Estudio sobre la Habitabilidad en Bogotá, Indice de Desarrollo Humano

El Indice de Desarrollo Humano –IDH-

El IDH mide el proceso de la ampliación de las opciones humanas que permite vivir a la gente una vida prolongada y sana, tener educación; y acceder a los bienes y servicios necesarios para tener una vida digna[42].

La valoración se realiza en una escala de 0 a 1, siendo 1 el mayor desarrollo humano posible. El IDH está relacionado con la esperanza de vida, analfabetismo, escolaridad e ingresos.

El IDH registrado para los años 1994 y 1997 fue superior al registrado en el 1999; donde los índices variaron en un 0.016 a 0.012 para los dos primeros años, descendiendo en 1999.

En materia de vivienda, los datos censales brindan información sobre las deficiencias en dos atributos relacionados con precariedad habitacional: hacinamiento y precariedad en términos de una estructura deficiente en la edificación.

El hacinamiento es la estrategia utilizada por los bogotanos para acceder a un alojamiento satisfactorio; y se caracteriza por la acomodación en espacios muy pequeños de un número excesivo de habitantes, generando un incremento en el precio de espacio construido y de los terrenos. Produciéndose un alto número de viviendas, con menor tamaño.

Entre 1951 y 1973, la sobreocupación de las viviendas aumentó de manera acelerada hasta llegar en este último año a un 23% de los hogares bogotanos que acomodaban 4 habitantes o más por cuarto (entendido como cuarto todo espacio en la vivienda diferente a baño y cocina); esta cifra constituye la manera como se manifiesta la precariedad habitacional en la ciudad.

Entre 1973 y 1985 se progresa de manera apreciable, ya que la proporción de hogares en estas desfavorables circunstancias se contrae al 14.9%; incluso el número absoluto de personas en esta situación pasa de 643.921 a 619.809, y entre 1985 y 1993 en términos absolutos se pasa de 619.809 personas a 438.064.

Sin embargo a pesar de existir un menor número de hogares hacinados, los que tienen esta precariedad la sufren con mayor intensidad.

Los niveles de precariedad en términos de edificación, según los estratos de ingreso referenciados por el DANE (5 y 6 alto; 3 y 4 medio y 1 y 2 bajo), presentan el siguiente comportamiento: El estrato alto muestra un nivel completo de condiciones habitacionales satisfactorias (en él se encuentran cerca del 7% de los hogares bogotanos).

En el estrato medio las condiciones son más severas; para la última fecha 96-97 el nivel de hogares con condiciones menores a la normal era de 30% de los cuales el 17.2% presenta condiciones de extrema precariedad. Es de subrayar que dado el gran peso de este estrato en la población (alrededor de 2 terceras partes), más de la mitad del total de la precariedad extrema se encuentra en esta franja de población (56.75% en 1993 y 54% en 1996-97).

Finalmente, en el estrato bajo un poco más de un cuarto de los hogares muestra niveles elevados de precariedad extrema (43.2% en 1993-95 y 38.2% en el 96-97[43] ).

En cuanto a las soluciones habitacionales iniciadas durante la vigencia de 2000, (82%), estas se concentraron en construcción de viviendas de interés social subsidiable, teniendo una creciente participación aquellas unidades con precios inferiores al tope de los 135 smlm.

Durante el último semestre se continuó acrecentando la participación de las viviendas de interés social con precios hasta 135 smlm representando el 90% del total.

En número de soluciones se presenta un aumento del 58% con relación al período anterior; no obstante, el volumen continua siendo muy bajo para las necesidades de la población, requiriéndose la construcción de cerca de 20.000 viviendas por semestre.

Al igual que en períodos anteriores la producción se encuentra ajustada hacia donde el mercado potencial es mayor, aumentando de manera importante la producción de soluciones con precios inferiores a los 100 smlm[44] .

En unidades de superficie para 1999 eran cerca de 7.000 hectáreas, las que de alguna manera presentaban fallas de orden arquitectónico, déficit o ausencia total en servicios públicos básicos, servicios sociales, equipamiento comunitario, infraestructura recreo- deportiva, zonas verdes, en algunos casos riesgos de deslizamiento o inundación y altas concentraciones de viviendas y población.

