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HORMONAS DIABETOGÉNICAS
El
efecto diabetogènico de las hormonas contra-reguladoras de la insulina fue
observado entre otros por Bernardo
Houssay, quien notó la mejoría del perro diabético
pancreatectomizado al realizar hipofisectomìas, disminuyéndose de esta
forma sus requerimientos de insulina. Según el portal argentino dedicado
al Nóbel latinoamericano (http://www.houssay.org.ar/hh/index.htm)
Houssay constituyó un equipo de trabajo
para investigar la acción de la insulina. Entre otros resultados, halló
que los perros a los que se había extirpado la hipófisis tenían
reacciones hipoglicémicas muy acentuadas luego de la inyección de pequeñas
cantidades de insulina.
Este hecho inesperado lo hizo intentar en el perro la doble extirpación de
la hipófisis y el páncreas comprobando – con profunda sorpresa- que los
perros que carecían de páncreas y de hipófisis no se tornaban diabéticos.
El descubrimiento de este hecho acaeció en 1929. Este fisiólogo había
descubierto que la diabetes pancreática no se producía en dichos perros
hipofisoprivos.
Tampoco se producía en los sapos en los cuales, dada la conformación
histológica de la glándula, era posible extirpar por separado el lóbulo
glandular, equivalente a la parte anterior de la hipófisis de los
mamíferos. La diabetes reaparecía, sin embargo, con el injerto de lóbulos
glandulares. Finalmente, realizó con éxito otra contraprueba: la inyección
de extractos de la parte anterior de la hipófisis provocaba hiperglicemia.
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