Correo

 

Cartas al Editor

REGRESO DEL SEMÁFORO

Al Editor. Me alegra ver nuevamente el semáforo de la salud, es un excelente medio, práctico por demás. Qué bueno que según el Dr. Stevenson Marulanda vamos a tener nuestra casa blanca departamental para ser acogidos, que se nos respete, y que podamos hacer nuestras cosas allá, como trámites, renovación de licencia, re-certificaciones, etc. y que nuestras actualizaciones no dependan de universidades. Me llama la atención la desocupación en un par de años, sobre todo de bacteriólogas; de las terapistas también, como las fisioterapistas. En fin, veo que éste TV 166 está muy sustancioso.

Volmar Padilla, MD

Oftalmólogo

Asociación San Bartolomé Apóstol

Bogotá

 AGRADECIMIENTO

Al Editor. En nombre de mi familia y el mío propio, quiero expresarle nuestro agradecimiento por sus emocionadas y afectuosas palabras en el Obituario sobre Humberto Janer Ruiz por Usted publicado; palabras que atenúan en algo el dolor por la partida de mi padre. Sin duda deja en todos nosotros, sus alumnos, y muy especialmente en nuestra familia, un vacío que será imposible llenar. Pero también nos deja tantas cosas, como su ejemplo de vida, de consagración en todos los aspectos, el ejemplo de un ser excepcional. Nuevamente, en nombre de mi señora madre, Maria Teresa, mis hermanas Maria Mercedes, Maria Teresa, Mónica, y el mío propio, le manifiesto nuestro más profundo agradecimiento.

Humberto Janer Santos, MD

 EL PROFESOR JANER

 

Al Editor. He recibido la noticia luctuosa de la muerte del Maestro Humberto Janer Ruiz, con quien compartí largas horas y días en asuntos de educación médica en Caldas y en Bogotá. Así mismo, en la certificación de especialidades. Su nota ponderada sobre su vida enaltece las cualidades -que fueron muchas-  del profesor Humberto. Destaco la disciplina, en el buen sentido de la palabra y el acto. Me uno a los colegas que sentimos su partida y podría decirse que fue  un ejemplo viviente del valor de ser médico y docente. 

 

Jorge Raad Aljure, MD

Manizales 

 

PREMIO DE LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA

 

Bogotá. La Academia Nacional de Medicina –en conjunción con los Laboratorios Abbott- entregará este año un Premio de Medicina, con el propósito de fomentar la investigación médica en Colombia; esta a casa farmacéutica ha querido estimular el desarrollo de la medicina colombiana. Serán candidatos al Premio los médicos e  investigadores científicos graduados, que ostenten nacionalidad colombiana. Habrá dos premios, cada uno de 20 millones de pesos, uno para los trabajos científicos en el Área de las Ciencias Clínicas y otro en el Área de las Ciencias Básicas directamente relacionadas con la Medicina Humana.  Fecha límite: 20 de Septiembre de 2007.

 

  

OSLER Y LA ACADEMIA DE MEDICINA DE COSTA RICA

 

 

Al Editor. El pasado mes de abril 2007 uno de nuestros miembros –el Acádemico Secretario Dr. Carlos Prada Díaz- fue distinguido con el premio William Osler de la Universidad de Costa Rica. Por lo anterior  hemos decidido dedicar una sección de la Revista Gaceta Médica, órgano oficial de nuestra Academia Nacional de Medicina de Costa Rica, en homenaje al Dr. Prada. En el pasado, su revista publicó una nota bibliográfica sobre Sir William Osler, MD –de autoría del académico Ricardo Rueda González-

(http://encolombia.com/medicina/materialdeconsulta/Tensiometro63-2.htm), la cual estamos interesados en reproducir totalmente; por lo que le solicitamos su autorización para este efecto. Mil gracias por su ayuda y éxitos en su revista Tensiómetro Virtual.

Dr. Carlos Arguedas Chaverri

Editor Gaceta Médica

Academia Nacional de Medicina de Costa Rica.

 

R. Autorizamos su reproducción y agradecemos su interés en nuestra publicación virtual. Felicitaciones muy sinceras al Profesor Prada Díaz. Queremos anotar que el escrito del Profesor Rueda González fue tomado de un artículo más extenso sobre los médicos pioneros del Hospital de Johns Hopkins en Baltimore, publicado en la revista MEDICINA, de la Academia Nacional de Medicina de Colombia.

