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HORMONAS GONADALES
Los aspectos más llamativos del naciente campo de la endocrinología estuvieron relacionados con las hormonas gonadales, no obstante que las primeras endocrinopatías descritas y las hormonas inicialmente descubiertas no tuvieron que ver con las producidas por ovarios y testículos. Tal vez porque sean más notorios los efectos de la castración, quizás por el experimento pionero del zoólogo Berthold o por las espectaculares publicaciones sobre las acciones rejuvenecedoras del extracto testicular. Estaban además los datos curiosos de la pubertad precoz, los hermafroditismos, los misterios del ciclo menstrual y de la fertilidad, el crecimiento, la asociación entre hormonas y características sexuales, y entre estas y la orientación sexual y la identidad de género.
Parte importante de los descubrimientos en este aspecto tuvieron que ver con los esteroides, cuya molécula básica –el colesterol- fue aislado en el siglo de las luces. En la siguiente centuria –siglo XIX- hubo varias observaciones que sugerían una secreción endocrina del ovario:
Durante las siguientes dos décadas varios investigadores dilucidaron la función del cuerpo lùteo y en general del ovario y para 1920 ya se había esbozado una teoría aceptable sobre el ciclo menstrual, en la que la regla ocurría debido a que la parte interna del útero –preparada para la implantación del óvulo- se degeneraba si no había fertilización; dicho concepto implicaba que primero debía ocurrir la ovulación y formarse el cuerpo amarillo. Precisamente para 1920 el químico y fisiólogo de la Universidad de Chicago Fred Conrad Koch –en cuya memoria se otorga actualmente un prestigioso premio de endocrinología- empezó a colar testículos de toro para obtener extractos que inyectaba a gallos capones para ver el desarrollo de la cresta, cosa que sólo logró cuando se le unió T.E. Gallagher, pues con unos procesos de extracción que involucraban varias etapas lograron una mezcla activa, ya que la cresta del capón respondía en cinco días a la administración de sólo 0.01 mg de la nueva sustancia. Más tarde se observaría que su administración fortalecía los músculos, dando origen al uso posterior de anabólicos por atletas y hombres interesados en desarrollar una espectacular musculatura, pues se mejoraban los resultados de extenuantes ejercicios gimnásticos. El uso indiscriminado e ilegal de estos anabólicos en los gimnastas que competían en juegos olímpicos tuvo su punto culminante en la pérdida de la medalla otorgada al corredor Ben Johnson en Seúl, 1988. Stockard y Papanicolau (quien más tarde diseñaría el estudio citológico para la detección del cáncer cervical) pudieron seguir la función ovárica –incluida la detección de la ovulación- de cobayos y otros roedores a través de frotis de la vagina. Antes de esto-en1903- Ludwig Fraenkel de Breslau, había descubierto que en el saco que quedaba después de la liberación del óvulo se formaba una sustancia amarilla, y que -si se quitaba este cuerpo lúteo- no se desarrollaban embriones de conejas apareadas.
Amaro-Méndez S. Breve historia de la endocrinología. Editorial Científico-Técnica, 1975. La Habana. Freeman K. Epónimos y otros datos históricos de la endocrinología. 1997. English Victorian Society. Medvei VC. A History of Endocrinology. Lancaster, Lancashire, Eng. 1982, MTP Pr. |