Tu casa es tu gran tesoro, ese lugar donde siempre te sientes a salvo; donde vuelves después de un día agotador en la oficina y cuando abres la puerta sientes ese olor a hogar; donde estando solo o viviendo con tu pareja o familia encuentras esa paz y tranquilidad, esa sensación de que el mundo puede estar en pleno caos que ahí dentro estás a salvo.
Una casa es para nuestra mente ese lugar físico que ha sido diseñado y organizado en profundidad pensando en el bienestar y la paz mental propia. Un lugar que gracias a la armonía, el orden, el olor, la luz y la decoración convierte unos metros en un ambiente acogedor y un hogar.
Hace una década, decorar una casa era una tarea de profesionales, nadie se paraba a pensar en qué muebles poner, cómo combinar los colores de las paredes o cómo jugar con las texturas. Pero, desde hace unos años, la decoración es para muchas personas un pasatiempo más como el slot, la pintura o la lectura. Una actividad que a base de pruebas e investigación te otorga una sensación de autonomía para elegir cómo quieres que sea tu nuevo hogar.
La clave de un buen hogar es la organización
El poder del orden y la organización es mucho mayor de lo que muchas personas creen. Por ejemplo, cuando vas de viaje y entras a la habitación del hotel, al hostal o al apartamento lo primero que se suele hacer es ver la que será tu casa por unos días. Y sin quererlo siempre nos fijamos en cómo está decorado, en el color de las paredes, en cómo está hecha la cama, en el color de los cojines, en los cuadros colgados y lo que representan y en la limpieza.
El orden contribuye notablemente a la sensación de paz y tranquilidad de nuestra mente. Algo parecido a cuando nos hablan los expertos de la salud sobre organizar el día y la necesidad de crear un hábito para ayudar al cerebro. Con el hogar pasa igual: no es lo mismo entrar a una casa sucia y con cosas por el suelo, que a una limpia, que huele a ambientador y que da sensación de orden y limpieza.
Por eso, antes de empezar con la paleta de colores hay que priorizar el orden de la casa. Por mucho empeño que pongas y por más ayuda de profesionales y diseñadores de interiores que pidas, tu casa no tendrá brillo ni luz propia si todas las estancias están llenas de enredos y objetos desordenados.
Haz limpieza de lo que no necesites
Con el paso de los años, es común empezar a coleccionar objetos y recuerdos de eventos, bodas o cumpleaños que nunca utilizas. Es cierto que tienen un valor sentimental, por lo que lo más lógico es guardarlos en una caja para que nunca se olviden y quitarlos de la estantería del salón.
Define tu propio estilo
Después de investigar, de consultar a expertos y de ver los colores, las formas y el tipo de muebles que te gustan, es necesario que establezcas un estilo propio. Es decir, no puedes querer muebles en tono pastel y pintar una pared muy oscura, no es coherente visualmente. No importa si optas por un estilo más minimalista, recargado, de colores nórdicos, de estilo rústico o más industrial. La clave está en mantener ese estilo en cada detalle, para que haya armonía en toda la casa.
Es como crear un puzzle visual para que siempre puedan encajar las piezas, aunque las cambies de sitio en unos años.
Cuida la iluminación natural
La luz natural es el secreto de cualquier casa de revista. No hay ninguna mansión o chalet que muestran en los programas típicos de decoración de casas que no tengan grandes ventanales de cristales con luz natural la mayor parte del día. Tienes que aprovechar al máximo la luz natural, ya sea con cortinas claras o estores, que te permitan aislarla cuando sea necesario.
Foto de Amy Humphries en Unsplash







