Fitoestrógenos Estado actual de sus beneficios

Artículos Originales

Clelia H. Magaril*
* Hospital del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “Dr. J. M. Ramos Mejía”, Argentina. Universidad Nacional de Buenos Aires.

Resumen

El síndrome climatérico afecta significativamente a la mujer en su transición a la menopausia y aún mucho después de ella, por el impacto negativo que producen estos cambios en la calidad de vida. Los síntomas que la acompañan motivan la consulta en aproximadamente el 75% de los casos, fundamentalmente por sofocos, sudores nocturnos y nerviosismo, cambios en el estado de ánimo y en el ritmo del sueño. Estos síntomas invalidan a la mujer en sus roles familiar, social y laboral, generando una incapacidad para convivir con esta alteración de la esfera psicoafectiva. Universalmente, el 50% de estas mujeres requieren asistencia médica, justamente por la relevancia que adquieren estos síntomas en su vida, y en más del 20% de los casos éstos persisten aún 5 a 10 años después de la menopausia. La elegibilidad del tratamiento debería tener en cuenta que las prioridades son diferentes para la paciente y para el médico: para los médicos lo prioritario es la salud cardiovascular, la osteoporosis (OP) y, por último, los síntomas vasomotores (SVM). Para la mujer lo primero son sus SVM, en segunda instancia la OP y, a veces, les preocupa su salud cardiovascular. Sabemos el papel preponderante que cumple la terapia hormonal de reemplazo (TH), no sólo en la prevención de enfermedades crónicas como la OP, sino en el alivio de los SVM y el síndrome climatérico en general, pero, después de los resultados obtenidos por el Women’s Health Initiative, muchas mujeres optaron por abandonar la TH y otras, quienes ya habían cumplido más de 5 años en TH, fueron instruidas por sus médicos para dejar estos tratamientos. Estas situaciones, sobre todo cuando las pacientes padecen síntomas en la transición de la menopausia, nos obligan a ampliar nuestro vademécum terapéutico, para indicar tratamientos que alivien estos malestares. Es aquí donde las medicinas “alternativas”, encuentran su mayor y mejor indicación.

Palabras clave: síntomas vasomotores, terapia hormonal de reemplazo, fitoestrógenos.

Abstract

Climateric symptoms affect women during their transition to menopause and many the times, negatively affect their quality of life. Vasomotor symptoms frequently need medical advice, usually for hot flashes, night sweats, nervousness, mood changes and sleep disorders, since they usually affect their family, social and working roles. In selecting treatment options for climateric symptoms, doctors need to keep in mind that priorities differ for him, whose main concerns are osteoporosis and cardiovascular disease. On the contrary, for the patient herself, vasomotor symptoms are much more important and bothersome. Traditionally, HRT has played a very important role for the management of vasomotor symptoms, however, different side effects and the possible increase in breast cancer risk among HRT users, have recently limited its use for such a purpose. As a result, several new and old alternative medicines have gained recent interest among scientific communities for the treatment of vasomotor symptoms during menopause. Among them, phytoestrogens offer a very interesting option. Here we discussed various aspects of these compounds.

Key words: vasomotor symptoms, hormone replacement, therapy, phytoestrogens.

Fitoestrógenos

¿Qué son los Fitoestrógenos(FES)?, es una pregunta que todo el mundo se hace. Los FES son moléculas de origen vegetal, presentes como componentes dietarios en más de 300 plantas, con variadas propiedades biológicas. Entre ellas, la más evidente y conocida es la de comportarse como estrógenos débiles. De hecho, esta propiedad es la que da nombre a estas sustancias (del griego phyton: vegetal, estrógeno: acción estrogénica). Sin embargo, estas acciones van más allá de la de considerarlos sólo estrógenos débiles1. Su uso data de la antigüedad y han sido usadas por siglos, como la tradicional medicina china, con un renacimiento en el siglo XX. Desde 1927 se conoce que los extractos de algunas plantas muestran actividad estrogénica2 . En ese momento se iniciaba el conocimiento sobre las funciones fisiológicas de los estrógenos en los mamíferos.