De estas 7.000 hectáreas se encontraban cerca de 3.000 en el perímetro urbano[45] correspondientes a los estratos 1-2 y 4.053 Hectáreas ocupadas por desarrollos clandestinos cuya población no alcanzaba a ser albergada en las 2.618 Hectáreas netas urbanizables de que disponía la ciudad dentro del mismo[46].

En cuanto al área urbanizada, pasó de 179.4 habitantes/ha. en 1995, a 200 habitantes/ha., en 1996. Esto implica una ocupación virtual del suelo con más de 56.4 viviendas por ha[47] .

Aunado al problema de la subnormalidad y al déficit de vivienda, las condiciones de habitabilidad y por ende de calidad de vida dependen de la provisión de los servicios públicos domiciliarios en el Distrito Capital, las cuales presentan igualmente carencias.

En materia de acueducto y alcantarillado, se identificaron alrededor de 2 millones de habitantes pertenecientes a los estratos 1 y 2, que sufren deficiencias en la prestación de uno o varios de los servicios básicos de acueducto, alcantarillado sanitario y de aguas lluvias[48] .

Esta población se ubica principalmente en las doce localidades de la periferia de la ciudad.

Las zonas donde se identificó la deficiencia en la distribución de agua potable son barrios subnormales localizados en la ladera sur y suroriente y zonas periféricas del occidente de la ciudad; en alcantarillado el déficit se concentra en los desarrollos de ladera del sur, mientras que el déficit de cobertura del alcantarillado pluvial se presenta en el sur desde el río San Cristóbal, en Ciudad Bolívar y en el occidente entre la avenida Boyacá y el río Bogotá[49] .

El déficit se presenta en el suministro al usuario final. El indicador de cobertura de acueducto se calcula en 95% y alcantarillado en 86%. “El crecimiento esperado de la demanda es de 2.9% para el período 2000-2010, superior al crecimiento de la población estimado en 1.9%.

Lo anterior se explica porque además de atender la demanda asociada a nuevos hogares, la empresa incorporará usuarios actualmente no conectados”[50].

Para ello se estima que se deben construir redes para instalar 67.000 acometidas de acueducto y 200.000 domiciliarias de alcantarillado para atender a la población actualmente no conectada [51] .

De acuerdo con la Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos, la comunidad que vive en la zona de influencia del relleno sanitario Doña Juana (vereda El Mochuelo) presenta un NBI del 85% caracterizada por servicios públicos deficientes o inexistentes, sin zonas verdes ni parques infantiles y con vías de acceso en regular estado, lo que implica que cualquier proyecto de ampliación del relleno debe considerar acciones concretas para el mejoramiento de la calidad de vida de esta población[52] .

Al cruzar los datos de demanda con las líneas en servicio de teléfono, los mayores déficits se presentan en los estratos 1, 2 y 3.

En el estrato 1 el déficit se calcula en 45.382 líneas en el estrato 2 asciende a 113.835 y en el 3 es de 207.297 líneas, en términos relativos los déficits son 40%, 22% y 26% respectivamente.

Para los otros estratos los déficits son menores teniendo en cuenta que, según la ETB, sus competidores han ganado participación en estratos altos, que son más rentables.

En materia de cobertura el sector energético tiene capacidad para atender la demanda actual en el Distrito. Emgesa es la compañía de generación más grande del país y posee el 21% (2510MW) de la capacidad instalada del sistema interconectado nacional.

Su participación en la producción nacional de energía fue del 20.27% en 1999, con un porcentaje de utilización de su capacidad instalada del 38.6%. Aunque Emgesa no tiene relación directa con los usuarios, su producción es la base para la realización efectiva del servicio y con esta, su capacidad para cubrir la demanda en Bogotá es del 87%.

Se ha considerado que este resultado le da confiabilidad al servicio en la capital teniendo en cuenta que en la región también está instalada la central de Chivor[53] .

