Temas Libres: Administración de Insulina

Johanna Piraban Ballesteros*

* Enfermera. Pontificia Universidad Javeriana
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Introducción

La Diabetes Mellitus es la más común de las enfermedades metabólicas en los seres humanos, caracterizada por la alteración en la producción y/o acción de la hormona insulina. Una de sus complicaciones es la cetoacidosis y a largo plazo puede afectar los ojos, riñones, nervios y vasos sanguíneos.(1-3)

La diabetes es reconocida como un problema de salud pública importante, pues incrementa el riesgo de muerte prematura, particularmente porque está asociada a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares; las personas que presentan diabetes tienen además un mayor riesgo de padecer ceguera, insuficiencia renal y amputaciones de miembros inferiores.(4)

En el mundo hay 140 millones de personas diabéticas, de ellas, 80% padecen la forma más frecuente, conocida como diabetes tipo II.(5) El número de personas que padecen diabetes en las Américas fue estimado en 35 millones en 2000, de estos 19 millones (54%) vivían en América Latina y el Caribe.(6) Más aún, las proyecciones indican que en 2025 la cantidad de personas que padecerán de diabetes en las Américas ascenderá a 64 millones, de las cuales 40 millones (62%) corresponderán a América Latina y el Caribe.(4)

En la diabetes se presenta un déficit parcial o total de insulina, caracterizado por signos clínicos tales como poliuria, polidipsia y pérdida de peso y desde el punto de vista analítico por hiperglucemia y glucosuria.(2,7) Varios procesos patogénicos están involucrados en el desarrollo de la diabetes. Estos incluyen la destrucción autoinmune de las células beta del páncreas y las anormalidades que resultan de la resistencia a la acción de la insulina. Ambas pueden coexistir en un mismo paciente.

Existen dos tipos clínicos de diabetes: la diabetes tipo I que aparece con mayor frecuencia durante la infancia o la adolescencia, y la tipo II que representa alrededor del 90% de todos los casos de diabetes y aparece con mayor frecuencia después de los 40 años. En el tipo I existe un déficit real de insulina que resulta de la destrucción de las células ß de los islotes mediada inmunológicamente, ya que se presentan autoanticuerpos contra los islotes y contra la insulina. Además existe asociación con elementos genéticos. En la diabetes tipo I es necesaria la administración de insulina como terapia única. En la diabetes tipo II, el defecto parece ser una resistencia a la acción de la insulina en los receptores, acompañado de cierto grado de disminución en la secreción pancreática de insulina, pudiendo predominar cualquiera de los dos estados. En estos pacientes la etiología no está bien definida, no hay factores inmunes, pero se presenta una serie de factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares, inactividad física, malos hábitos alimenticios, y se presentan niveles de insulina elevados o normales, pero insuficientes para los niveles de glucosa.(1,2.8,9) La administración de insulina en estos pacientes se requiere cuando los hipoglicemiantes orales no pueden controlar la glicemia.

Además de la diabetes tipo I y tipo II, existe la diabetes gestacional, y las ocasionadas por enfermedades del páncreas exocrino, endocrinopatías, la inducida por medicamentos o químicos, por infecciones, entre otros.

Objetivos

1. Identificar las características de los diferentes tipos de insulina
2. Identificar las actividades de enfermería relacionadas con el manejo de la persona diabética, principalmente la insulinoterapia
3. Establecer normas para la administración segura de la insulina.

Definición

La insulina es una hormona sintetizada en las células ß de los islotes de Langerhans, que constituyen la porción endocrina del páncreas. Las células ß la segregan en pulsos cada 1 a 2 horas. Durante el ayuno, la tasa de secreción basal es constante, aproximadamente de una unidad/hora. Después de comer se produce un incremento de 5 a 10 veces para compensar la carga adicional de glucosa. Dado que la insulina tiene una vida media de alrededor de 5 minutos, el cuerpo puede mantener unas concentraciones normales de glucosa en sangre.(10,11)

Al actuar sobre receptores celulares específicos, la insulina interviene principalmente en el metabolismo de la glucosa, pero también en el metabolismo de las proteínas y de las grasas.(12,13) La insulina aumenta el consumo de glucosa y favorece la síntesis de glucógeno, por lo cual cuando se produce un déficit de insulina se origina la diabetes y es necesario la administración de insulina exógena.