En 1931, fue Walz quien descubrió que los alimentos ricos en soja tiene un alto contenido de sustancias con acción estrogénica (isoflavonas). Hasta 1940, la farmacopea americana era un compendio de drogas vegetales, pero con el advenimiento de monodrogas sintéticas luego de la 2ª guerra mundial declinó rápidamente su uso. Recién en 1946 se identificó la acción biológica de estos compuestos, luego de la observación de la esterilidad que sufría un grupo de ovejas en Australia, la cual había sido motivada por el consumo de un forraje llamado Trifolium subterraneum, compuesto en gran parte por isoflavonas, sobre todo equol. En 1973 Utian dió a conocer los resultados de un compuesto estrogénico no esteroideo llamado inicialmente “P1496” y luego conocido como ipriflavona, el cual resultó ser un FES3. Sin embargo, el conocimiento más profundo arranca con Axelson, en 19824 y Setchell5 en 1984, quienes identificaron isoflavonas en la orina de humanos. El Instituto Nacional Americano de Salud ha incluido los FES entre las cinco categorías de medicinas complementarias y alternativas (CAM, Complementary Alternative Medicine), como terapias biológicas que usan sustancias encontradas en la naturaleza, considerando que una hormona natural es, esencialmente, derivada de una fuente biológica. El término “natural” dado a los FES, ha adquirido un cierto prestigio entre las consumidoras, pero recordemos que los estrógenos conjugados equinos son también considerados “naturales” por su origen animal. Sin embargo, no son “bioidénticos” por su diferente composición molecular y estructura.

Al mismo tiempo, muchas hormonas sintéticas son “bioidénticas”, pero no “naturales”6.

Varios estudios epidemiológicos indican el uso frecuente de medicinas alternativas en mujeres postmenopáusicas. Un estudio sueco, con más de 6000 mujeres, muestra que: mientras el 21% reciben terapia hormonal, 42% reciben tratamientos naturales, y que el 20% de las mujeres entre 50-55 años alguna vez las usaron7, y más del 10% de las mujeres en USA prefieren estas medicinas naturales para el alivio de los síntomas climatéricos8 8. Los FES son compuestos difenólicos que se encuentran en una gran variedad de plantas, especialmente cereales, semillas (sobre todo de soja), legumbres, hortalizas y raíces. También en bebidas como el vino tinto, que contiene resveratrol (protector cardiovascular), la cerveza y el whisky9- 10 . Podríamos afirmar que es casi imposible no consumir en la dieta FES, de una u otra fuente1. Las sustancias simples de los FES son de distintos tipos bioquímicos: las isoflavonas, de los cuales genisteína y daidzeína son los más importantes componentes, además del equol, junto con los lignanos (enterolactona, enterodiol) y los coumestanos. Las lactonas son las menos importantes, al igual que los cumestanos (cumestrol), cuya fuente principal la constituyen las coles, la alfalfa y los forrajes de uso animal. Por el contrario, los lignanos son los que siguen en importancia a las isoflavonas: están ampliamente difundidos en los cereales como trigo y cebada, lúpulo, arroz, centeno, frutas (cerezas, peras) y casi todos los vegetales, pero la mayor concentración se encuentra en las semillas de lino. Las más importantes son las isoflavonas, presentes, sobre todo, en las legumbres: lentejas, garbanzos, guisantes, soja, en donde se encuentra la mayor concentración. Los derivados de la semilla de soja (harina, leche, tofú), contienen las más altas concentraciones de isoflavonas, así como los brotes o la salsa, contienen pocas isoflavonas1, 11-12 .

Los FES son fenoles tetracíclicos, semejantes en su estructura a los estrógenos, y biológicamente activos, los cuales se forman por conversión metabólica en el tracto gastrointestinal13. Son mayormente absorbidos como glicósidos (azúcares precursores) y metabolizados por las bacterias intestinales a su componente activo, aglicanos, y se excretan, casi sin cambios, por orina y heces. Las tres isoflavonas principales, genisteína, daidzeína y gliciteína, provienen de sus precursores glicosilados (genistín, daidzín y glicitín, respectivamente).

