Recorrido del Pasado: Dr. Waldemar Wilhelm

El servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial se abre por primera vez en el Hospital San José en 1958 y se reciben como primeros residentes al Dr. Mildardo Sepúlveda y al Dr. Gabriel Anchique, quien después de ser médico se especializa en Medicina Interna y Salud Pública, fallece en 1987 en la ciudad de Ibague.

En el año de 1961, el Dr. Whilhem y sus primeros residentes invitan al Dr. Hinds de Estados Unidos, para que con su experiencia oriente sus postulados. En 1962 se invita al Profesor Hessler, cirujano alemán, para que ilustre al servicio del Hospital San José. El Dr. Hessler dicta conferencias y hace demostraciones quirúrgicas sobre el manejo invasivo y no invasivo de la disfunsión de la articulación temporomandibular. Estas enseñanzas las transmitimos prácticamente durante una década.

En 1964, el Dr. Whilhem ocupa la presidencia de la Sociedad Latinoamericana de Cirugía Oral y Maxilofacial.

Fueron sus primeros residentes:

Alfredo Villamarín, quien después ocupa la Jefatura del servicio de la Universidad de Cartagena.

Mildardo Sepúlveda quién fue su asistente durante nueve años y quien lo reemplazó en el Hospital San José refundando el servicio en 1978 hasta la actualidad.

Se entrenaron bajo su dirección en el Hospital San José los doctores: Alfredo Villamarín, Mildardo Sepúlveda, Gabriel Anchique, Mercedes Herrera, Carlos Díaz, Jairo Duque C., Enrique Amador, Enrique Llanos, Julio Gutiérrez, Juan Manuel Chirivi, Yolanda Bernal.

ENTREVISTA
DOCTOR MANUEL TORRES M.

Ex-Jefe Servicio Cirugía Oral y Maxilofacial
Hospital Militar Central – Bogotá, D.C.

Dr. J.M.Ch.- ¿Que Recuerda Usted de la personalidad del Dr. Whilhem?

Dr. M.T.- Como persona ocultaba una sensibilidad muy grande y digo que ocultaba porque no lo expresaba probablemente debido a su mismo orígen. Era una persona que se preocupaba mucho por los pacientes y tal vez el objetivo más importante para él, era modelar a sus alumnos en el respeto y la consideración por el paciente. Su trato era muy respetuoso, cordial y considerado; no toleraba la deshonestidad, el incumplimiento y la irresponsablilidad.

Era un poliglota, hablaba Alemán su idioma nativo, español, ingles, francés, latín y griego. La música también era una de sus pasiones; interpretaba el piano, el órgano y al serrucho de carpintería, le sacaba melodías como si fuera un violín. Le gustaba la música colombiana y manifestaba que era muy difícil de interpretarla al piano. Disfrutaba mucho el buceo y para practicarlo tenía una propiedad en las islas del Rosario.

Dr. J.M.Ch.- ¿Para usted que representó en su vida profesional haber sido alumno del Dr. Whilhem?

Dr. M.T.- Para mi fue lo más importante que sucedió en mi vida profesional puesto que no solamente me forme a su lado como cirujano sino que también me sirvió de ejemplo para ser una persona ante todo, responsable, honesta y cumplidora del deber.

Además de él recibí uno de los honores más gratificantes que un alumno pueda obtener de su maestro, cuando me manifestó que iba a renunciar a la jefatura del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacil del Hospital Militar y que yo era su candidato para sucederlo, cuando apenas terminaba mi residencia en el año de 1975. Ud., Dr. Chiriví se podrá imaginar lo que yo sentí y el escándalo que se formó cuando el Dr. Whilhem materializó su ofrecimiento en la carta de renuncia a la Jefatura y al Hospital.

Dr. J.M.Ch.-¿Cómo lo vió como cirujano?

Dr. M.T.- Era un gran cirujano, no solamente por su habilidad sino también por su gran conocimiento médico, estructurado en las materias básicas de Anatomía, Fisiología, Microbiología, etc. Siempre estuvo a la vanguardia de los últimos adelantos de la cirugía. Tenia una amistad muy estrecha con los cirujanos europeos de la época con quienes intercambiaba y compartía experiencias; varios de ellos estuvieron en nuestro país como los profesores Schuchardt, Eschler y Korkhaus de Alemania, Sir Harold Gillies de Inglaterra y otros de quienes no recuerdo sus nombres.

A nivel Latinoamericano era muy conocido y apreciado, precisamente por la casuística que presentaba.

Su respeto y consideración por el paciente lo llevo siempre a darle lo mejor con el mínimo trauma. Evitaba siempre los actos invasivos; como testimonio tenemos los casos de fracturas de cóndilo mandibular que siempre las manejo por método cerrado cualquiera que fuera el desplazamiento, con su larga experiencia y demostraba cómo los resultados eran superiores y sin secuelas comparados con los casos de reducción abierta.

Desarrolló la técnica quirúrgica de la Osteotomía unilateral en las laterognatias, la cual yo complementé con el diagnóstico preciso de la anomalía para utilizar con más precisión la técnica quirúrgica, está publicado en “Revista Hosmil Médica”.

