Ricardo Montaner recibió el Premio Billboard “Espíritu de la Esperanza”

Un comité editorial de la revista Billboard resolvió premiar a Ricardo Montaner por su dedicación y labor humanitaria en favor de los niños por medio de sus dos fundaciones, Hijos del Sol y Ventana de los Cielos, con quienes comparte sus ganancias.

Su hijo, Héctor Montaner, le entregó la estatuilla y lo sorprendió dedicándole la canción “Hijos del sol”. “Este ha sido mi premio más importante”, manifestó Montaner con lágrimas en los ojos y con la estatuilla en sus manos.

“Tenía un montón de cosas preparadas para decir, pero no me imaginé que mis hijos me entregarían esto”, agregó, mientras tres de sus descendientes le aplaudían a su lado.
Al finalizar Ricardo comentó que un día, cuando se dirigía a una entrevista y su automóvil se detuvo frente al semáforo en una calle de la ciudad de México, un niño se acercó para limpiarle los cristales a su vehículo.

“Su rostro estaba pintado como el de un payaso, y estaba haciendo algunos trucos callejeros para ganarse algunas limosnas, se me partió el corazón al verlo y, desde entonces, comencé a prestar atención a los demás niños de la calle en los otros países a los que viajaba. Finalmente decidí crear una agencia que apoyara proyectos en beneficio de estos niños.”

“Dios nos da misiones en la vida”, dijo Montaner, “Me puso aquí para entretener, pero sobre todo para ayudar a otros. Cada día en La Ventana atendemos entre 8 a 10 niños y, el 5 de mayo, inauguraremos una nueva sala de terapias en sus instalaciones, el trabajo de La Ventana tiene dos caras: por un lado los niños reciben una serie de terapias para su rehabilitación, lo que incluye terapia musical y equinoterapia, en donde los niños mentalmente incapacitados, se les trata a través del contacto con caballos” indica el cantante.

Montaner también está en el lado de las familias, a quienes les da una terapia de apoyo. “Los ayudamos a comprender lo que significa tener un niño con este tipo de discapacidades y por que Dios los trajo a nosotros”, apunta Montaner, destacando la dificultad en todos los niveles que criar un niño así representa para su familia. “Al final, ellos se marchan creyendo en Dios y agradeciéndole por sus hijos” acota Ricardo.

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