La activación de la forma activa no glicosilada, desde la inactiva glicosilada, se produce por acción de las glicosidasas presentes en las bacterias de la flora intestinal.

Mecanismos de Acción

Los mecanismos de acción de los FES son variados y no sólo relacionados con su acción estrogénica1, lo cual le confiere otras propiedades suplementarias, sobre todo válido para las isoflavonas. Tienen capacidad de competir con el receptor estrogénico (RE) sobre todo beta (100 000 veces más que con el alfa) y con el receptor de progesterona, con marcadas diferencias en la bioactividad14, lo que les confiere un perfil similar al de los Serms, o sea, a los moduladores selectivos del receptor estrógenico (“fitoserms”)15. Son sustancias “estrógeno-símiles”, estructural y funcionalmente similares al 17 beta estradiol16. La acción sobre el RE es común a todos los FES y su acción estrogénica débil no es igual para todos, resultando en diferentes potencias estrogénicas, las cuales han sido medidas en cultivos de células humanas en relación al estradiol. Si bien las isoflavonas no tienen la estructura típica de los estrógenos esteroides, tienen alguna característica estructural común con los estrógenos, la cual es la responsable de su capacidad de activar los RE. La afinidad con el RE beta es fundamental para comprender la acción sobre los diferentes tejidos. Con relación a su efecto antioxidante, es un mecanismo conocido de las isoflavonas, con una capacidad protectora de las membranas celulares, de las mutaciones genéticas y de la oxidación de las LDL, previa a la formación de la placa de ateroma17. Por ejemplo, la inhibición enzimática de la genisteína, la isoflavona más importante, se expresa por la inhibición de la familia de las quinasas (TPK), los cuales son su transductor de señal específica entre los receptores de los factores de crecimiento, de las topoisomerasas del ADN I y II y de las quinasas ribosómicas. Dado que algunas de estas enzimas participan de las mitogénesis, de la regulación del ciclo celular y de la vida celular, se comprende su participación en la inhibición de la replicación celular (por ejemplo, de células tumorales), hecho que se suma al de ser moduladoras de los factores de crecimiento: factor de crecimiento epidérmico, factor transformante del crecimiento, factor derivado de las plaquetas y factores “insuline-like”, entre otros. Además, se conoce la acción inhibidora de la genisteína sobre la angiogénesis, acción importante en la reducción de metástasis tumorales. Las isoflavonas son excelentes reductores del LDL colesterol, tal vez por un aumento de los receptores hepáticos para la LDL (“up- egulation”) y, al mismo tiempo, al disminuir la actividad de la enzima convertidora 7-α-hidroxilasa, inhibirían la síntesis de colesterol endógeno.

Acción Biológica

La acción de los FES es muy variada. Actúan en diferentes síndromes, tanto en las mujeres como en los varones. De hecho, permanentemente se publican trabajos con FES, encontrándose nuevas aplicaciones efectivas como: propiedades antimicrobianas, anticarcinogenéticas y antiinflamatorias. Actualmente estamos en condiciones de afirmar que los FES, por lo menos algunos de ellos, son efectivos en el alivio de los síntomas vasomotores del climaterio, léase sofocos, sudoración nocturna, dificultad en conciliar el sueño (“efecto dominó”), incapacidad para convivir con estos síntomas, sobre todo en la esfera psicoafectiva, o sea, en la mejoría de la calidad de vida. Al mismo tiempo, numerosas publicaciones demostraron su efecto protector sobre la masa ósea, la disminución de la eliminación del calcio urinario unido a proteína vegetal y la mejoría de algunos factores de riesgo cardiovascular, como el perfil lipídico.

No se mencionan en este trabajo las acciones antitumorales, por considerar que aún no existe suficiente evidencia científica que avale su aplicación clínica. Algunos estudios in vitro sobre cultivos de células de carcinoma endometrial humano, han mostrado una bioactividad muy baja si se la compara con el 17ß estradiol, aun cuando tienen atributos comparables sobre tejidos biológicos llauco “target”. Tienen débil afinidad con la SHBG, lo cual deja altas concentraciones de FES libres circulantes en plasma.

