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Ana
María Orozco viajó a Miami Reproducción revista Vanidades En
Colombia siempre se escondió de las cámaras y nunca dijo una sola
palabra sobre Pedro Franco, su nuevo novio, desde que se separó de Julián
Arango. Para ella, hablar de su vida privada significó un abuso de los
periodistas y hasta un irrespeto.
Pero así como ella misma lo dice en el artículo que le concedió a la
revista Vanidades, el propio Pedro la hizo cambiar de opinión y ver las
cosas de otra manera. Allí
se dejó fotografiar con él y habló de sus sentimientos como nunca lo
había hecho. «De
Julián (Arango) estuve muy enamorada, él es una gran persona, un
hombre muy noble, generoso, gran profesional y que me ayudó muchísimo
en mi carrera. Por incompatibilidades se acabó nuestra relación, pero
somos buenos compañeros de trabajo, nos respetamos mucho. Algunos
medios especularon mucho, pero nadie sabe cómo son las cosas, la
incomprensión de la prensa... pero esa etapa se superó». De
Pedro dijo:
«Desde el principio hubo una química increíble, un amor que floreció
inmediatamente. Fue una cosa inevitable. Pero todo el mundo estaba
encima porque estaba recién separada. Pero yo pienso que me puedo morir
mañana y para mí es importante lo que siento. Yo no traiciono mis
sentimientos y sabía que no era algo pasajero. Vi en él a un hombre
especial, una persona que me habían mandado del cielo. Nunca pienso cuánto
puede durar, sino que vivo el día. Es un hombre que me ha llenado
totalmente, que está pendiente de mí… Pedro es un hombre maduro,
sabe manejar todo. Hay momentos en que puede ser de pronto más papá
conmigo. Me cuida mucho, me aconseja, me entiende cuando estoy muy
estresada… Él ha sido una inyección en mi vida, me ha dado el hogar
que no tuve... Mi meta es llegar a tener mi hogar con Pedro».
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