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DE LA CUASI-IGNORANCIA AL HALLAZGO DE LA CORTINA
Desde que en 1718, el Barón de Montesquieu declarara desierto el premio para dilucidar la función de las cápsulas suprarrenales, poco a poco empezó a verse la luz a través del tunel. El efecto presor de los extractos, la enfermedad de Addison, la de Cushing, los trastornos hidroelectrolíticos y del metabolismo hidrocarbonado llevaron a una serie de estudios del efecto de la corteza sobre el riñón. Los perros adrenalectomizados tenían una supervivencia prolongada mientras de les administrara extracto adrenal en solución salina; estos mismos animales tenían bajo el sodio y alto el potasio; los addisonianos mejoraban con la administración de sal de cocina. En el extracto suprarrenal más o menos purificado que ayudaba a los enfermos hipoadrenales, había entonces una hormona –que llamaron interrenalina y luego cortina- la que había que aislar y cristalizar. Se logró un método para producir la cortina, usando solventes orgánicos.
Kendall EC. A chemical and physiological investigation of the suprarenal cortex. Symp Quant Biol 1937; 5: 299 Grollman A. Physiological and chemical studies on the adrenocortical hormone. Symp Quant Biol 1937; 5: 313
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