La Enfermera Como Cuidadora de la Salud de los Trabajadores

Renata Virginia González Consuegra**

* Ponencia presentada en el XIX Congreso Nacional de Enfermeras Profesionales: “Salud Ocupacional y la Garantía de la Atención de Enfermería en su Desempeño” Guatemala, 4,5 y 6 de Octubre de 2000.

** Enfermera Universidad Nacional de Colombia, Especialista en: Cardiorrespiratorio de la Universidad Nacional de Colombia, Salud Ocupacional de la Universidad de Antioquia, Magístra en Docencia Universitaria de la Universidad de La Salle. Profesora Asociada Universidad Nacional de Colombia. Directora de Departamento de Enfermería Clínica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional.

Correspondencia: [email protected]

El presente artículo, versa sobre la responsabilidad y compromiso que reviste la función social de la enfermera salubrista ocupacional como cuidadora de la salud de los trabajadores, considerando a éste como realmente es: un ser holístico. El que será abordado para el cuidado de su salud, a partir del conocimiento e interpretación previa de su contexto, de sus características muy propias y específicas, tales como sus actitudes, aptitudes, intereses y motivaciones, etc. Garantizando con ello su participación transcendental y concertada en las múltiples acciones encaminadas al autocuidado, en la promoción de la vida y el mantenimiento de la salud física, mental, emocional y social.

Se plantea la herramienta del proceso de Enfermería como metodología central, para el abordaje del cuidado de la salud del trabajador. Se describe también, cómo la enfermera tendrá que superar barreras que por tradición han rodeado el desempeño profesional, constituyéndose en retos importantes para el futuro de nuestro quehacer en el presente siglo que inicia y exige cambios importantes.

Se puntualiza en forma amplia los campos de acción de la profesión de enfermería, como administradora, proveedora de cuidado, educadora, investigadora y consultora que a criterio de la autora y a partir de una importante cualificación, le corresponde a la enfermera, siendo garantía de asertividad, siempre y cuando sea conocedora de los aspectos económicos, sociales, políticos, legales, tecnológicos, de mercadeo y de gerencia entre otros, constituyéndose en garantía de considerar al Trabajador el mejor y más importante ACTIVO de las empresas y por ende motor del desarrollo social del país.

La enfermería como profesión social, brinda cuidado a la persona considerando su entorno, su contexto, su familia y su pertenencia a un colectivo, esa persona objeto de cuidado, que es la razón de ser de nuestra profesión ha sido descrita por el grupo de Cuidado de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia 1998 como “Ser Holístico Activo y Trascendente significa: el hombre, sus antecedentes sus influencias psicosociales y culturales insertas en su historia familiar, personal, laboral y corporal. Activo porque de acuerdo con sus percepciones y experiencias sensibles influyen en el medio, además es influido por él. Trascendente, porque es portador de cultura y participa con su diferencia en el ecosistema humano y ambiental, la trascendencia supera el tiempo, la historia y el espacio”

Cuidar en Enfermería implica conocer ampliamente a la persona, en sus actitudes, aptitudes, intereses, motivaciones, etc.; por tanto este cuidado será recíproco, interactivo e integrativo(1) sin lo cual sería muy difícil establecer una relación de confianza y apoyo a la persona objeto de cuidado, en este caso persona trabajadora, en busca de promover la vida y la salud; prevenir los daños cuya etiología puede estar en su entorno social considerándose éste como el lugar de trabajo, su hogar o la comunidad a la que se pertenezca cualquiera que ésta fuere, participando en el mantenimiento de la salud, en su recuperación y en la rehabilitación de la misma, mediante la utilización del proceso de enfermería como metodología central, tal como lo plantea Useche en 1996.(2)

El proceso de Enfermería es un enfoque deliberativo de resolución de problemas que requiere unas capacidades cognitivas, técnicas, e interpersonales y que van dirigidas a satisfacer las necesidades del sistema cliente-familia; basado en el método científico e implementándose mediante el conjunto de procedimientos racionales que ayudan a operacionalizar la acción científica en el cuidado mediante el establecimiento de la relación enfermera – persona trabajadora en su contexto especifico ya descrito. El proceso de Enfermería consta de cinco partes; valoración, diagnóstico, planeación, ejecución y evaluación. Ninguna de sus etapas son ajenas a las demás, se alimentan continuamente.

