Salud El acto Médico: Consideraciones Básicas

El acto médico tiene, como base fundamental, el amor del médico por la vida humana, por el enfermo y por la misma profesión con la cual se ha comprometido

Título 11,Capítulo 1,Artículo 11 de la Ley 23 de 1981:
“La actitud del médico ante el paciente será siempre de apoyo. Evitará todo comentario que despierte su preocupación y no hará pronósticos de la enfermedad sin las suficientes bases científicas.

En el Eclesiástico aparece una cita interesante:

“…Puesto que hay un tiempo en que has de caer en manos de los médicos y ellos rogarán al Señor que te aproveche lo que te recetan para tu alivio, y te conceda la salud, que es a lo que se dirige su profesión …”

, Por lo tanto, como dice Lain Entralgo, es una relación que presenta varios aspectos: interhumano, de ayuda y técnico, mediante los cuales el médico puede ofrecer una de tres opciones: consejo en la toma de una decisión, educación y asistencia médica.

De acuerdo con este mismo autor, la dinámica de esta relación tiene varios momentos: Afectivo (Amistad entre el médico y su paciente), Cognoscitivo (Diagnóstico) y Operativo (Terapéutica), regidos por una serie de normas éticas y en un contexto históricosocial.

Sin embargo, a algunos médicos los mueven motivos completamente diferentes al simple altruismo y amor a la humanidad. Tal es el caso del afán económico desmedido, la búsqueda de prestigio, el ascenso en la escala social, la curiosidad científica especial por una enfermedad en particular, etc.

De acuerdo con el Dr. J Tissnesh

“…El paciente busca atención para su salud, pero también busca amor, comprensión, atención integral, esperanza. Detrás de todo enfermo hay un ser humano angustiado y necesitado que ha confiado al médico su don más preciado, su vida. La respuesta a la solicitud del paciente, requiere ciertas cualidades especiales: disposición para ayudar, competencia y claridad científica, destreza, honradez profesional, conocimiento del hombre y de la sociedad, una recia estructura moral y ética …”.

Por supuesto, el paciente también tiene una serie de obligaciones en esta relación. Para empezar, debe expresar siempre la verdad.

Un Padre de la Iglesia Católica, San Jerónimo, decía con sobrada razón:

“…Si el enfermo se avergüenza de descubrir su llaga al médico, la medicina no cura lo que ignora …”.

Sin embargo hay que tener en cuenta que, en no pocos casos, los motivos del enfermo pueden ser muy diferentes: Deseo de buscar una incapacidad para no asistir a sus obligaciones cotidianas, búsqueda de medicamentos controlados, exploración de conceptos para “perfeccionar” una queja contra otro médico e, incluso, atracción física hacia el médico, entre otros.

Obligaciones y deberes del médico

Las obligaciones del médico, en opinión generalizada de los tratadistas son, con algunas variaciones, las siguientes:

1. Secreto Profesional
2. Información adecuada y consentimiento
3. Obligación de conocimiento
4. Obligación de diligencia y técnica
5. Continuidad en el tratamiento
6. Asistencia y consejo
7. Certificación de la enfermedad y del tratamiento Efectuado

Secreto profesional
En el juramento Hipocrático se estipula:

“…Aquello que yo viere u oyere en la sociedad, durante el ejercicio, o incluso fuera del ejercicio de mi profesión, lo callaré, puesto que jamás hay necesidad de divulgarlo, considerando siempre la discreción
como un deber en tales casos …”.

El secreto profesional médico cubre aquello que por razón del ejercicio de la profesión se haya visto, oído o comprendido y que no es ético o lícito revelar, salvo que exista una causa justa y en los casos contemplados por disposiciones legales.

De acuerdo con Uribe Cualla se requieren varias condiciones para que exista violación del secreto profesional:

– Que el infractor tenga una profesión u oficio
– Que el asunto se haya conocido con motivo del ejercicio profesional, aunque no tenga nada de confidencial
– Que el médico cause algún perjuicio o pueda causarlo con la revelación de lo secreto, no obstante
tener la obligación de guardarlo,
– Que se haga con plena conciencia (Delito) o inadvertidamente (Falta Moral)

Aunque el artículo 74 de la Constitución Política dispone la inviolabilidad del Secreto Profesional, existen limitaciones, especialmente en casos de algunas enfermedades infecto-contagiosas, en donde lo que más llama la atención es la contradicción misma de las normas sanitarias.

Información adecuada y consentimiento
Como hemos analizado en otra publicación, los actos humanos, en nuestro sistema jurídico, para que produzcan efectos plenos, deben ser realizados con consentimiento. Ese consentimiento debe ser exento de vicio: error, fuerza o dolo (Artículo 1508 del Código Civil). En caso contrario, el acto estará viciado de nulidad y no producirá ningún efecto o producirá otro distinto al que normalmente se persigue con este obrar.

Obligación de conocimiento
Es indispensable que la formación y los conocimientos del médico sean adecuados y actualizados. Para lograr esto se requieren muchos años de estudio y práctica. El médico se forma en las facultades de medicina aprobadas para tal efecto por el gobierno del respectivo país. En resumen, el médico debe saber cómo utilizar su arte, cuándo aplicarlo, por qué utilizarlo y en quién hacerlo.