En el servicio al usuario final, Codensa[54] ha puesto el énfasis en lograr el total cubrimiento legalizado del servicio, el cual se estimó para 1998 en 93,7% y para 1999 en 98%. Para esto se ha dado a la tarea de mejorar la medición del consumo e incorporar usuarios que toman el servicio en condiciones de ilegalidad.

En 1999 logró regularizar 295.564 servicios e incorporar a 85.062 nuevos clientes, cubriendo 439 barrios y beneficiando a 681.550 personas[55] .

Dentro del sector energético también se debe mencionar el servicio de gas domiciliario, que es prestado por la empresa Gas Natural S.A. ESP. El número de suscriptores ha crecido de manera considerable: en 1997 eran 432.517; en 1998 se registraron 593.314, y en 1999 ascendieron a 699.419 para un incremento del 62% en este período.

Los usuarios residenciales representan el 99% (694.175), es decir, que el servicio de gas tiene aproximadamente la mitad de la cobertura respecto del servicio de energía en la ciudad.

Aunque en general las coberturas reportadas por las empresas de servicios públicos presentan índices bastante altos, el déficit de vivienda calculado para Bogotá sugiere una subvaloración de la demanda potencial real de los mismos, ya que la habitabilidad de cada unidad de vivienda contempla no solo la construcción en si misma sino la dotación de la infraestructura necesaria para la satisfacción de las necesidades de quienes allí moran.

Esto sumado a la proyección de crecimiento de la ciudad y a la demanda potencial futura arrojaría un déficit aún mucho mayor.

Indice de Calidad de Vida (ICV) según el IDH

Mide el estándar de vida de la población de una región. Se estima a través de la integración de variables de la vivienda (material de pisos y paredes, acceso a servicios públicos, combustibles utilizados, sistemas de recolección de basuras), de capital humano (nivel educativo en el hogar, asistencia escolar) y de composición de los hogares (hacinamiento, proporción de niños-as menores de 6 años en el hogar).

Se mide en una escala de 0 a 100, siendo 100 el mayor nivel de vida posible[56] . Un índice de 100 hace referencia a un estado pleno de condiciones de vida.

La crisis económica de los últimos años, que afronta tanto el país como la capital de la república, ha generado un deterioro en la situación social, como se observa en el comportamiento de los indicadores relacionados. El porcentaje de la población que se encuentra debajo de la línea de pobreza se incrementó del año 1997 al 2000.

El comportamiento del ICV y el NBI muestra una mejoría dada principalmente por las inversiones en el mejoramiento de las viviendas y la provisión de servicios públicos en la ciudad[57] .

La precarización de la sociedad bogotana en los últimos años es acelerada por el largo período de recesión y la crisis económica nacional; generando las cifras que segregan a la mitad de la población bogotana hacia una condición de pobreza y miseria; y los niveles de desigualdad en la distribución del ingreso se agravaron en forma alarmante.

Los registros del SISBEN confirman lo anterior. A diciembre de 2001, Bogotá tenia registrado en el archivo histórico del SISBEN a cerca de 3.700.000 personas; de las cuales el 69% se encuentran clasificadas dentro de los niveles 1, 2 y 3.

Por grupo de edad, el 4% de las personas registradas son niños y niñas menores de 4 años; el 29% tienen entre 5 y 17 años; el 56% son hombres y mujeres entre 18 y 55 años, y el 11% son adultos mayores de 55 años.

Conclusiones del IDH

Según el IDH, para que la ciudad de Bogotá sea habitable se requiere de una oferta en salud, educación y empleo; capaz de satisfacer la demanda de más de 6.5 millones de personas con necesidades culturales, sociales y económicas diversas.

En Bogotá se concentra el más alto número de personas con necesidades básicas insatisfechas –NBI-. Para el año 2000 se estimó que el 14% de la población tenia al menos una necesidad básica insatisfecha; donde la migración juega un papel importante en el crecimiento de la población con un 41% de participación[58].

