Multinacional Adopta Metodología Creada por el CIAT

Una metodología participativa creada por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) fue adoptada por una empresa multinacional para desarrollar sus proyectos sociales en zonas rurales del departamento del Cauca.

Se trata de los Comités de Investigación Agrícola Local-CIAL, conformados por campesinos elegidos por su comunidad para ensayar nuevas tecnologías agrícolas, y que les permite organizarse y crear una capacidad de autogestión.

“Las cosas buenas son para copiarlas y usarlas”, dice Héctor Fabio Calderón, ingeniero agrónomo de Smurfit Kappa Cartón de Colombia S.A., jefe del Proceso Social de esta empresa que adoptó la metodología para apoyar proyectos en algunas comunidades donde tiene su radio de acción.

La metodología fue creada en 1990 y la compañía la adoptó en el 2001, tras conocer de cerca experiencias y ver resultados. “Cuando la gente es capaz de explicar un proyecto, de sus alcances no sólo en lo productivo sino en lo personal, es porque la metodología funciona”, dice Calderón, para justificar esa adopción. “La gente aprende a tomar decisiones y les permite a los agricultores reinventar sus fincas”.

Hoy en día, con el apoyo de esta multinacional, funcionan 20 comités en tres municipios caucanos -Buenos Aires, Sotará y El Tambo-, en los que son evidentes los cambios positivos en la actitud de las comunidades. La capacitación que se recibe a través de los CIAL permite formar líderes-investigadores que plantean proyectos con el visto bueno de la comunidad, los implementan, les hacen seguimiento, miden resultados y los comunican a los demás. “Eso es importante, porque lo que no se mide, no existe y no es sostenible”, dice Calderón.

Esta metodología permite respetar lo que quiere el actor rural, pues es éste el que identifica los problemas y decide qué hacer, para luego sí entrar en contacto con los aliados –en este caso, la empresa privada- que tienen programas sociales que encajan en la comunidad.

Smurfit Kappa Cartón de Colombia desarrolla un proyecto forestal en el Cauca, en cuyo territorio confluyen diferentes problemas que afectan a la comunidad. “No se puede decir que el proyecto de uno anda bien, cuando se está inmerso en una comunidad que anda mal”, dice Calderón para explicar cómo la metodología ha allanado el camino para que la empresa desarrolle exitosamente su proyecto de responsabilidad social.

El efecto más grande con la experiencia participativa, según el funcionario de esta multinacional, es el mejoramiento de la comunicación entre la gente, lo que ha permitido estrechar los lazos de amistad entre veredas, que a su vez ha redundado en el fortalecimiento del tejido social que es indispensable para soportar los problemas que afrontan y evitar, entre otras cosas, el desplazamiento.

La metodología CIAL fue creada por el CIAT y se ensayó por primera vez en Pescador, una pequeña población del Cauca, y tuvo tanto éxito que se fue extendiendo primero en ese departamento y luego a otras regiones de Colombia. La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) la adoptó para diferentes proyectos.

Los alcances sociales de la metodología traspasaron las fronteras colombianas, y hoy en día existen comités en varios países de América Latina y el Caribe.

“Abundan los ejemplos de comunidades campesinas que han transformado su vida gracias a estos CIAL”, dice José Ignacio Roa, ingeniero agrónomo del CIAT, experto en investigación participativa, quien ha sido uno de los impulsores y capacitadores. “De ser simples jornaleros, han pasado a formar microempresas comunitarias que mercadean con el fruto de sus cosechas, ya se trate de semillas o de productos procesados. Y eso nos llena de orgullo”.

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