Existe otra nota sobre el eximio profesor Osler (quien enseñara también en universidades de gran fama como McGill, Pennsylvania y Oxford), escrita por el neurocirujano e historiador Jaime Gómez González, colaborador del Tensiómetro.

Tuve oportunidad de recibir parte de mi entrenamiento en el ahora demolido Philadelphia General Hospital, donde en el recibo de la Dirección estaba colgado un cuadro del Profesor Osler enseñando a sus alumnos en un patio de la centenaria institución, que muestra al paciente que yace a la sombra de un árbol, mientras los estudiantes –vestidos con uniforme de tipo militar- escuchan la disertación al pie del enfermo, lo que hoy se llamaría bedside teaching.

Un artículo habla sobre este famoso hospital –considerado por muchos como el nosocomio más antiguo de los Estados Unidos- que resultó de una extensión del dispensario Old Almhouse original, y que fue también conocido como el Old Blockley o el PGH; este lugar fue donde se originaron los sistemas modernos de educación médica, y fue considerado de los más grandes hospitales americanos (junto con el Cook County de Chicago, el Charity de New Orleáns y el Bellevue de Nueva York), llegando a albergar siete mil enfermos durante la guerra civil.

Según dicho artículo (http://www.philadelphia-reflections.com/), hasta que Osler llegó a la histórica ciudad de Franklin, la educación médica consistía en ocho horas diarias de clase teórica, pero Osler –con su electrizante personalidad- se paseaba entre los enfermos  del PGH con sus estudiantes siguiéndole detrás. Ampliamente citado, alguna vez se dijo que en su losa sepulcral se debía escribir lo siguiente: Aquí yace el hombre que –por primera vez -llevó a sus estudiantes por los pabellones de los enfermos. En su discurso inaugural de la Biblioteca de Boston, el internista por excelencia afirmó; Tratar pacientes sin estudiar en libros es como navegar sin carta, pero leer libros sin tratar pacientes, es como nunca navegar por el océano. Osler fue  algo subestimado en Filadelfia, y después de unos años viajó a Baltimore para ayudar a fundar el Johns Hopkins.

 CRÓNICA SOBRE OCAÑA, LUIS TABLANCA Y LOS FELIBRES

 

Al Editor. Reciba un cordial saludo y una gran felicitaciòn por el contenido de Tensiómetro, en especial en lo concerniente a las crònicas de un mèdico andariego,  algo refrescante en medio de nuestros avatares de consultas, cirugìas y pacientes de todos los dìas.  Lo más interesante para mi fuè el haber podido leer la crònica del Dr. Roselli sobre Ocaña... Ocaña, tierra de mis ancestros paternos y de mi familia materna.  

 

Mi padre, Luis José Roca Llanos, nacido en Barranquilla, hijo de un Carmelitano –Luis José Roca Farelo- pariente de Manuel Roca Castellanos y de los Roca Niz de Ocaña. Mi madre, Victoria Gallardo Paez, nacida en Ábrego, hija de Laureano Gallardo Alsina, uno de los principales del antiguo "LA CRUZ" quien por su participación en política tuvo mucha cercanía con Álvaro Gómez Hurtado y Argelino Duràn Quintero (muerto en cautiverio).

 

Mi abuela materna, Elsida Páez Torrado, digna exponente de esa fuerte y recia raza de nortesantandereanos, blanca como la nieve, de ojos de un azul muy profundo (heredados sólo por mi hermana) y de un talante digno de una matrona. Fue hija de don Andrés Páez y Cruz Torrado, gente tan ilustre e importante que incluso llegaron a tener su propio cementerio en su hacienda llamada "Llano Alto", cuyas ruinas jun se conservan en dicho predio en Ábrego.

 

La casa "Grande", como le decían mis familiares, en cuyos portales se recibió al Libertador según constaba en crónicas y tradiciones orales, la que infortunadamente fue destruida por una creciente del Río Frío. Y qué decir de la hacienda de mi abuelo Laureano... La "Santa Lucía", portento de la productividad, hermosura y grandeza (hasta que el gobierno liberal de Lleras Restrepo la consideró como "incorable" (incluida en los planes de repartición de tierras del Incora), y al tener que entregarla mi abuelo también entregò su vida pues al poco tiempo enfermò y muriò.

 

En fin... son tantas las anécdotas e historias que escuché de niño y que aún cuenta mi tío Rodrigo Montagut Gallardo, tío también del Dr. Crisanto Montagut Sànchez, reconocido médico y cirujano de la provincia, radicado hace más de cincuenta años en Bogotá. 