Además su casuística era muy grande de casos difíciles con extraordinarios resultados que valieron para su reconocimiento internacional. Me atrevo a afirmar que el Dr. Whilhem era más conocido y reconocido en el exterior que en nuestro medio.

Dr. J.M.Ch.- Diga una anécdota que recuerde de él.

Dr. M.T.- Del Dr. Whilhem recuerdo muchas anécdotas pero desafortunadamente son inpublicables en su mayoría sin embargo, recuerdo una que el contaba cuando le toco convalidar su título en la U. Nacional. El examen de anatomía fue con el famoso Dr. Cadena que era “el coco” en esta materia, en aquella época los que lo conocieron dicen que con el nadie pasaba. El Dr. Whilhem cuenta que cuando termino el examendel Dr. Cadena le dijo que no le colocaba el 5 porque este era para el profesor.

Dr. ENRIQUE AMADOR

Actual Jefe del Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial
Hospital Militar Central – Bogotá, D.C.

La personalidad del Dr. Waldemar era recia y frentera, decía lo que creía de cada quien, sin tapujos ni hipocresías. Así mismo, era muy humano y aunque no sé con detalle su historia de cuando fue educado, si sé que su formación era estricta y seguía un método para alcanzar sus objetivos.

Era perseverante y aunque no lo pareciera, tenía una paciencia impresionante. Por ejemplo, en su casa campestre llevaba estadísticas de la intensidad pluviométrica en los últimos 20 años; eso ejemplifica lo que afirmo y ese mismo espíritu lo reflejaba en el ejercicio de su profesión de odontólogo y cirujano Maxilofacial. Fumaba cigarrillo sin filtro, nacional, no manejaba automovil, lo hacía su esposa Doña Fanny; era un adelantado para su época y fue una lástima que no hubiese encontrado alguien de su talla con quien trabajar al unísono.

El desarrollo de la cirugía en los hospitales que él lideró, lo hizo casi sólo y algunos de sus alumnos trataron de emularlo sin comprenderlo por completo. Siempre vivió en forma humilde aunque no era pobre, quería ser un campesino que trabajaba la tierra y disfrutaba intensamente lo que ella le proporcionaba. Tocaba el piano y el serrucho, amenizando los ratos que compartía con sus amigos. Pienso que una de sus frustraciones fue no tener hijos y cuando yo lo conocí que ya era un hombre maduro, se le notaba que este era uno de sus vacíos. Académicamente nos dejaba perplejos con lo que sabía y no temía intervenir en las conferencias clínico-patológicas en los hospitales aportando sus conocimientos al cuerpo médico. En mi vida profesional, el compartir tres años como alumno suyo, permitió que siempre fuera metódico y ordenado además de cumplidor del deber.

Creo que este fue su principal legado, además de los conocimientos básicos de la círugía. Si bien es cierto que la cirugía moderna es bien distinta de la que se realizaba hace 30 años, si dió las bases para que pudiese ingresar en las nuevas técnicas y nuevos conocimientos quírúrgicos.

Como cirujano era muy meticuloso, cuidadoso de los tejidos y de mantener siempre lógica en todas sus intervenciones. En 1974 practicó una osteotomía «Lefort I» para corrección de una asimetría facial, mucho antes que se supiera de los estudios del Dr.Bell; la hizo en dos tiempos, primero la parte vestibular y luego dos semanas mas tarde practicó una osteotomia en el rafé palatino. No existía fijación rígida conplacas y tornillos pero conocía de métodos ortopédicos para la fijación de las fracturas. Nunca fue avaro en comunicar sus conocimientos. Igual era como clínico; observaba el paciente, lo examinaba y muchas veces sin ver una radiografía daba su diagnóstico que por lo general era acertado. Llevaba muchos años de experiencia que lo calificaba como un verdadero maestro.

DR. WALDEMAR WILHELM

Fecha de nacimiento: 7 de noviembre de 1913
Ciudad: Karlsruhe Baden
Graduado Johan Wolfgang Goethe Univerität. Frankfurt/Main 6 de octubre de 1936 “Sehrgut” (Muy buena nota)
Especialización en Cirugía Oral y Maxilofacial. Nordwestdeutsche Kieferklinic. Con el Prof. Dr. Schuchardt. Hamburgo.
Llegó a Colombia en 1937 a la ciudad de Cali donde vivió un año.
Certificado por la Asociación Colombiana de Facultades de Odontología. Comité General de Especialidades. Especialista en Cirugía Oral. Dic. 4 de 1964.
Profesor Titular Facultad de Odontología Universidad Nacional de Colombia Oct. 4 de 1976.
Asociación Latinoamericana de Cirugía Oral. Miembro Fundador Agosto 31 de 1962.
Sociedad Colombiana de Cirujanos Orales. Miembro Fundador. 7 de Junio de 1958.
Profesor Honorario Universidad de Cartagena. Julio 15 de 1960.
Profesor Universidad Nacional. 1951 – 1968. Hospital San José. Jefe Maxilofacial.
Jefe de Cirugía Maxilofacial Hospital Militar 1968 – 1976.
Falleció el 17 de noviembre de 1994 Herremalb – Alemania.

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