Los Estímulos de los Sentidos no tienen que Viajar de la Corteza Sensorial a la Frontal

Estos estímulos van directo a la corteza frontal “para ahorrar tiempo”. Existe una sucursal sensorial en nuestros lóbulos frontales que nos dice lo que está pasando por si acaso debemos elevar los brazos para defendernos del machetazo fatal, evadir el ataque, mostrar los dientes si somos perros, gritar una obscenidad amenazante o emprender la fuga. También es importante entender que sólo imitamos lo que es de importancia práctica, o en otras palabras lo que tiene validez estadística histórica personal y evolutiva e imitamos lo que es biológicamente posible. ¿Para qué perder tiempo tratando de interpretar contorsiones ilógicas cuando al distraernos así descuidamos la retaguardia? Dicho en otra forma: “A palabras necias, oídos sordos”.

La actividad motora se facilita con la percepción de los movimientos significativos

Utilizando la técnica de estimulación transcranial magnética se ha demostrado que la corteza motora en la cual se origina un movimiento específico -de la mano por ejemplo se torna en hiperexcitable o se disminuye su umbral de excitación, mientras uno solamente observa simultáneamente el mismo tipo de movimiento en otro individuo. En forma similar, el ver a una persona hablando facilita el trabajo de las neuronas del área motora correspondiente al área buco lingual.

Entendido de otra manera, el hecho de que el interlocutor te dirija la palabra te incita o facilita la articulación de TUS propias palabras. Por eso “los buenos conversadores” son los que te incitan a hablar o “te ponen un buen tema”. Igualmente aprendemos en progresión geométrica. Entre más observamos, y más imitamos, más sabemos. Y entre más sabemos más apreciamos la calidad de la acción de nuestro congénere; ya sea cómo toca un instrumento musical, cómo declama, cómo baila, cómo habla, etc.

Lo defino en forma diferente:  La acción implementa, amplifica y “regulariza” la percepción. ¿Quién es el mejor crítico de pintura? Un pintor. Una frase lo dice todo: Practice makes perfect. ¿Qué ocurre en el campo de la clínica? El sujeto esquizotípico, el fóbico social, o el autista en general, no pueden imitar correctamente, luego no aprenden las convenciones socioculturales y lingüísticas. Al no aprenderlas no las entienden (y viceversa) y el mundo les es extraño e incomprensible. Como tal se refugian en el escondite seguro de su propia mente que es lo único que tiene sentido para ellos. Diría talvez Freud “La locura es una alternativa lógica, aunque paralela a la realidad”.

En forma correspondiente, el autista es percibido por otros como exótico e incomprensible puesto que el conjunto de su presentación motora es irregular o “no coincide con mi módulo”. ¿Qué sucede al final? Lo que no comprendemos, lo tememos y lo que tememos lo evitamos. En este mecanismo mutuo nace el aislamiento y “la derrota social”

Ahora continuaremos enumerando aspectos importantes conocidos recientemente, pertinentes a la percepción visual y aprendizaje psicomotriz. Ellos hacen mas comprensible las bases neurobiológicas del prejuicio social.

¿Por qué imitamos?

Imitamos primordialmente por razones “pro sociales” tales como creación y manutención de afiliación y para facilitar la ejecución de trabajos en conjunto, como volar por ejemplo si eres un ave. Como mencione arriba imitar es la forma de elucidar las intenciones del otro, completar, predecir y prevenir.

En términos formales se puede responder que lo hacemos porque: 1. Queremos entender la acción desplegada (¿está tomando un vaso con la mano?). 2. Necesitamos conocer la razón teleológica de la acción (¿para qué tomo el vaso?). 3. Nos comunica el estado anímico del otro en forma de conceptos abstractos o verbos. ¿Estará con sed? (o si es alcohólico, ¿tendrá whisky en el vaso?). ¿Está furioso o bromeando? ¿Quiere bailar? La imitación es también importante para el sostenimiento de la memoria de trabajo. Nos permite trabajar “off line” con la corteza frontal liberando al resto del cerebro para otras actividades paralelas concientes e inconscientes. Por ello al conversar asentimos o negamos en forma silente por medio de gestos faciales, oculares y cefálicos (¡o a veces con los dedos!) para enviar el mensaje al interlocutor sin interrumpirlos ni interrumpirnos nuestro propio procesamiento cognitivo multisensorial concomitante. Al conversar con gestos “llenamos los espacios vacíos” para expeditar la comparación de programas psicomotrices. Siempre teniendo en mente que motivos inconscientes primarios, vg., comer, correr, atacar, procrear, están en juego entre bambalinas, por lo tanto entre mas rápido llegamos a la conclusión menos incertidumbre, menos temor (autonómico inconsciente) menos aprensión (cognitivo-conciente) y menos peligro.