 

Todas estas anécdotas e historias las intentó preservar el Dr. Carlos Hernández Yaruro cuando iba hasta Ábrego para hablar con mis abuelos y con otro de mis tíos, Ramón Elías Montagut Gallardo, quien fuese el principal fundador del mercado de Ocaña (el cual tristemente se incendió hace poco). Fue también fundador de una de las antiguas industrias de Ocaña, el famoso Café Mundial que junto con la Kola Calle  no faltaba en las casas ocañeras.

 

Soy médico cirujano de la Universidad Nacional, ginecólogo y obstetra de la Universidad Militar Nueva Granada y Fellow en Ginecología Pediátrica y de la Adolescencia (IFEPAF; FIGIJ). Actualmente laboro en la Fundación Cardio Infantil en la Unidad de Ginecología Pediátrica y de la Adolescencia. Me gustaría dar a conocer esta disciplina que es bastante nueva en el país y de la cual muy poco se sabe.

 

 

CHRISTIAN ROCA GALLARDO MD. 

Ginecólogo, Fundación Cardioinfantil

Bogotá

 

Del editor. Efectivamente, los Roca Farelo eran primos de los Roca Niz, entre ellos mi abuelo Carlos Daniel, quien de Ocaña se mudó a Barranquilla en 1898, casó con María  Castellano Vilar, de familias caraqueñas y de Mompox (las Vilar Colorete, en cuya residencia también se alojó el Libertador). Ocasionalmente nos visitaba a todos sus parientes su tía, doña Magdalena Roca Farelo, lo que hacía en forma tan regular que cuando –llegada la fecha- no aparecía a tiempo, nos preguntábamos que habría pasado. La señora tenía un peculiar personalidad –algo hipomaníaca diría yo- de verbo inagotable, sus visitas eran largas como las noches del Polo Norte, sólo que en Barranquilla no hacia frío. Mi abuelo, primo suyo, la apreciaba mucho. En alguna oportunidad, después de mucho tiempo de no saber de ella, apareció en casa de mi abuelo en el momento preciso en que este acababa de fallecer, así que asistió a su velorio. Otro pariente del doctor Christian Roca, el escritor y novelista Enrique Pardo Farelo (el recordado Luis Tablanca, autor entre otras de “Una derrota sin batallas”), se nutrió en sus estudios autodidactas de la biblioteca de los Jácome Niz en Ocaña, entre los que se contaba mi otro abuelo Efraim. Estos Jácome y los Roca Niz, eran primos hermanos por lo Niz, pues sus respectivos padres casaron con las hermanas Ofelia y Margarita Niz. En relación con Luis Tablanca, tomo los siguientes apartes del estudio de Luis Eduardo Páez García sobre la literatura en Ocaña (www.ciudadocana.com), tan felizmente seleccionada por la colección de autores ocañeros del Instituto Caro y Cuervo.

Enrique Pardo Farelo (Luis Tablanca), fue un cuentista, novelista y poeta nacido en El Carmen el 11 de diciembre de 1883 y fallecido allí mismo, el 1o de junio de 1965. Se radicó en Ocaña, donde se desempeñó como empleado de la casa comercial Jácome Niz; en esta ciudad frecuentó los círculos literarios de la época, relacionándose con Adolfo Milanés y Velásquez, con quienes formaría luego el grupo de Los Felibres. Colaboró con la prensa ocañera y la revista bogotana "Trofeos". En 1910, viajó a Bogotá, ocupando un cargo en los Ferrocarriles Nacionales. En la capital de la República colaboró con el Tiempo, El Espectador, Cromos y El Gráfico. En 1930, se desplazó a Cúcuta donde ocupó durante breve lapso la Secretaría de Hacienda del Norte de Santander. De los tres Felibres (que incluyeron además a Tablanca es quien cuenta con mayor producción literaria, abarcando la crónica periodística, el cuento, la novela y la poesía.

Obras: Cuentos Sencillos (Madrid, 1909); Cuentos fugaces (España, 1917); La flor de los años, Poesías (Bogotá, 1918); Tierra encantada, Novela (1926); Una derrota sin batalla, Novela (Bucaramanga,1935).

 

 

Sobre Luis Tablanca, opina así el crítico Ciro Alfonso Lobo-Serna (lingüista y humanista, con quien compartió el editor varios años de columna en el diario bogotano El Siglo).