Obligación de diligencia y técnica
Está ligada a la anterior. El médico debe colocar la máxima diligencia y utilizar sus habilidades al máximo para atender a su paciente. El profesional de la salud debe entonces tener una habilidad básica, fundamentada en la ciencia de su oficio, disposición de ánimo y conocimientos claros, para poder utilizar el cerebro, las manos y los instrumentos con el objeto de modificar o eliminar la enfermedad o la mal función orgánicas, para prolongar la vida y mejorar su calidad y dignidad

Para el ejercicio de cada especialidad el médico debe ser experto en el manejo de la~ herramientas, equipos y máquinas correspondientes. Si en un momento dado el “estado del arte” de un área médica específica incluye el uso de un equipo que se encuentre al alcance del país y del paciente, el médico deberá remitir al enfermo al especialista o institución que, por poseer tal artefacto le brinden los mejores beneficios.

Obviamente en este aspecto se encuentran las limitaciones de tipo económico, pero la información que el paciente recibe del médico sobre tales posibilidades técnico-científicas, dejarán en manos del enfermo la decisión. Si éste no quiere, o no puede aceptar el ofrecimiento, el médico debe respetar su decisión.

Obligación de continuidad del tratamiento
Una vez el médico establezca una relación profesional con su paciente, la terapéutica deberá continuar hasta que el enfermo sane, o cambie voluntariamente de médico, o sea remitido a manos de otro especialista.

Sin embargo, existe el área de la medicina institucional, en donde por razones de organización burocrática el paciente debe ser controlado por el médico de turno. En este caso, la relación médico-paciente que ya ha sido alterada por el tipo de ejercicio, también cambia un poco debido a la “despersonalización” en el manejo de los enfermos.

Obligación de asistencia y consejo
Como hemos mencionado, la medicina es por esencia una carrera humanística y tiene como objetivo apoyar en todo momento al enfermo. Baste recordar de nuevo la famosa frase: “Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre”. El médico debe constituirse en consejero, buscando siempre la decisión que sea más conveniente a su enfermo.

Certificado médico
Es el documento en el cual el médico hace constar un hecho o característica de un paciente, para que tenga efecto algún hecho jurídico adicional. En otras palabras, se deja constancia de alguna enfermedad o estado de salud, aptitud o daño orgánico específico, para que posteriormente tenga aplicabilidad en otro hecho o acto.

Acto médico institucional

Esta forma de relación puede ser de varios tipos:

• A través de entidades hospitalarias de servicio público en donde el médico es un empleado a sueldo.
• A través de instituciones como el Seguro Social.
• Mediante entidades privadas que contratan su infraestructura con corporaciones, ofreciendo su cuerpo médico como parte del contrato.
• Por medio de empresas de medicina prepagada.

Aunque en estos casos el paciente no busca voluntariamente al médico, se somete a ser atendido por quien se encuentra de turno o llamada. Esto no descarta la relación contractual entre el médico y el enfermo, sino que más bien involucra a un tercero: La institución prestadora de servicios, quien paga al médico por su trabajo y debería garantizar al enfermo la mejor atención posible.

La atención institucional es una forma de permitir el acceso a la salud a gran cantidad de personas que en forma individual y privada no lo hubieran podido conseguir. Sin embargo, se ha encontrado una relación distinta con el paciente, si no en el aspecto profesional, sí por lo menos en el área afectiva. No se puede negar la burocratización e ineficiencia en muchas de las entidades prestadoras de servicios y el predominio de la parte económica, circunstancia que puede resumirse en el cambio de “Hacer lo que sea mejor para el paciente” por “Hacer lo que sea mejor para la empresa-industria de Salud”.

Derechos del paciente

En la Resolución 13437 de 1991, la ley colombiana expresa, en resumen, los derechos de los pacientes así:

• Elección libre del médico dentro de los recursos disponibles en el país.
• Comunicación plena y clara con el médico.
• Confidencialidad en la historia clínica.
• Respeto de decisiones en caso de enfermedad irreversible.
• Explicación de costos por parte de médicos e instituciones.
• Atención no condicionada a pago de honorarios en caso de urgencia.
• Recibir o rehusar ayuda espiritual.
• Respeto a la decisión de participar en investigaciones.
• Respeto a la voluntad de donación de órganos.
• Derecho a morir con dignidad.

Deberes del paciente

El paciente, en su condición de actor principal del Acto médico considerado como un contrato de servicios, tiene también una serie de obligaciones.

• Colaborar en el cumplimiento de las normas institucionales
• Tratar con respeto al médico, a los paramédicos, a otros pacientes y a los acompañantes
• Firmar el documento de salida voluntaria o de noaceptación de los tratamientos propuestos, cuando así lo decida

Derechos del médico
Yepes los resume a partir del Código de Ética
(Ley 23 de 1981).

• Derecho a ejercer la profesión una vez cumplidos los requisitos legales
• Derecho a recibir trato digno por parte de pacientes y familiares
• Derecho a no prestar servicios en casos que no sean de urgencia, en casos específicos contemplados en la ley
• Derecho a recibir remuneración por su trabajo
• Derecho a intervenir sin autorización en casos de urgencia
• Derecho a solicitar Junta Médica
• Derecho a la propiedad intelectual sobre sus trabajos
• Derecho al buen nombre y honra
• Derecho al debido proceso y a la defensa


Cirujano Cardiovascular. Fundación Santa Fé de Bogotá. Presidente. Federación Médica Colombiana

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