Pero no todo es egocéntrico. Al observar y conversar entendemos por medios visuales y frontales (“cogno-visión”) lo que el otro siente, o lo que un tercero en medida alocéntrica experimentaría en circunstancias similares. Así se crea la afiliación social, así se crea empatía. Cómo le habrá dolido, que cómico, ¡pobrecito!, etc. Una validación más del psicoanálisis por la neurobiología…

Vivimos hacia el futuro

(No te ocupes de que estés vivo, PRE-ocúpate de que te van a matar…). Muchos experimentos han demostrado claramente de que estamos programados genéticamente a pronosticar los movimientos de diversa índole, ya sean lineares, rotatorios, sinusoidales o gravitacionales. Estos experimentos usualmente emplean técnicas psico-oftalmológicas o visuales cognitivas, como el análisis de dibujos seriados de cohetes que crean la ilusión de movimiento. O la foto de una persona saltando de un balcón. Talvez el ejemplo más inteligible es el de los dibujos animados. Dibujos individuales en serie proyectados a cierta velocidad crean la ilusión de continuidad en tiempo y espacio. La extrapolación perceptual visual se extiende a los fenómenos de “contornos ilusorios”, “síntesis de la unidad por las partes” y el de la “extensión de los márgenes”. La realidad visual es una creación estadística de probabilidades traducidas en el coloquio como “Si el río suena piedras lleva”, o “¿Por qué buscarle tres patas al gato?” ¿Cuál es la razón de todo esto? Una vez más, para hacernos más eficientes en nuestras predicciones y en nuestras proyecciones en el intercambio social.

Predicción perceptual y emulación

Procesamos en forma digital y sintetizamos la realidad visual en forma aproximada pero lo suficientemente aceptable teniendo en cuenta la rapidez de la resolución de la ecuación (por eso el perfeccionismo en ciertas circunstancias es contraproducente, o “no hay que mirar de cerca los ojos del cocodrilo para conocer sus intenciones”). En principio, buscamos con antelación por regularidades en la escena u objeto (repetición frecuente de las unidades de información). La suma de regularidades es el sine qua non que nos permite predecir. Estas regularidades se pueden diagnosticar en forma deductiva o de “arriba para abajo”.

Como si nos repitiéramos en nuestra mente: “Es un objeto móvil, es un animal, es un reptil, es una culebra… ¡es una cascabel! El cerebro contiene unidades de emulación o “emuladores”geneticamente programados. Continuamente los activamos en nuestra imaginación reproduciendo escenas posibles como ejercicio psico-calisténico profiláctico.

Individuos con temor exagerado como los que padecen de fobia social no pueden ejercitarse en la imaginación para desensibilizarse. Ocasionalmente uno escucha a personas decir cuando se habla de algo desagradable “no quiero ni pensar en eso”. Si uno no puede ejercitarse en la imaginación sobre escenas posibles de cualquier índole no hay lugar para habituación, tornándose uno en “el eterno primíparo” y desarrollando “Desorden de la Ansiedad Generalizada”. Entre mejor es el emulador más fácil el aprendizaje del movimiento observado y la emulación es más próxima a la realidad.

La ansiedad interfiere con la observación, con la emulación y con la auto corrección de contexto provista por las descargas corolarias. Si no podemos copiar fácilmente por falta de familiaridad o porque el movimiento lo despliega alguien que no es históricamente tu coespecifico (¡primera vez que vemos un marciano!) el interruptor subcortical de la ansiedad interfiere con el proceso de retroalimentación. A su vez lo que es raro o no entendemos (reconocemos) lo tememos. Entre más temor más interferencia con el aprendizaje. Es más, con el tiempo los ansiosos desarrollan un programa facilitatorio “pesimista”. Todo lo que vemos es malo, todo es peligroso.

Todo se torna en un mecanismo vicioso autodestructivo. La experiencia normalmente perfecciona nuestra capacidad emuladora y auto correctora, al igual que perfecciona nuestra habilidad de comunicación verbal y psicomotriz. La experiencia nos vuelve más inteligentes y como tal más “liberales”, “demócratas” y tolerantes. Es decir, nos vuelve más flexibles.

Coincidencia visual, verbal y motora

La observación silente de objetos diseñados con propósito motor específico -un martillo, una sierra, un revólver- activa la corteza frontal dorsal. Nombra dichos objetos en silencio activa, aparte de la zona frontal inferior verbal de Broca en el hemisferio izquierdo, la corteza dorsal, ventral y motor suplementaria ipsilateral. El mundo tiene semántica y contexto. Si no lo tiene para nosotros, no lo vemos.

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