 

Tierra Encantada es una novela breve que, si no desarrolla todos los cánones del costumbrismo, pues que se queda apenas en lo que algunos llaman realismo local, interpreta muy bien la psicología popular de un pueblo que, hasta hace pocos años, estuvo bastante unido al ancestro colonial genuinamente español.

 

Y sobre la novela Una derrota sin batalla, el escritor e investigador literario, Fernando Ayala Poveda, señala: Con Una derrota sin batalla (1935) se revela el perfil político de los años treinta y, en sí, de la dirección de los partidos, de sus pugnas y sus muertes.

 

Diego Castrillón Arboleda y Luis Tablanca dejan un testimonio ya hoy en día suficientemente trabajado sobre los zafarranchos entre los dirigentes... Luis Tablanca se aproxima a la estética y al mundo novelado con relativa fortuna. Por lo menos ya juega con el personaje, la técnica literaria y la acción. Su diferencia con Castrillón Arboleda reside en que el primero expone la lucha partidista entre el contexto del poder y el segundo las razas en su búsqueda de supremacía (Ayala Poveda. Manual de Literatura Colombiana, 5a edici6n, Bogotá, 1992, p.282).

En cuanto a la producci6n poética, Tablanca guarda el mismo sentimiento de tristeza que caracteriza a sus compañeros de grupo; veamos una de sus composiciones:

FUTURO

Alguna noche triste del oscuro mañana,

cuando la tierra pida la tierra de mis huesos,

en un sepulcro angosto, bajo los verdes sauces

me dormiré. La luna desde los altos cielos

será mi compañera en las heladas noches,

la luna, esa doliente lámpara de los muertos.

 

Entonces los desdenes con que me heriste ciego

te buscarán, ¡Oh amada de suaves ojos negros!

vagarás dolorida, sentirás mi nostalgia,

y en la palabra dulce que pidieron mis versos,

la frase compasiva que no nació, tornada

en víbora implacable se agitará en tu seno;

te seguirá sin tregua, como furias del Orco,

las caricias guardadas; los no encendidos besos

serán hiel en tu boca; contemplarás la vida

como la arena estéril de solitario yermo...

¡No valdrá que me inquieras bajo los verdes sauces

ni valdrá que me busques, porque estaré muy lejos...!

 

Culminada la guerra denominada de los Mil Días, retorna la calma a la Provincia de Ocaña y con ella se reinicia la actividad cultural. Aparece, entonces, en el panorama de las letras, el grupo literario integrado por Euquerio Amaya, Diego Jácome, Joaquín Roca Niz (tio abuelo del Editor), Víctor Manuel Paba, Enrique Pardo Fardo, Santiago Rizo Rodríguez y el sacerdote-poeta Alfredo Sánchez Fajardo. De tal núcleo, conformado por poetas, periodistas e intelectuales, en general, nacerían LOS FELIBRES, consolidados hacia 1904 con la aparición del periódico "Espigas" Este centro de cultura regional se vería reforzado también con la presencia del poeta Jesús Emilio Ceballos y el intelectual venezolano Gonzalo Carnevalli.

El nombre de felibres fue tomado del movimiento literario provenzal, aparecido a mediados del siglo XIX, cuyas características modernistas y regionalistas adoptaron Euquerio Amaya, Santiago Rizo Rodríguez y Enrique Pardo Farelo, conocidos en el mundo de las letras con los pseudónimos de Adolfo Milanés, Edmundo Velásquez y Luis Tablanca, respectivamente. En Bogotá, la revista "Trofeos", dirigida por Cornelio Hispano, da cabida a los versos de estos tres eximios exponentes de nuestras letras.

Su ideología liberal y sentido de ruptura frente a la sociedad que les tocó en suene, desata sobre Los Felibres la persecución o la indiferencia de sus contemporáneos. Solo hasta la aparición del Centro de Historia, en 1935, comienza prácticamente a reconocerse e1 valor literario de este movimiento, que marcó un hito en la historia de nuestra literatura regional.

ÁCIDO FÓLICO, ANTES DEL EMBARAZO

 

Júpiter. En relación con el artículo “Ácido fólico en embarazo” aparecido en anterior Tensiómetro –que trata sobre este tema- nuestro colaborador Jaime Gómez nos anota que hay un pequeño error, no es ácido fólico en embarazo, es ácido fólico antes del embarazo. En realidad el artículo debiera haberse titulado, ácido fólico y embarazo.

