DIAGNOSTICO DE ALZHEIMER

  Cómo se hace el diagnóstico?

El hecho de presentar pérdida de memoria no es exclusivo de la enfermedad de Alzheimer. El diagnóstico precoz sigue siendo clínico, generalmente se hace por exclusión (al descartar otras enfermedades que pueden mostrar los mismos síntomas) y su confirmación definitiva es a través de un examen del cerebro después de la muerte.

 

La primer evaluación médica de un paciente con demencia, tiene como meta descartar la posibilidad de un cuadro de demencia reversible y la asociación con enfermedades subyacentes. Todas las personas con demencia deben ser sometidas a una evaluación detallada que consiste en: entrevista con el paciente y sus familiares, examen físico, exámenes de laboratorio y pruebas neuropsicológicas.  
  Entrevista

La primer visita del enfermo al médico deberá ser en compañía de algún familiar que conozca y describa los cambios y problemas del paciente; se deberán preguntar los primeros signos anormales que se detectaron (fecha, tipo), su evolución (tiempo de duración, situaciones importantes), descripción detallada de los problemas actuales, enfermedades previas, situaciones mal definidas del pasado (desmayos, caídas, convulsiones) y medicamentos utilizados anteriormente y en el presente. Además se deberá explorar la memoria, el comportamiento, la comunicación, la autonomía, la orientación en el tiempo y el espacio y los hábitos.

  Examen físico

Deberá ser completo con énfasis en el sistema neurológico.

 

  Exámenes de laboratorio e imagen

No existe un examen de laboratorio que identifique la enfermedad de Alzheimer. Un método de aproximación diagnóstica se realiza por exclusión de otras posibles condiciones. Dentro de estas condiciones se incluyen problemas tratables y reversibles como la depresión, alteraciones de la tiroides, reacción adversa a fármacos, deficiencias vitamínicas, etc.

Algunas pruebas complementarias son: en sangre biometría  hemática, química sanguínea, vitaminas, hormonas tiroideas; examen general de orina, electrocardiograma, electroencefalograma, radiografía de tórax, tomografía computarizada y resonancia magnética.

Estos exámenes serán complementados en una segunda fase con tomografía computarizada de cráneo, electroencefalograma, evaluación psiquiátrica, pruebas neuropsicológicas y en algunas ocasiones hasta estudio de líquido cefalorraquídeo. También se incluyen la resonancia magnética nuclear y la tomografía por emisión de positrones. La biopsia cerebral es un procedimiento de excepción y raramente indicado.

 

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