Científicos advierten Desastre si Inseguridad Alimentaria converge con Sequías

Un nuevo estudio sobre consecuencias del cambio climático en el mundo identifica los “sitios calientes” del planeta donde ya sufren problemas crónicos de alimentación y que pueden ser más vulnerables aún con el cambio climático, señalando algunas regiones de África, Asia Meridional y América Latina, donde, en menos de 40 años, la perspectiva muestra estaciones de cultivo más cortas, más cálidas o secas, lo que podrían poner en peligro a cientos de millones de personas ya de por sí empobrecidas.

El informe, titulado “Mapeo de la vulnerabilidad relacionada con el cambio climático y la inseguridad alimentaría en los trópicos del mundo”, fue elaborado por el Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaría (CCAFS, sus siglas en inglés) del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), que lidera el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Colombia.

El trabajo fue realizado por un equipo de científicos en respuesta a la necesidad urgente de enfocar los esfuerzos de adaptación al cambio climático en aquellas poblaciones y lugares donde la probabilidad de que las condiciones de cultivo van a empeorar lo que supone una mayor amenaza para la producción de alimentos y la seguridad alimentaría.

De acuerdo con ese estudio, América Latina también se enfrenta a importantes desafíos, pues se predice que para el año 2050 se verán afectados los cultivos básicos de maíz y los pastos para el ganado, debido a la disminución de las épocas de siembra.

Además, algunas partes de América Latina probablemente experimentarán temperaturas demasiado elevadas para la producción del fríjol, un cultivo básico de gran importancia en la región.

“El informe del CCAFS es una prueba convincente de la necesidad urgente de adaptarnos rápidamente al cambio climático y de una manera eficaz para proteger tanto a los pequeños productores como el suministro mundial de alimentos”, dijo Andy Jarvis, científico del CIAT que participó en ese estudio y que coordina ese programa global. “El reto no tiene precedentes y ahora nadie puede ignorar más la ciencia, es hora de actuar”, dijo.

Con respecto a la situación de América Latina, Jarvis dijo que los impactos en la agricultura son muy grandes, pero a la vez, “la capacidad de respuesta de las instituciones y de la misma gente es alta”.

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