Efectos sobre el Ciclo Sexual

La literatura avala el conocimiento de que las dietas orientales, ricas en soja, pueden actuar sobre el ciclo sexual femenino a través de distintos mecanismos por los cuales se ha visto una acción de alargamiento del ciclo (sobre todo en mujeres japonesas), sin afectar la ovulación ni la fecundación. Otros autores han observado un aumento de la síntesis de SHBG19 in vitro y la disminución de estrona y estradiol en fase lútea20. Algunos de estos hallazgos se podrían relacionar con una acción agonista estrogénica hipotalámica, con acción inhibidora de hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), y por lo tanto, de las GTH y de los esteroides ováricos. La liberación pulsátil de LH se vería entonces modificada y algunos FES (ej. Cimicifuga racemosa) podrían disminuir, por este mecanismo, la pulsatilidad de la LH asociada a los sofocos.

Efectos sobre el síndrome Climatérico

Los efectos clínicos de los FES sobre los síntomas menopáusicos, respecto a la disminución de los SVM, parte del conocimiento de que las mujeres en Malasia, China, Singapur y Japón, teniendo dietas con alto contenido de FES, refieren menor sintomatología menopáusica, comparadas con Europa o USA. Estudios comparativos de mujeres de Japón y Manitoba (distrito rural de Canadá) demostraron grandes diferencias en la incidencia de síntomas vasomotores (SVM) en las fases pre, peri y postmenopáusicas21. Otras publicaciones coinciden en la disminución de SVM (disminución significativa de un 40% para Murkies)22, con el uso diario de harina de soja y de semilla de trigo, ambos con alto contenido en lignanos23, y tanto Albertazzi24, como Brzezinski25 encontraron disminución de la sintomatología menopáusica a las 12 semanas de tratamiento con proteína de soja.

Acción sobre el Tracto Genital

Con respecto a la acción de los FES en el aparato genital los hallazgos son contradictorios. Algunos autores encontraron efecto estrogénico sobre el epitelio vaginal, medidos por cambios en el índice cariopicnótico, mientras que otros autores no observaron lo mismo.

A nivel experimental Cline no encontró efectos estrógenicos, así como tampoco Tansey o Baird, pero en relación al efecto sobre el endometrio los autores parecerían coincidir en la escasa o nula acción proliferativa de los FES sobre éste (de hecho, es menor la incidencia de cáncer de endometrio en poblaciones con dietas ricas en isoflavonas), como lo demuestran algunos estudios prospectivos en humanos midiendo grosor endometrial por ecografía transvaginal o por histología26-27 . Este hecho podría encontrar su explicación en la afinidad de los FES con el receptor estrogénico ß y la presencia de receptor α en el endometrio, por lo cual no actuarían sobre el mismo. Tal vez este mismo hecho en la mama explicaría la menor incidencia de cáncer de ésta en las mujeres con dietas ricas en isoflavonas.

Efectos sobre el Hueso

También se les atribuye un efecto positivo sobre la masa ósea. La incidencia de fracturas por OP es menor en Oriente que en los países occidentales. Esta diferencia ha sido atribuida, en gran parte, a las dietas ricas en soja28, pero algunos estudios demuestran su eficacia en el mantenimiento de la masa ósea: en un estudio prospectivo, doble ciego, a 6 meses, en 66 mujeres a quienes se les administró una dieta enriquecida en proteína de soja, la absorciometría de doble fotón (DXA) mostró un aumento significativo en la densidad mineral (BMD) en columna lumbar, comparadas con las que no recibieron esta dieta29. Estos resultados fueron comprobados en estudios experimentales y en otros estudios clínicos (Wuttke W, estudio doble ciego controlado, con Cimicifuga Racemosa), los cuales coinciden en que los FES son efectivos en reducir el riesgo de OP en la menopausia. Algunos autores sospechan otros mecanismos de acción tales como inhibición de la actividad osteoclástica y, por lo tanto, potencial acción antiresortiva (por su acción estrogénica)30. Agnusdei demostró que la administración de ipriflavonas (600 mg/día) previene la pérdida ósea en radio distal en mujeres postmenopáusicas osteoporóticas y, a su vez, encontró que la ipriflavona sintética inhibe el reclutamiento osteoclástico. Otros estudios prospectivos, aleatorizados y doble ciego, demostraron la efectividad de ipriflavona en el mantenimiento de masa ósea31-32 . Un trabajo recientemente publicado por Alekel, quizás el de más calidad en el tema, es un estudio prospectivo, aleatorizado y doble ciego, en mujeres perimenopáusicas a quienes se les administraron 80.4 mg de isoflavonas al día durante 24 semanas, el cual comprobó que disminuyeron la pérdida de masa ósea en columna y mejoraron los N-telopéptidos terminales y la fosfatasa osteo específica (FAO)33.

