Obituario

 

 

MUERE UN PROFETA

Fernando Torres Restrepo (1924-2007) 

Miami. Para mí siempre ha sido menos difícil expresar mis sentimientos sobre alguien conocido por medio de la escritura, que hacerlo verbalmente en presencia del sujeto de referencia. Como psico-oftalmólogo de vocación, sé que mirar a los ojos fijamente es privilegio de unos pocos y que escribiendo puedo intentar plasmar -si bien en forma imperfecta- el espíritu afectivo que me circunda,  ahorrándome  el sonrojo doloroso (reacción psico-galvánica) que causaría el hacerlo cara a cara. Por razón de esa limitación comunicativa verbal idiosincrática, resolví escribir  los versos que incluyo a continuación. Dicho poema se realizó en honor del Profesor Fernando Torres, con motivo de un homenaje que le hicimos un grupo de ex alumnos de la Universidad de Minnesota, en el Vieux Carre de New Orleáns, que -si no me traiciona la memoria- fue en Septiembre de 1982.

 

Fernando  fue mi amigo y profesor, compatriota en tierras lejanas y mi modelo académico. Siempre tuvo esa investidura de nobleza carismática que viene de los pergaminos genéticos, no de aquellos comprados en los vaivenes de la historia.

Fernando el dandy, el ecuánime, el médico universal, el profesor, el compañero, el consejero,  el caballero; pero especialmente, Fernando el amigo permanente y desinteresado. Cónsul honorario por siempre de Colombia en Minnesota y profesor universitario, asociado docente del legendario A.B. Baker, fundador moderno de la neurología estadinense. La contribución médico-literaria de Fernando fue significativa desde sus comienzos en Johns Hopkins en la compañía de Ernst Niedermeyer, hasta su culminación, luego de varios lustros de servicio como profesor emérito en Minnesota.

El legado educacional de Fernando quizás cobra más importancia en su larga carrera, cuando concentra su gran don de inteligencia en la reinterpretación de la electroencefalografía clínica a la luz del método científico riguroso. Los albores de la electroencefalografía clínica, antes de la aparición bienaventurada  de Fernando en esta especialidad, se caracterizó por la especulación, la retórica y si se quiere por su tonalidad mágica, hasta el extremo de suscitar el escepticismo en muchos de aquellos neurólogos y psiquiatras con inclinación más ortodoxa o más objetiva. A pesar de nuestras diferencias en “edad, dignidad y gobierno”, yo tuve el honor de participar en uno de sus proyectos investigativos*.

Hoy lamento profundamente su partida “allende astroglia, neuronas, axones y mielina”, pero se que no soy el único. Existen muchísimos más de sus ex alumnos, amigos y familiares que lo recordarán a diario con cariño. Pero de modo especial lo recordarán sus pacientes epilépticos de la reputada “Seizure Rehabilitation Academy of Minneapolis”, con ese agobio precordial de la tristeza, pero también con el sentimiento agradecido que se experimenta en cada amanecer en la pradera nórdica, cuando despunta el gigante sol de la tundra reflejándose en las aguas sosegadas de sus diez mil lagos.

MAGISTER NOBILIS

A Fernando Torres, Profesor Emérito de Neurología de la Universidad de Minnesota), Caballero y Maestro.

Maestro noble y munífico

Caletre sutil

Fanal de diáfana luz

Reflejada en ingente perspectiva

 

Mentor preclaro.

Devoto conductor,

¡Ínclito!

Adalid denodado

En odisea colosal

Al encuentro de la Verdad Absoluta

 

Allende astroglía, neuronas

Axones y mielina

Potenciales, receptores

Espigas, ondas delta

Ritmos alfa, ritmos theta

Sincronías hipnagógicas

Paroxismos fantasmas

Y complejos periódicos

De ominosas proyecciones.

 

Científico integral

Científico íntegro

Honestidad minuciosa

Filtrada hasta los tuétanos.

Disciplina ejemplar y rigurosa

Del ejercicio del método científico

 

Amigo veraz y dadivoso

Pendón de estirpe nobiliaria

Sangre azul, caballero

Suntuoso varón de milicias milenarias.

