor frecuencia que las válvulas creadas a partir del propio tejido venoso del paciente, sin embargo, sólo la mitad de los pacientes tienen venas que son aptas para la creación de tal válvula.

La nueva tecnología, descrita en la edición de abril de The Lancet, podría ofrecer una solución para estos pacientes.

“Ésta es la primera prueba de que un injerto vascular fabricado mediante ingeniería tisular sin el apoyo de ningún tipo de material sintético puede ofrecer la resistencia y durabilidad necesarias para un implante de largo plazo”, dijo el investigador principal Todd N. McAllister, de Cytograft Tissue Engineering en Novato, California, los creadores de las nuevas válvulas.

“De hecho, el injerto vascular mediante ingeniería tisular pareció ligeramente mejor” que usar un tubo plástico o la vena del paciente, agregó.

El equipo de McAllister utilizó las válvulas fabricadas mediante ingeniería tisular en 10 pacientes de enfermedad renal terminal que estaban recibiendo diálisis. Todos los pacientes habían tenido un injerto fallido anterior o necesitaban un injerto de tubo de plástico para seguir con el tratamiento.

Los investigadores tomaron primero las células del dorso de la mano del paciente. Luego las cultivaron en laboratorio, para producir una capa de células mediante ingeniería tisular. Esta capa luego se transformó en un vaso sanguíneo y se implantó al paciente, de la misma manera que se haría con una válvula de plástico.

Este procedimiento no utiliza ningún material sintético como plásticos, que se han usado en otros intentos de fabricación de tejidos mediante ingeniería tisular.

Los investigadores registraron la seguridad y estabilidad de las válvulas durante tres meses. También evaluaron la eficacia de las mismas tan pronto iniciaba la diálisis.

Tres válvulas fallaron durante la fase de seguridad del estudio, una tasa de fracaso normal en estos pacientes de alto riesgo, señalaron los investigadores. Además, un paciente se salió del ensayo y otro murió por causas que no estaban relacionadas con la válvula.

En los cinco pacientes restantes se usaron los injertos para diálisis durante seis a veinte meses. Un solo paciente necesitó corrección quirúrgica para mantener la válvula abierta. En total, siete pacientes usaron la válvula por un mes y cinco por seis meses.

Ese resultado está muy próximo al rendimiento estándar de todas las válvulas, resaltaron los investigadores.

La esperanza de vida promedio para un paciente en diálisis es de unos seis años, dijo McAllister. Estos pacientes se someten a uno o dos injertos venosos fabricados a partir de sus propias venas y luego necesitan la implantación de tubos de plástico. En promedio, los tubos de plástico fracasan cada 12 meses, dijo.

Por el contrario, el nuevo injerto fabricado mediante ingeniería tisular podría durar entre uno y cinco años, dijo McAllister. Además, en vista de que las células del paciente se almacenan en bancos, se pueden cultivar otros injertos e implantarlos en caso de que sea necesario, destacó.

Este proceso de fabricación de injertos es costoso, dijo McAllister. Sin embargo, espera que el proceso sea rentable dado el tiempo de duración de los injertos, además se observarán otras reducciones en los costos a medida que el proceso se simplifica y se generaliza su uso.

Esta terapia no estará disponible para los pacientes hasta dentro de tres o cuatro años, predijo McAllister. La compañía también está trabajando en la fabricación de otros vasos para reparar el daño cardiovascular, dijo.

El Dr. Vladimir Mironov, director del Laboratorio compartido de ingeniería de tejidos de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur y autor de un editorial acompañante en la publicación, calificó la técnica como todo un hito en la ingeniería tisular.

“Tenemos el primer injerto vascular comercial fabricado mediante ingeniería tisular, completamente biológico y probado clínicamente.

Es un hito histórico”, dijo Mironov. “La ingeniería tisular vascular clínica es una realidad. Este campo siempre prometedor por fin ha dado sus frutos”.

En el futuro, se podrían usar estas mismas técnicas para fabricar válvulas cardiacas y tejido cardiaco, opina Mironov. “Sin embargo, sobre si los productos de ingeniería tisular son rentables o no es otra cuestión”, apuntó.

El Dr. Ajay Singh, director médico de la división renal y director de diálisis del Hospital Brigham and Women’s en Boston, y profesor asociado de medicina en la Facultad de medicina de Harvard, destacó que muchas válvulas fracasan en pacientes de diálisis y este nuevo método, si resulta validado, podría ayudar a muchos pacientes.

“La capacidad de usar vasos sanguíneos cultivados en laboratorio es realmente asombrosa”, dijo Singh. “Ésta podría ser una alternativa muy importante a lo que se hace en el presente”.

Si embargo, otro experto no se mostró tan seguro.

“Aún es muy preliminar”, dijo el Dr. Jonathan Bromberg, profesor de cirugía de la Facultad de medicina Mount Sinai y director del Instituto de Trasplantes del Centro Médico Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

“Parece una técnica razonable y prometedora, pero amerita una cantidad enorme de estudios”, dijo. “Aún está muy lejos de convertirse en una técnica de aplicación generalizada y tampoco está claro si supera la tecnología actual”.

HealthDay

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