El tubo neural se cierra el dia 28, antes de que las mujeres sepan que estan embarazadas, tiene que darse en forma preventiva a las mujeres de 13 a 49 años.  En la China dan un frasco de 100 tabletas con la licencia matrimonial. La Espina Bifida se redujo en unn 50%.

Ojala pudieran hacer los mismo en Colombia  la Iglesia Catolica con los cursos prematrimoniales, o la cruz roja o los puestos de salud o lo que tu digas.

A pesar de la ley 09 de 1979, de los decretos 1292 de 1994 y 1944 de 1996, ni siquiera la Bienestarina tiene ácido fólico!  Hay una epidemia de Malformaciones Congénitas y el ácido fólico puede ayudar a prevenirlas en la mitad de los casos. La Espina Bifida es la primera causa de Parálisis Infantil en la actualidad. Cuando hicimos la investigación epidemiológica en Bogota en los 70, la prevalencia fue del 19,5 por mil. ¡Nadie creyó!  En los 80 Pradilla en Bucaramanga y Zuñiga en el Valle confirmaron la cifra. Un articulo en la revista Epilepsy de neurólogos de Medellín, ignoro los estudios anteriores, pero encontró una alta incidencia de Cisticercosis en personas con Epilepsia. ¡Ahora en Caldas ha aumentado la Epilepsia!

Este es un grave problema de salud publica que las autoridades sanitarias no han prestado atención por mas de 30 años. El problema es la coprofagia de los países subdesarrollados, la falta de agua potable, la convivencia con los cerdos, falta de higiene, etc.  ¡Incluso la eliminación del Ministerio de Salud! Deseo felicitar a los autores y preguntarles por la frecuencia de la Espina Bífida (Q.05) en Caldas. 

Jaime Gómez González, MD

Neurocirujano

 

Díaz Cabezas R, Ruano Restrepo MI y col.  Perfil neuroepidemiológico en la zona centro del departamento de Caldas (Colombia), años 2004-2005. Rev Neurol  2006; 43 (11): 6-46

 

FORMATO PRÁCTICO

Al Editor. El nuevo formato del Tensiómetro es muy práctico y fácil de manejar, se ve de una sola mirada el contenido del nuevo número, los contenidos  anteriores y los suplementos, lo mismo con los contenidos de las especialidades. Esto lo hace mucho más rápido para consultar y se tiene una visión de enlace y de secuencia muy práctica, como por ejemplo en el tema de Esquizofrenia y Retina (Partes 1 y 2), etc. Sugiero incluir las fechas de publicación de los números anteriores, (Sección Contenidos anteriores 2003-2006) que -aunque aparecen por número no tienen la fecha correspondiente. En resumen, es un espacio en el que se tiene toda la información a la vista.

Volmar Padilla, MD

Oftalmólogo

R. Parte de estas modificaciones sugeridas ya se implementaron.

 GRAN AVANCE

 Al editor. El gran avance que acaba de darle al ya muy familiar y leído "Tensiómetro Virtual" en su presentación de temas y la facilidad de consulta por especialidades, así como de la Revisión de Temas en Suplementos y disponibilidad de consultas, nos hace aún mas necesaria su lectura constante para estar actualizados con facilidad, gusto y rapidez, en este mundo tan gigantesco de la literatura médica, y en especial, para conocer los informes de las investigaciones en nuestro país y la situación de las enfermedades que sufren nuestros compatriotas.  Con su grupo de colaboradores reciba mi más efusiva felicitación y agradecimiento.

Alberto Orduz Suárez, MD

Académico de Medicina

Capítulo de Risaralda

Pereira

 

NUEVO FORMATO DEL TENSIÓMETRO

 

Al Editor. Quedé gratamente sorprendido del nuevo formato que aplicaste a tu trabajo editorial: Es excelente. Sin duda la mejor página electrónica de difusión médica que conozco en nuestro país. También encontré la grata sorpresa de mi inclusión en el Consejo Asesor, así que supongo que te apoyarás en algún concepto mío para tus temas de infectología: ¡con mucho gusto! Mientras te puedo servir en algo, recibe un abrazo y una sentida felicitación.

 

Alberto Gómez Gutiérrez, Ph.D 

 Profesor de Microbiología, Universidad Javeriana

Miembro Asociado, Academia Nacional de Medicina 

Miembro de Número, Sociedad de Historia de la Medicina

Director Científico, Laboratorio Clínico Gómez-Vesga

Bogotá

 

 

Pagina Inicial