Origen

Las insulinas pueden ser de procedencia animal (porcina o bovina) y de procedencia humana (humana semisintética y humana recombinante). Actualmente las más usadas son las de origen humano ya que además de ser absorbidas más rápidamente, causan menos reacciones alérgicas.(14-17)

Tipos de Insulina

Existen diversos preparados de insulina los cuales varían de acuerdo con el inicio de acción, periodo necesario para el efecto máximo y duración de la acción. De esta manera estos productos se clasifican en tres grupos:

1) insulina de corta y rápida acción,
2) insulina de acción intermedia
3) insulina de acción prolongada.

Para propósitos terapéuticos, las dosis y concentraciones de insulina son expresadas en unidades (U). Casi todas las preparaciones comercializadas en soluciones se encuentran a una concentración de 100 U/ml, lo que es alrededor de 3,6 mg de insulina por mililitro (0,6 mM). Los viales de insulina tienen un volumen de 10 ml.(11,15)

1. Insulinas de acción rápida: pertenecen la insulina regular (también llamada normal o soluble) y la Lispro. Habitualmente se inyectan por vía subcutánea, pero son las únicas que se pueden inyectar, cuando es necesario, por vía endovenosa, logrando un efecto prácticamente inmediato y también pueden aplicarse vía intramuscular.

La insulina regular es insulina natural, su efecto sólo dura 6 – 8 horas y su aspecto es claro y transparente. La insulina Lispro también es transparente y se diferencia de la regular en que su comienzo de acción es más rá-pido y su efecto dura algo menos (tabla 1).

Tipos de Insulinas

2. Insulinas de acción intermedia: modificadas artificialmente con la finalidad de prolongar su absorción y, por lo tanto, su tiempo de acción. Son de aspecto lechoso y se administran únicamente por vía subcutánea, nunca por vía IV. Las dos preparaciones usadas con mayor frecuencia son la insulina isofano o NPH (Neutra-Protamina- Hagedorn) y la insulina lenta o insulina en suspensión de zinc. La NPH es una suspensión de insulina en un complejo de Zinc y protamina en un buffer fosfato. La insulina lenta es una mezcla de insulina cristalizada (ultralenta) y amorfa (semilenta) en un buffer de acetato.(11,15)

3. Insulinas de acción prolongada: dentro de este grupo se encuentra la insulina ultralenta (suspensión insulina zinc extendida), la cual tiene un comienzo y pico de acción muy lento. Se emplean muy poco.(15)

Recientemente se introdujo la insulina Glargina, análogo de larga acción cuya estructura induce su precipitación y enlentece su absorción, lo cual permite niveles basales y constantes de insulina por un periodo de 24 horas con el fin de imitar la secreción normal de insulina por el páncreas. Es transparente y acuosa.

Administración de Insulina

La administración de insulina es el tratamiento para los pacientes con DM tipo I, tipo II que no tienen un adecuado control con hipoglicemiantes orales y/o dieta, para los pacientes con diabetes post pancreatectomía y diabetes gestacional.(1,2,15) Por lo general se inyecta por vía sub cutánea (SC), ya que este tejido la absorbe de forma gradual. También puede administrarse por vía IV en condiciones agudas como la cetoacidosis diabética, hiperglicemia, síndrome hiperglucémico hiperosmolar no cetósico, estadios infecciosos graves y en el manejo perioperatorio de algunos pacientes diabéticos tipo II.(10,15,17) Las inyecciones intramusculares (IM) se utilizan excepcionalmente, ya que son dolorosas y la insulina se absorbe más rápidamente.

Enfermería Vol 06 No. 2 Cuidados de Enfermería

 

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