Efectos Cardiovasculares

Los efectos de las isoflavonas y otras fitomedicinas, como la Cimicifuga Racemosa, sobre el sistema cardiovascular son claros. La literatura avala estos conceptos a través de estudios epidemiológicos, experimentales y clínicos. Las isoflavonas de soja, al igual que los estrógenos de la TRH, estimulan la producción del HDLcolesterol y disminuyen la de LDL- colesterol en el hígado, lo cual sugeriría inicialmente un efecto antiaterosclerótico similar al del estradiol. Entretanto, el incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) con la TH prolongada se aplica también a las isoflavonas de soja/trébol rojo. No se han publicado efectos de los extractos de Cimisifuga Rasemosa sobre la concentración sérica de lípidos34. Los estudios epidemiológicos muestran una baja incidencia de eventos coronarios agudos en poblaciones que consumen grandes cantidades de fitomedicinas con la dieta y además tienen bajo consumo de grasas saturadas.

Edén encontró que la administración de 40 mg/día de isoflavonas producen un aumento del 18% del HDL-Col, en 12 semanas de tratamiento35.

Un meta-análisis de los trabajos publicados hasta 1999, tanto en humanos como en animales, comprobó claros efectos positivos sobre el perfil lipídico36. Según lo publicado por un grupo de expertos de la Sociedad Norteamericana de Menopausia, la soja y sus extractos: disminuyen la presión arterial diastólica, disminuyen los triglicéridos (además de los efectos ya mencionados sobre LDL, HDL y colesterol total), inhiben la agregación plaquetaria y reducen la progresión de la placa ateromatosa, (en monas Cynomolgus ovariectomizadas), mejoran la elasticidad de las arterias y ejercen una acción antioxidante sobre la lecitina, de gran afinidad por la pared arterial y promotora de placas de ateroma37. Sobre la base de estos resultados la FDA, en 1999, aprobó el uso de la soja, junto con una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, para la reducción del riesgo de ECV.

Acción Antitumoral

La incidencia de ciertos tumores (mama, endometrio, ovarios) varía considerablemente entre poblaciones, siendo más baja su incidencia en países asiáticos. Esta observación epidemiológica epidemiológica ha sido atribuida, entre otros factores, a las dietas ricas en soja38. Los estudios clínicos y experimentales que han demostrado la eficacia de los FES para reducir el riesgo de estos cánceres fueron resumidos por Sirtori39 y el Consenso de la Sociedad Americana de Menopausia37; los resultados, obviamente, no son consistentes y se requieren mayores estudios para sacar conclusiones finales. El hecho de que ciertos FES no aumenten el riesgo de tumores, aun cuando ejercen efecto estrogénico, puede explicarse por su afinidad con el receptor estrogénico beta, que es escaso, o no existe, en los órganos más susceptibles de desarrollar tumores estrógenodependientes, como el endometrio1. Por lo tanto podemos afirmar que algunos estudios demuestran que ciertos FES, como la Cimicifuga Racemosa por ejemplo, desarrollan actividad estrogénica sin acción de este tipo en el útero. Por lo tanto no actúan vía receptor estrogénico alfa, que es el único tipo que se expresa en el útero, y por esa acción selectiva sobre el receptor podría asegurarse que tienen actividad moduladora del receptor estrogénico (SERM).