Lo anterior nos recuerda los pasos inmersos en la gerencia, que de una u otra manera la enfermera en su quehacer ha utilizado y aplicado a través de los tiempos. En sí la gestión descrita por Alzate (2000), “es el proceso gerencial de planear, organizar, dirigir y controlar los fines de la organización, sus recursos y los resultados en forma armónica, permanente y continua”.(3) Esto reafirma que el cuidado de la salud de los trabajadores, se desarrolla en el marco de la gerencia del cuidado, garantizando así la evaluación continua y renovadora de las acciones saludables.

Sin embargo, la enfermera prioritariamente tendrá que traspasar las barreras que tradicionalmente y por mucho tiempo han rodeado el desempeño profesional, en virtud de una errada interpretación del legado de Florence Nigthingale quien avizoró sobre la conceptualización del cuidado de salud y la promoción de la vida, ejerciendo un papel de dependencia profesional, negando la veracidad de la historia y aceptando su papel con sumisión frente al equipo de salud, deberá entonces la enfermera hoy, estar dispuesta a la búsqueda de nuevos modelos, retomar el liderazgo y reiniciar el compromiso del trabajo transdiciplinar en compañía de los profesionales implicados en el cuidado de la salud y la vida.

La proyección del profesional de enfermería en el campo de la salud del trabajador, contribuirá al fortalecimiento de la profesión y al reconocimiento de sus capacidades para participar en otros escenarios tradicionales, diferentes a la clínica, donde se tomen decisiones, involucrándose en la planeación, dirección, ejecución, supervisión y evaluación de los programas de cuidado integral de la salud del trabajador utilizando el proceso de enfermería en el marco de la gerencia, que se implementa en las empresas y en su entorno socioeconómico enfrentándose a una serie de situaciones que le faciliten un mayor desarrollo personal y profesional.

Por tanto, será relevante participar en la elaboración de lineamientos, políticas y recomendaciones tendientes a favorecer la salud de los trabajadores, siendo así, conveniente trabajar en los siguientes aspectos:

1. Delimitar y definir el ámbito del quehacer del profesional de enfermería. La situación actual exige res-puestas concretas y claras respecto a la especificidad del trabajo, a fin de solucionar los problemas reales, para lo cual se requieren conocimientos tecnológicos y científicos, incursionar en nuevas opciones laborales y en la búsqueda de oportunidades.

2. Participar con el equipo interdisciplinario en el análisis ambiental externo e interno de la comunidad para determinar el diagnóstico de la salud de los trabajadores que oriente la formulación y ejecución de alternativas de soluciones en el control de las condiciones de trabajo y de salud de todos los trabajadores.

3. Fomentar la participación real y efectiva de los trabajadores y trabajadoras, así como la de su familia en la determinación del diagnóstico de la situación de salud del colectivo, en la formulación de estrategias para la solución de problemas, en la prevención de riesgos ocupacionales, en la recuperación de la salud, en la rehabilitación, en la limitación del daño y en la implementación de estrategias que promuevan los estilos de vida saludables, a partir del autocuidado en busca de contribuir a elevar la calidad de vida.

4. Estimular y motivar en los empresarios la cultura de la salud del trabajador como el mayor activo de la empresa, contribuyendo con ello a aumentar la producción y disminuir los riesgos potenciales, estableciendo un balance positivo entre riesgo beneficio.

5. Es imperioso que el número de enfermeras que trabajen por la salud del trabajador, aumenten en forma sustancial cada día, al igual que lo deben hacer otros profesionales, a fin de fortalecer el trabajo multidisciplinar, interdisciplinar y por qué no trasdisciplinar e intersectorial por medio de la búsqueda de modelos de cuidado asociativos para los sectores informales de la economía y para los sectores desprotegidos como la agricultura, la minería, construcción y la micro-empresa.

6. La formación y cualificación académica, de las enfermeras profesionales, aún desde el pregrado es necesaria, fundamentada especialmente en lo social y lo preventivo; preparándose así para afrontar riesgos psicosociales, pues como se ve, es el cuidado de la salud del trabajador aspecto sustantivo en el desarrollo empresarial y por ende en el crecimiento de la economía nacional. Inclusive en la educación continuada cobra gran importancia el ingreso y la oferta de la enfermera a diferentes cursos que abordan una gran variedad de temas pertinentes al cuidado integral de la salud del trabajador. Por todos es conocido el liderazgo aún vigente de los programas de especialización ofrecidos por enfermería a nivel unidisciplinar e interdisciplinar en nuestro país desde la década de los años 80 del siglo pasado.

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