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LOS QUE –CASI- DESCUBREN LA
INSULINA
Desde antes de Banting y Best se pensaba que
en el páncreas debía haber una hormona, que Meyer en 1909 había denominado
insulina. Primero se realizaron los experimentos de Minkowski, que
comprobaron la diabetes en perros sometidos a pancreatectomías, pero el
teutón no pudo conseguir un preparado pancreático efectivo. Luego,
Opie y
Sobolev (que sería como decir
San Pedro y San Pablo, pues su trabajo lo realizaron de manera
independiente) habían afirmado que los islotes pancreáticos eran
necesarios para el control metabólico de los carbohidratos, y que la
patología de estas células era la responsable de la diabetes.
El
internista Georg Ludwig
Zuelzer había preparado un
extracto pancreático que había administrado a perros con glicosuria
causada por epinefrina – e incluso a algunos pacientes-observando algunos
efectos hipoglicemiantes, pero dicho extracto resultó tóxico por ser a
base de alcohol. El rumano Nicolae
Paulesco había obtenido
observaciones parecidas pero no había podido continuar sus experimentos;
el fisiólogo Marcel Eugène
Gley había depositado una
carta sellada en la Sociedad de Biología de París, para abrirlo hasta que
él lo ordenara.
En la carta titulada
Sur la secrétion interne du pancréas et
son utilisation thérapeutique afirmaba que había preparado un
extracto a base de los restos atróficos de páncreas de conducto ligado,
que había disminuido la glicosuria de un perro pancreatectomizado (L'extrait,
injecté à des Chiens rendus préalablement diabétiques par l'extirpation
totale du pancréas, diminue considérablement la quantité de sucre
éliniinée par ces animaux). Hay quienes dicen que este francés
fue de los que no tenía confianza ciega en sus investigaciones.
El
caso del fisiólogo Paulesco –de Bucarest- es al parecer más injusto. Los
rumanos protestaron fuertemente por la adjudicación del nóbel de la
insulina a los canadienses, pues consideraban que primero había hecho el
descubrimiento su compatriota. En 1916 él tuvo éxito en el desarrollo de
un extracto pancreático acuoso que normalizaba la glicemia en los perros
diabéticos, pero no pudo continuar sus experimentos debido a la primera
gran conflagración europea. Pero al finalizar la guerra, continuó con sus
experimentos y aisló la pancreína, su versión de la insulina. Dicen sus
defensores que entre abril y junio de 1921, Paulesco presentó cuatro
trabajos ante la sección rumana de la Sociedad de Biología de París (que
resumían sus investigaciones) y luego logró publicar en el número de
agosto de 1921 de la revista belga
Archives Internationelles de Physiologíe un extenso artículo
sobre el papel del páncreas en la asimilación de los alimentos. En abril
de 1922 consiguió una patente del gobierno rumano para la fabricación de
la pancreína, pero estos hechos fueron ignorados por la comunidad
internacional. Intentos posteriores de dar crédito a los trabajos del
rumano se han visto frenados por razones políticas, ya que el fisiólogo
consideraba que había un complot judeo-masónico contra la nación rumana.
Jácome A.
Diabetes en Colombia. Academia
Nacional de Medicina, 2004.
Bogotá. http://encolombia.com/medicina/libros/DiabetesCol-Prologo.htm
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