Un trabajo recientemente publicado demostró, coincidiendo con otros40, que el extracto isopropanólico de CR in vitro, usando el test celular de adenocarcinoma mamario humano (MCF-7), marcado con timidina titriada, bajo condiciones de deprivación estrogénica, disminuye significativamente la proliferación celular MCF-7, al tiempo que potencia el efecto del tamoxifeno (¿efecto antagonista de CR en células de cáncer de mama?)41. Los FES ejercen su acción potencial anticancerígena por múltiples mecanismos, sobre todo en mama. Su potente acción inhibidora de enzimas como la tirosinquinasa, ADN topoisomerasas y aromatasas, entre otras, explicaría su acción inhibidora del crecimiento y diferenciación tumorales 1, 42. La acción antioxidante sobre el ADN evitaría las mutaciones; algunos estudios in vitro demostraron una acción inhibitoria de la angiogénesis. Por otra parte, se ha demostrado un incremento en la concentración plasmática de SHBG en mujeres postmenopáusicas, lo cual permitiría una menor circulación de estrógenos biodisponibles (por ende, menos acción estrogénica sobre mama)43.

Indicaciones

Está claro para todos los autores que la indicación principal de los FES en la mujer climatérica es el tratamiento de los SVM y, como consecuencia, el alivio de otros aspectos en la esfera psicoafectiva (sueño, nerviosismo, malestar general, etc.) para mejorar la calidad de vida. Junto a ello es esperable un buen mantenimiento de la masa ósea y un mejor perfil lipídico, con lo cual estaríamos actuando en prevención primaria de OP y de ECV con una medicación que tiene escasas contraindicaciones y efectos secundarios. Pero hacen falta más estudios clínicos que permitan aseverar la seguridad de su uso, sobre todo en pacientes portadoras de cánceres estrógeno dependientes.

No todas las hierbas son equivalentes o iguales en su acción. Veamos a continuación una revisión de las hierbas más comúnmente usadas en menopausia:

Soja y derivados: las más estudiadas con relación a las condiciones menopáusicas son las isoflavonas de la soja. Compuestos naturales derivados de los porotos de soja y sus productos, con una estructura química similar a los estrógenos, con acciones agonistas/antagonistas estrogénicas, sobre todo válido para daidzeína, genisteína y gliciteína, según la naturaleza del tejido sobre el cual actúen. Se los vende como suplementos “Over The Counter” (OTC), agregados a vitaminas y comidas “fortificadas” o como comprimidos. Se estima que su consumo en forma de alimentos (porotos, harinas, leche, tofu, etc.) puede disminuir un 15% la incidencia de sofocos, pero no hay suficiente evidencia para afirmar que mejoran la sequedad y atrofia vaginal o la OP. Los resultados acerca de su uso en mujeres que han padecido un cáncer de mama son inciertos, por lo que debemos advertir a estas pacientes que eviten su consumo. Otro efecto beneficioso de estos FES es el de mejorar el perfil lipídico, por lo que se recomienda (aprobado por FDA) como complemento dietario o en comprimidos de extractos acompañado de dietas bajas en grasas saturadas y colesterol, para disminuir el riesgo de ECV. Sus indicaciones serían entonces: sofocos, sudores nocturnos, tensión mamaria, hipercolesterolemia, baja masa ósea. Entre sus potenciales efectos colaterales se pueden mencionar síntomas gastrointestinales como dolor de estómago, constipación y diarrea.

Red Clover (Trifolium pratense): la flor es la parte medicinal de esta planta. Se considera que sus componentes, isoflavonas y cumestanos, son los responsables de su efecto símil estrógenico. En modelos animales han mostrado actuar sobre la citología vaginal, aumentar la FSH y disminuir la LH hipofisarias (Zava, 1998); los resultados en SVM han sido negativos en los 3 o 4 estudios realizados, aunque un estudio publicado en julio de 2002, en Maturitas, encontró una reducción significativa de SVM en mujeres que usaban Red Clover comparadas con placebo. Algunos estudios citan otras acciones, como infertilidad y lactancia anormal. Algunas medicaciones pueden interactuar con Red Clover, como aspirinas, ginkgo vitamina E, por lo cual debe evitarse su uso concomitante para no aumentar el riesgo de sangrados.

