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La
estructura turística de la catedral se divide en tres secciones
principales: El
viacrucis, la cúpula, la rampa de descenso y los balcones, y las naves
centrales. En el primer tramo del recorrido se
encuentra el viacrusis, émulo de las 14 estaciones bíblicas, compuesto por
pequeñas capillas talladas en sal, la mayoría de ellas con vacíos a los
socavones de la mina. Este viacrucis conduce a la cúpula, de 11 metros de
diámetro, luego a la rampa del descenso principal y a los balcones, sección
intermedia desde donde se puede observar una inmensa
cruz iluminada
hacia arriba, de 16 metros de altura, tallada en bajo relieve, la cual
domina la Nave Central.
El tramo final
conduce al centro de la catedral en donde se encuentran, igualmente, las
naves del Nacimiento y de la Muerte y Resurrección, el altar mayor, el
comulgatorio y, en el fondo, La creación del hombre, una escultural
obra de mármol, elaborada por el artista Carlos Enrique Rodríguez. Así
mismo, se pueden observar cuatro inmensas columnas cilíndricas que
simbolizan los Cuatro Evangelistas. Todo este complejo arquitectónico
religioso, asentado en las entrañas de la tierra, cuenta con planta de
energía eléctrica y con vía vehicular por si se presenta una emergencia de
evacuación. Posee una óptima infraestructura que permite brindarle al
turista la seguridad necesaria durante su recorrido, el cual
se realiza por túneles, socavones, galerías o cámaras de explotación de 16
metros de alto por 10 de ancho, y una profundidad que varía entre los 60 y
los 120 metros, durante un tiempo aproximado de una hora.
Las capillas están labradas en las paredes de la mina, con
trazos simples y poderosos, bañados por una luz tenue que acentúa el
ambiente de recogimiento. |
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