Desbordando las proyecciones de crecimiento de los recursos que se destinan para la inversión social; situación esta que en el sector salud es más crítica por cuanto gran cantidad de la oferta de alta tecnología se convierte en centro obligado de referencia para todo el país; condición que no se ve correspondida por la forma como se distribuyen los recursos de salud en Colombia.

Al observar los índices de pobreza e indigencia, se concluye que mientras a mediados de los noventa existía aproximadamente un 27% de la población; sufriendo los rigores de la pobreza a finales de la década un 49.6% de la población era pobre en Bogotá.

Situación similar se presenta con las cifras sobre indigencia, donde para 1997, se estimó en un 4.3% y para el 2000 en 14.9%.

Lo anterior demuestra que en Bogotá casi a la mitad de la población se llevó hacia una condición de pobreza y miseria y los niveles de desigualdad; y los niveles en la distribución del ingreso se agudizaron.

Al observar las cifras de desempleo; se deduce que las acciones hasta ahora ejecutadas por el D.C., no han permitido disminuir con éxito los niveles de desempleo; y, en consecuencia, sin desconocer los recientes signos de recuperación en la actividad productiva; la tasa de desempleo probablemente seguirá creciendo al tiempo que los ingresos de las personas continuarán deprimidos.

Respecto a la prestación del servicio de salud; aún cuando la administración ha venido realizando acciones para su mejoramiento; no se ha logrado llegar al 100% de la población y mejorar la calidad del servicio de atención, lo cual lo convierte en uno de los principales problemas para los bogotanos más pobres.

Se ha avanzado en alcanzar mejores niveles de cobertura en la educación, sin embargo, la calidad continúa siendo el principal problema.

Aunque las últimas administraciones invirtieron recursos importantes en elaborar un diagnóstico de la situación educativa; se requerirán esfuerzos adicionales para llevar a cabo las recomendaciones.

Una baja calidad educativa, reduce las oportunidades para mejorar el empleo, los ingresos y el bienestar, agudizando las desigualdades sociales.


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Referencias

[42] María Eugenia Avendaño, Los indicadores sociales mejoran pero la pobreza no cede. En Foro económico, regional y urbano, Contraloría de Bogotá, D.C., mayo 2001.

[43] Observatorio del Mercado del Espacio Construido en Bogotá mayo de 2000 documento CEDE 2000-07 Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico. Universidad de los Andes pag.215.

[44] Mercado de Edificaciones en Santafe de Bogotá Diagnostico . Camacol año 2000.

[45] Perímetro que para 1999 era de 28.153. Has, de acuerdo a lo establecido en el documento de Caracterización de la ciudad actual del DAPD, elaborado como diagnóstico para el Plan de Ordenamiento Territorial POT. Es importante señalar que el perímetro fue ampliado en el POT en 8.079 Has, las cuales involucran las 4.053 Has, de origen clandestino citadas.

[46] Ibid. pag. 71

[47] PMGA DAMA

[48] Alcaldía Mayor. Programa Desmarginalización “Bogotá en su casa”.

[49] Caracterización de la ciudad actual. Op. Cit. Pag. 118

[50] Alcaldía Mayor Bogotá, D.C. Misión de Reforma Institucional de Bogotá. Provisión de Vías, Transporte y Servicios Públicos pag.62

[51] Ibid. Pag. 63

[52] Balance social contraloría 2000

[53] Contraloría de Bogotá. Unidad de Control de Recursos Energéticos. Informe de control fiscal de EMGESA S.A. ESP. Enero-Diciembre de 1999 pag. 49

[54] Además de Bogotá, CODENSA, distribuye y comercializa energía eléctrica en 96 municipios de Cundinamarca, Boyacá, Tolima y Meta, tanto en el caso urbano como en el área rural.

[55] Contraloría de Bogotá. Unidad de Control de Recursos Energéticos. Informe de control fiscal de CODENSA S.A.ESP. Enero-Diciembre de 1999 pag. 20-22

[56] Luis Díaz, Subdirección de Planeación DABS, 2001

[57] Luis Díaz, Subdirección de Planeación DABS, 2001

[58] Informe Balance Social de la Secretaría de Salud 1999

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