Black Cohosh, Black snakeroot o Bugbane (Cimicifuga racemosa): es uno de los FES más estudiados. Los componentes activos se encuentran en el rizoma y la raíz, en forma subterránea. Tiene un perfil de seguridad positivo, aun cuando se use por más de 6 meses. Se han publicado más de 20 estudios clínicos usando, en casi todos los casos, extractos isopropanólicos con 20 mg y la evidencia sugiere un efecto beneficioso de los SVM (hasta un 70% de reducción en 12 semanas con 2 dosis diarias de consumo). Aprobado en Alemania para el tratamiento de la dismenorrea, síndrome de tensión premenstrual y síndrome menopáusico, no tiene efectos sobre los niveles hormonales de esteroides ni SHBG, ni en líneas celulares de ciertos cánceres, lo cual sugiere suposibilidad de uso en mujeres sintomáticas, con historia de cáncer, por ejemplo, de mama. No obstante se necesitan mayores evidencias científicas para aseverarlo. Los efectos colaterales son escasos (leves molestias gastrointestinales) y sus indicaciones son: sofocos, sudores nocturnos, irritabilidad y trastornos del sueño relacionados con la menopausia.

Don Quai o Chinese Angelica (Angelica Sinensis): se usa la raíz entera de esta planta aromática originaria de China, Corea y Japón.

En las terapias chinas ha sido la más usada en los desórdenes de la salud de la mujer, por más de 1200 años. Los estudios de su uso en síndrome climatérico han tenido resultados negativos, aunque los chinos lo recomiendan como suplemento junto a otras hierbas. Entre sus efectos colaterales se describen la sensibilización al sol, diarrea, meteorismo y la tendencia a las obstrucciones arteriales. Puede generar metrorragias y no debe ser usado en mujeres con diabetes (puede aumentar la glucemia), hemofilia, antecedentes de tromboembolismo o tratamientos con dicumarínicos y aspirinas.

Sus indicaciones son: sofocos, sequedad vaginal, metrorragias irregulares, aumento de la energía y fatiga.

Kava Kava (Piper methysticum): es un miembro de la familia de las pimientas, con suplementos derivados del rizoma. Parecería que actúa sobre el sistema límbico cerebral, responsable de las emociones y de la conducta de supervivencia. Su uso en forma de tés o suplementos dietarios se indica en ansiedad moderada, sofocos y alteraciones del sueño.

Recientes reportes de autoridades sanitarias de Alemania, Suiza, Francia, Canadá y el Reino Unido la asociaron con 25 casos de toxicidad hepática (hepatitis, cirrosis e insuficiencia). La FDA advirtió a las consumidoras sobre este punto, además de que puede aumentar la tensión arterial, reducir los niveles de proteínas séricas, producir anormalidades en las células sanguíneas, debilidad muscular, respiración corta, alteraciones visuales, mareos y piel seca. No se recomienda su uso en pacientes tratados por depresión.

Licorice Root (Glycyrrhiza glabra): tiene una estructura similar a los esteroides humanos y se cree que tiene un efecto estrogénico débil, lo cual, posiblemente, pueda ser aplicable en sofocos en la postmenopausia. Sin embargo, aumenta la tensión arterial y no debe usarse en diabéticos, edema, enfermedad cardíaca, neuropatías, glaucoma o antecedentes de “stroke”. Entre sus efectos secundarios, además, se presentan cefaleas, letargo, diarreas, edema y otros, como alteración del balance electrolítico.

Evening Primrose Oil (Oenethera Biennis): contiene una gran cantidad de un ácido graso esencial, el gamma-linolénico, el cual parecería ser efectivo en reducir el “disconfort” asociado con la menopausia, sobre todo la mastalgia. También indicado en sofocos, estados depresivos, ansiedad. Sin embargo, algunos estudios han dado resultados controvertidos. Presenta escasos síntomas secundarios, pero en pacientes con antecedentes de convulsiones (o que toman fenotiazinas o bajo anestesia) puede inducirlas.