 

Daniel Jácome-Roca MD

Profesor Asociado Clínico de Neurología,

Escuelas de Medicina

Dartmouth College y Universidad de Miami.

 *Torres F, Jacome DE: Secondary Epileptogenesis in the Human. In: Secondary           Epileptogenesis. RP Schmidt, A Mayersdorff , Editors. Raven Press, New York, NY, 1982.

Júpiter. La Neurología Americana ha perdido a un gran profesor, un eminente académico, que dio lustre y distinción a la profesión y contribuyó al progreso de las ciencias neurológicas. ¡Loor a su memoria!

Fernando nació en París cuando su padre -el Dr. Calixto Torres Umaña- se encontraba especializándose en pediatría. Los Torres fueron una familia de ilustres médicos boyacenses, entre ellos: José Calixto Torres Rincón, David Torres Solano (1827-1879), Severo Torres Barreto (1854-1895), Julio Z. Torres (1861-1936), Calixto Torres Umaña (1885-1960). Fue casado con Trudy Schradin –quien murió en 2003- no tuvieron hijos. Estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, inició su internado en el Hospital San José de Bogotá y luego viajó a la Argentina para especializarse en neurocirugía. Lamentablemente desarrolló alergia a los guantes quirúrgicos y tuvo que abandonar la cirugía para dedicarse a las ciencias neurológicas. Viajó a los Estados Unidos en donde se inició en la investigaciones neurofisiológicas en el Hospital Johns Hopkins y en el Instituto Nacional de Enfermedades Neurológicas de Bethesda, Maryland.

Pasó a Nueva York para hacer su residencia en neurología y electroencefalografía en el Hospital Montefiori del Bronx. En 1955 regresó a Bogotá como Director del Laboratorio de Electroencefalografía del Hospital San Juan de Dios, en donde tuve el honor de ser su discípulo. Lamentablemente su estadía en Bogotá fue muy corta, aceptó el nombramiento de Instructor de Neurología en la Universidad de Minnesota y se radicó en Minneapolis para hacer su carrera académica, ascendió a Profesor Titular. En 1963 pasó un año sabático en París trabajando el Servicio de Electroencefalografía y Neurofisiología aplicada del Hospital La Salpetrière.

Fernando continuó vinculado a Colombia: en 1967 fue neurólogo del Buque Hospital Hope, anclado en Cartagena para servir a la comunidad. Regresó a Minneapolis en donde fue Cónsul Honorario de Colombia por muchos años, hasta cuando inopinadamente, fue cancelado el consulado en donde había servido durante un prolongado lapso ad honoren y prestaba grandes servicios a la comunidad colombiana. En el año 2000 se retiró de la cátedra como Profesor Emérito. La Universidad dio su nombre al Laboratorio de Electroencefalografía Fernando Torres. El Profesor Torres fue miembro de un gran número de sociedades de la especialidad, presidente de la de Electroencefalografía de los Estados Unidos, miembro de número (el más antiguo) de la Academia Nacional de Medicina de Colombia y de la Real Academia de Medicina de Londres. Escribió más de un centenar de artículos relacionados con la Epilepsia y la Electroencefalografía

Personalmente fui honrado con su amistad, varias veces lo visité en su residencia de Minneapolis en donde conservaba enmarcados los diplomas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia de su padre y su abuelo. Le sugerí que los donara a la Academia Nacional de Medicina. Me embarga la nostalgia al recordar a mi maestro y gran amigo y rindo tributo a su memoria como uno de los grandes maestros de la Medicina Colombiana.

Cáceres H, Cuéllar Montoya Z: Academia Nacional de Medicina de Colombia, 1873-1997, Bogotá, ANM 1998

Gómez González J: Neurología en Colombia 1985; 9(3)116

Gómez González J, Briceño Iragorry L, Rabí M: Diccionario Biográfico Médico Hispanoamericano, Ateproca, Caracas, 2007

Gómez González J: Bodas de Oro profesionales, Universidad Nacional de Colombia (1955-2005) Editorial Univ. Cooperativa de Colombia, Bogotá, 2005

Jaime Gómez-González, MD

Neurociujano e historiador

 

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