Ginkgo (Ginkgo Biloba): su uso se remonta a casi 3000 años a. C. Las preparaciones a partir de las hojas tienen una variedad de efectos. Se lo puede encontrar como suplementos dietarios o en forma de comprimidos. Mejora la circulación capilar y de pequeños vasos, tiene efecto antioxidante y algunos estudios reportan mejoría del déficit cognitivo en el aspecto de la memoria. Su efecto anticoagulante lo contraindica en pacientes quienes consumen dicumarínicos ó aspirinas y no es raro que se presenten sangrados con su uso. La Sociedad Norteamericana de Menopausia, por ejemplo, no lo recomienda en menopausia.

Ginseng (Panax ginseng): el más común es el oriental, usado en la tradicional medicina china, promocionada, aunque sin sustento científico suficiente para evitar enfermedades. Se lo considera una hierba “tónica”. Su efecto estrogénico puede explicar la potencial aparición de metrorragias durante su administración.

No ha demostrado mejorar sofocos y sus efectos colaterales son múltiples: hipertensión, cefaleas, agresividad, insomnio. No debe ser usado en mujeres con enfermedad coronaria, diabetes o desórdenes bipolares ni en aquéllas quienes consumen dicumarínicos, aspirinas, ipotensores, efedrina, guaraná, entre otros. Contraindicado el cáncer de mama44.

Sage (Salvia Officinalis): mejora sofocos, pero no debe administrarse a pacientes con antecedentes (o en tratamiento) por convulsiones y otros desórdenes neurológicos.

St. John’s Wort (Hypericum Perforatum, Chastetree): ha demostrado ser efectivo en estados depresivos con escasos efectos secundarios.

No debe usarse por más de 2 años y tomando precauciones por la fotosensibilidad solar que produce. No hay estudios específicos en menopausia.

Valeriana (Valeriana Officinalis): puede ser usada en trastornos del sueño y nerviosismo, sin mayores efectos indeseados, a dosis promedio.

Vitex (Vitex Agnus Castus): probadamente efectivo en el tratamiento del síndrome de tensión premenstrual, tal vez por sus efectos símil progesterona, podría ser aplicado para aliviar estas molestias en la perimenopausia. Aprobado en Alemania para el tratamiento del síndrome de tensión premenstrual, mastalgia y síntomas menopáusicos.

Cremas OTC: progesterona y Wild Yam: las cremas con acción progesterónica seguramente contienen progesterona, a diferencia de las cremas de Wild Yam que no la contiene, se la considera una fitoprogesterona o “fitoesterol” por sus múltiples mecanismos de acción, incluida su acción sobre las suprarrenales. No están reguladas por FDA, no hay suficiente evidencia científica que las avale, su contenido es variable, así como también su absorción. El Wild Yam es considerado como el primer fitoserm transdérmico y su acción es ejercida a través de las saponinas (diosgeninas), que se indican en SVM y parecerían mejorar el perfil lipídico.

Para concluir digamos que algunas medicinas “alternativas”, que han tomado popularidad en la última década, pueden serútiles en el tratamiento de los síntomas del climaterio. Otras no y la mayoría requiere mayor investigación científica para avalar su uso. Es importante que los médicos: conozcan cuáles tienen respaldo científico y cuáles evitar por falta de este, asesorarse sobre el control de calidad en su fabricación y estandarización, y saber que existe una amplia variedad de fórmulas y combinaciones, diferentes métodos de extracción, dosis y formas de administración, para indicar, con la mayor seguridad, aquéllas que merezcan la mayor confianza. Por eso es importante usar productos clínicamente probados y evitar aquéllos que pudieran estar contaminados o adulterados, por falta de control. En aquellas situaciones donde la TH no tenga cabida, ya sea porque existan contraindicaciones para su uso o porque la paciente no desea recibirla (entre las mujeres que usan estas terapias, [89-100%] las encuentran bastante útiles)45, así como en mujeres añosas sintomáticas, el uso de “herbal medicines” puede ser una alternativa útil como tratamiento o como complemento de otros tratamientos asociados con medicinas conven cionales, creando un campo terapéutico mucho más rico para ofrecer mejor calidad de vida a nuestras pacientes.
Referencias

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